2018-10-31

HISTORIA DE UNA PASIÓN

Pamela Damia, la joven barilochense que enseña a bailar el tango por el mundo

Es bailarina y profesora. Su primera experiencia laboral fue en Japón hace 11 años. Recorrió veintidós países y vivió en cuatro. "El tango es un fenómeno mundial", repite, mientras se prepara para su próxima experiencia en el sudeste asiático.

Los sonidos del tango siempre estuvieron impregnados en la casa de Pamela. Sus abuelos lo bailaban, su padre Atilio lo canta. Además, desde chica, a los 9 años, asistió junto a su hermana a clases de danza. Más tarde, estudió periodismo. Cuando hoy toma las piezas de su vida y las coloca en el rompecabezas, todo cierra; los sonidos que abrazaron su infancia, la danza y la curiosidad por descubrir. La joven, talentosa bailarina y profesora, es embajadora del tango por el mundo. Recorrió ya veintidós países y vivió en cuatro de ellos.

Ahora, desde Barcelona, reconoce que extraña los paisajes de Bariloche, los inconfundibles aromas que trae el aire limpio y los afectos, por su puesto. Y también proyecta con ansiedad sus próximos compromisos en el sudeste asiático.

Pamela Damia estudió la carrera de Comunicación Social en la Universidad de La Plata y de forma paralela, ingresó al fascinante universo del tango. Ambas pasiones comenzaron al mismo tiempo y avanzaron con rapidez. En 2007 asomó una desafiante oportunidad que la obligó a tomar una decisión. "Me propusieron irme a Japón por un año, fue mi primer trabajo serio con el tango. Quizá por el hecho de que fuera tan lejos y por tanto tiempo, surgieron algunos planteos pero ninguno fue lo suficientemente fuerte como para hacerme dudar", recordó.

"Meterse en el tango no es solo bailar", aclara y recuerda su experiencia en países asiáticos en donde existe la costumbre de sostener una considerable distancia entre las personas. "Con el tango, la relación se hace más cercana, inevitablemente. Y el abrazo empieza más abierto, y después se hace más cerrado". Los japoneses hacen mucho esfuerzo para estar cerca de otra persona, cuenta Pamela y agrega que, incluso, les cuesta estar sentados juntos.

Con las nuevas generaciones, estas tradiciones están cambiando.

Distinto es el caso de los griegos que, según pudo experimentar en su último viaje por Atenas, se parecen a los argentinos, son "abiertos y relajados". Encontrarse con sociedades distintas es una nutritiva costumbre para Pamela que aplica su formación como periodista para interpretar las particularidades de cada una. "Escribo en mi mente", cuenta, sonriente, después de indagar en cada visita fascinante.

"El tango es un fenómeno mundial", reconoce cuando evalúa el impacto de la música que lleva hace 11 años en su valija para después enseñarlo a personas curiosas. Pamela intenta volver una vez por año a Bariloche para encontrarse con los afectos y disfrutar de los paisajes que le resulta imposible de borrar. Y también reconocer los sonidos del tango que aún se mantienen impregnados en la atmosfera de su casa, donde esta historia nació.

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