2019-01-01

EMPRESAS Y SERVICIOS

El impulso Big Data en beneficio del turismo

Los especialistas del tema consideran que su análisis guía a las organizaciones a aprovechar datos y utilizarlos para identificar nuevas oportunidades e incluso brindar respuestas a preguntas que aún no se habían planteado. Una herramienta que el turismo no puede, ni debe, dejar de lado.

Cuando hablan de Big Data los analistas se refieren a “conjuntos de datos, cuyo tamaño, complejidad y velocidad de crecimiento dificultan su captura, gestión, procesamiento mediante tecnologías y herramientas convencionales”. Es por eso que se crearon -y se siguen creando- infraestructuras, tecnologías y servicios para dar solución y poder analizar esta cantidad de cifras.

Lo que hace que Big Data sea tan útil para muchas empresas es el hecho de que proporciona respuestas a muchas preguntas que ni siquiera sabían que tenían, dando un punto de referencia con una gran cantidad de información. Es así que los números pueden ser explotados de la manera que la firma mejor lo considere. Así, las organizaciones son capaces de identificar los problemas de una forma más comprensible.

Esto último, a su vez, conduce a movimientos de negocios más inteligentes, operaciones más eficientes, mayores ganancias y clientes más satisfechos. Por ejemplo, en el sector turístico, la clave es complacer al usuario.

Pero este punto es muy difícil de medir y también de dar vuelta en caso de que la experiencia del usuario no sea buena. Por eso, el Big Data ofrece a las cadenas hoteleras, operadores mayoristas o aerolíneas la capacidad de recopilar cuestiones precisas de los usuarios, aplicar análisis e identificar inmediatamente posibles problemas antes que sea demasiado tarde. La importancia de esta metodología, entonces, no gira en torno a cuánta información se recopila, sino qué se hace con los resultados. Con esta información se pueden reducir costos, tiempo, desarrollar nuevos productos y obtener soluciones optimizadas.

De la mano con el turismo

Planificar cantidad de vuelos y rutas; reservas plazas hoteleras con antelación a las temporadas por parte de los operadores mayoristas; contratar empleados para responder a la demanda estacional en destinos turísticos; adquirir insumos y prever la compra de alimentos en hoteles son algunas de las decisiones que se vienen tomando desde hace decenas de años en el turismo, basándose casi exclusivamente en la intuición, la experiencia y hasta el azar. Todas esas decisiones podrán ser mucho más certeras si la industria comienza a basarse en la inteligencia artificial y el Big Data.

“Aplicar estas herramientas supone dar un salto cualitativo para las empresas que se dedican a la actividad, con el análisis de la información la oferta se ajusta totalmente a la demanda y puede, incluso, adelantarse a ella”, consideró el español Pablo Haya, director de Social Business Analytics del Instituto de Ingeniería del Conocimiento.

Para el especialista, la importancia para la actividad es determinante, ya que permite plantear un perfeccionamiento y una renovación siempre necesaria, mucho más en una industria tan dinámica como ésta, que temporada tras temporada busca nuevos retos.

De esta forma, sostuvo Haya, la oferta “se puede adecuar a determinados idiomas si se observa que vendrán turistas de una nacionalidad concreta, o ajustar sus paquetes a la duración de la estancia que tendrán los mismos. La información extraída es la mejor forma de conocer y adaptarse al viajero y lograr fidelizarlo”.

A no olvidar, en esencia, El Big Data se trata de detectar mediante algoritmos toda la información que otorgan los viajeros. Importan, asimismo, tanto las publicaciones en Facebook, Instagram y Twitter, como las opiniones que se vuelquen en Google sobre si un servicio o no vale la pena, si la habitación cumplió las expectativas o si la comida se sirvió en tiempo y forma. Inclusive podrán utilizar reconocimiento facial para deducir si los posibles visitantes son jóvenes o mayores y adecuarse a ellos.

En definitiva, se trata de estudiar la tan mentada huella digital que plantan los consumidores en la Internet. Sí, la misma que se utiliza para mejorar la experiencia de compra. Buscadores, plataformas de comercio electrónico y redes sociales cruzan datos personales para segmentar perfiles en base a las preferencias del consumidor. Como nunca antes en la historia, el cliente siempre tiene la razón.

En Argentina, como suele pasar, el término se va instalando de a poco. Muy de a poco. Uno de los precursores es la versión local de Booking.com. “El uso de los datos ayuda a nuestros socios a capitalizar la oportunidad digital, abriendo nuevos clientes a nivel mundial, mejorando las tasas de ocupación y generando ingresos”, sostiene Maximiliano Alfaro, country manager de la empresa. “Promovemos que el mercado de alojamientos sea un campo de juego equitativo donde las propiedades de hospedaje más pequeñas pueden aparecer junto con las cadenas hoteleras”, agrega.

Por otro lado, plantea: “La inteligencia artificial y la tecnología digital ya están cambiando la forma en que los usuarios buscan, reservan y disfrutan de sus viajes. En base a estudios que realizamos con nuestros usuarios casi un tercio de los viajeros de todo el mundo (el 29%) afirma que se sienten cómodos permitiendo que una computadora les organice su próximo viaje teniendo en cuenta el historial de sus viajes anteriores”.

Además, informa que al 50% no le importa tratar con una persona o con una máquina, siempre y cuando resuelvan sus preguntas. También que el 64% afirma que le gustaría utilizar realidad virtual para “poder probar antes de comprar”, y que el 50% dice que sugerir destinos y cosas que hacer allí de forma personalizada es un aliciente para reservar.

Por último, asume: “La tecnología podría eliminar parte del trabajo y el estrés que supone tomar una decisión, y de la forma más fácil permite tener las mejores experiencias y alojamientos”. (Fuente: Mensajero)

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