2019-02-16

El camping intercultural Relmu Lafken, a la vera del lago de los Siete Colores: una historia para conocer

El camping Relmu Lafken está ubicado en un lugar paradisíaco sobre la costa del lago Mascardi -para los mapuches, lago de los Siete Colores-, espacio elegido por sus ancestros y que, aún hoy, los descendientes, llevan adelante con enorme orgullo.

Cuenta con fogones, salón de usos múltiples, baños con duchas y agua caliente y una proveeduría. También se pueden degustar comidas típicas, hay un amplio estacionamiento y es el punto de inicio de un variado abanico de posibilidades para caminatas.

No se trata de un camping común y corriente, una gran historia lo avala y Clarisa y su hermana Patricia Montenegro son quienes, con gran placer, comparten con El Cordillerano detalles que no todos conocen.

Desde 1896, sus antepasados se asentaron en el lugar y, en 1902, Tierras y Colonias les dio la posesión oficialmente, y figura en la descripción del área que abarcaba el cerro Redondo, cerro Sin Nombre, camino al Manso. “Eso es lo que dicen los papeles”, aclaró Clarisa.

“En 1936, con la llegada de Parques Nacionales, los territorios se achican y quedamos en espacios muy reducidos pero siempre estuvimos acá”.

El primer poblador fue Juan Bautista Treuke (bisabuelo de ambas); luego, llegaron las familias Inaleff y Rauque, Treuque Vélez Montenegro; es decir que son tres las familias que conforman la Comunidad. “En el 90, cuando comienza la revolución de deuda por Naturaleza, nos empezamos a movilizar porque, en realidad, siempre vivimos acá y estaban desalojando a familias mapuches de distintos lugares”, dijo Clarisa.

En el 99, se fue dando una reagrupación y unión entre los descendientes porque, al comienzo, todos los ancianos se conocían y dialogaban entre sí pero, con el correr de los años, ese reencuentro tuvo que ser planificado.

“Otra vez, los rumores de arremetida y desalojos nos impulsaron a unirnos y trabajar en conjunto, hasta conformarnos como Comunidad. Presentamos toda la documentación ante el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) quien nos reconoce como Wiritray”. El nombre deriva del imponente cerro que se ve desde la playa. “Parques renombró a muchos cerros pero nosotros comenzamos a recuperar los nombres que tuvieron. El significado es como algo que se levanta, que está creciendo”.

A partir del momento del reconocimiento del Estado, las tres familias Inaleff, Gallardo Rauque y Treuque Vélez Montenegro se fueron consolidando internamente, conformándose a través de un Concejo de Ancianos como una Comunidad, cada una tiene su huerquen, es decir, las tres autoridades, Beti Elizabeth Inalef, Raúl Rauque y Clarisa Montenegro respectivamente. En el proceso organizativo, trabajan los kones, es decir, la gente joven de las tres familias.

Concesión

En el espacio donde está nuevamente el camping, hubo una concesión que tenía Parques Nacionales de cinco años, “a su vez se había concesionado a otro que se quiso apoderar del lugar. Nos costó un poco sacarlo porque estaba como intruso y se había convertido en un centro de venta de alcohol, caballos y excursiones. Un verdadero caos”.

La decisión de trabajar unidos fue en base a este conflicto. “Queríamos venir a nuestro territorio y no podíamos llegar. El intruso estaba asentado sobre el Fresco porque aún no contaba con las construcciones actuales”.

Fue cerca del año 2000. “Esto era tierra de nadie y sentíamos la necesidad de volver a asentarnos y recuperar nuestro entorno”, dijeron.

Al agruparse, se fueron asesorando con respecto a toda la legislación indígena a nivel nacional. “Recuperar información, reconocer nuestros derechos y comenzar a ejercerlos fue la premisa”, aclaró Clarisa.

Reconocen que fue un proceso muy lindo. “Una vez que retiramos al intruso, vino una machi de Chile para indicarnos el lugar donde podíamos levantar una Ruca. Nos decía que era un espacio intercultural” y, una vez construida, comenzó a funcionar como un lugar de reunión y comunidad, para reconstruir una historia muy valiosa.

“Limpiamos el predio, planteamos a Parques la necesidad de abrir el diálogo de igual a igual, el intendente era Víctor Arrechea. Él dio el primer paso de escucharnos y reconocer que, si estábamos en este lugar, era porque ejercíamos nuestros derechos”.

Se inició así una larga serie de reuniones y llegaron a acuerdos y planteos de políticas públicas. “Ya no era sólo la leña o los intrusos. Era cuestión de derechos, de posesión, administración y de una propia determinación en nuestro territorio”.

Por supuesto que las enormes diferencias entre Parques y la Comunidad, en ese momento, no fueron simples de acortar. “Fuimos la primera en conformarnos y hacer esa clase de planteos, pero la predisposición estuvo. Sin violencia y con diálogo, todo se puede ir mejorando”, afirmó.

“En el 2003, se hizo un acta acuerdo en un encuentro de comunidades, que plantea la propiedad comunitaria para esta Lof”. El primer paso fue la construcción del salón que se inauguró el 19 de diciembre del 2005 y, de ahí en más, trabajan con el turismo cultural”, dijeron.

En esa reconversión, viajaron a distintos lugares para ver cómo otras comunidades organizaban el turismo identitario y rural, de bajo impacto, con el agregado cultural y encuentros.

“En el 2006, nos sumamos al co-manejo, así llegamos a la comunidad del Nahuel Huapi Quintriqueo, y plantear juntas la necesidad de volver a tomar posesión de los territorios, sin tener más la espada alerta del desalojo”.

El 1 de noviembre del 2006, se sancionó la ley 26160, que se promulgó el 23 de ese mismo mes, y declara la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas originarias del país, cuya personería jurídica haya sido inscripta en el Registro Nacional de Comunidades Indígenas u organismo provincial competente o aquéllas preexistentes.

“En el 2007, ya estaba implementada, por lo que tuvimos que presentar toda la documentación porque exigía una serie de requisitos. Ahí se incorporaron otras comunidades de la provincia de Neuquén y nos reacomodamos con las otras tres de Río Negro”, detallaron.

En un principio, Parques les reconocía 490 hectáreas “Nuestros viejitos seguían insistiendo en que no era así; pero, luego de un relevamiento muy puntual, se llegó a la conclusión de que, en realidad, eran un total de 6296 hectáreas según Personería Jurídica del INAI N° 241”.

Cómo llegar

Partiendo desde Bariloche por Ruta 40, a 19 kilómetros ser encuentra el cartel indicativo. Luego, hacia la derecha, se ingresa aproximadamente 3 kilómetros más por un camino que serpentea, hasta dar con la desembocadura del arroyo Fresco y, pocos metros más adelante, el corazón del Relmu Lafken los recibe.

Tarifas

El camping está abierto durante la temporada de verano hasta después de Semana Santa, y reabre en noviembre, época de Pesca. La tarifa actual para disfrutar el día es $150 y $230 para el acampe. Menores, de 6 a 12 años, media tarifa.

Susana Alegría

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