JUICIO POR HOMICIDIOS DE CARDENAS Y CARRASCO
“Mi percepción era que esto iba a terminar muy mal”
La reportera grafica Alejandra Bartoliche exhibió un importante número de imágenes que captó el 17 de junio de 2010, en el escenario en el que la policía reprimía ferozmente a grupos de adolescentes que se manifestaban por la muerte de Diego Bonnefoi. Según su percepción, no parecía haber una estrategia para disuadir a los manifestantes. Hubo controversias por testimonio de otro reportero gráfico y también declaró un joven que resultó herido con postas de goma.
La audiencia de este jueves en el marco del juicio oral y público que se sigue contra los jefes y empleados policiales a quienes atribuyen con distinto grado de responsabilidad las muertes de Sergio Cárdenas y Nicolás Carrasco, además de las lesiones de una decena de personas, resultó totalmente distinta a las anteriores.
Hubo espacio para tres nuevos testimonios, aunque dos de ellos declararon brevemente ante el tribunal y la mayor parte de la jornada se concentró en el trabajo periodístico de la reportera gráfica Alejandra Bartoliche, quien al momento de los hechos realizó una importante cobertura en el lugar para la Agencia Nacional de Noticias Télam aunque también, como ella misma explicó, habitualmente colabora con otros medios gráficos.
Con un proyector, Bartoliche exhibió gran parte del material fotográfico obtenido aquel día siniestro en el que la policía asesinó a dos jóvenes e hirió a otros tantos, disparando balas de goma y plomo, además de gases lacrimógenos, para repeler la protesta de grupos de jóvenes en relación al asesinato previo del adolescente Diego Bonnefoi, en manos del cabo policial Sergio Colombil.
Bartoliche relató su experiencia dividiéndola en dos tramos. Una labor inicial que osciló entre las 10 y las 14, cuando se retiró hacia un bar para poder conseguir buena señal de internet que le permitiera enviar su trabajo a la agencia Télam y luego desde las 16 en adelante. Según detalló, durante la jornada sacó más de mil fotografías y explicó que a consecuencia del frío, la lluvia y la nevisca, había tenido problemas con su equipo fotográfico.
Si bien su declaración testimonial se centró básicamente en la exhibición del material y a responder inquietudes de las partes respecto a las ubicaciones geográficas exactas en las que habían sido tomadas las imágenes o lo que rodeaba el escenario, su testimonio dejó algunas impresiones por demás elocuentes.
“Mi percepción era que esto iba a terminar muy mal, no entendía cuál era la estrategia para calmar esto”, explicó y agregó “No entendía porque policías profesionales no podían calmar a grupos de 10 o 15 chicos tirando piedras”.
La trabajadora de prensa de reconocido prestigio dentro del ámbito profesional destacó que la Policía “disparó todo el día” y descartó haber visto armas entre los manifestantes: “si tiraban cascotes, pero no vi a ningún civil disparar”. Además recordó un momento en el que el comisario Bressan le gritó que se protegiera porque entre los manifestantes había alguien “tirando” y creyó que le gritaban eso para que no les siga sacando fotos a los uniformados.
Bartoliche explicó que en situaciones como la vivida ese día, generalmente el trabajador de prensa y especialmente el reportero gráfico “queda en el medio odiado por todos” y resumió que los manifestantes “no le dijeron nada porque estaban en otra”.
La controversia de la jornada
El reportero gráfico Heraldo Hernández, empleado de El Cordillerano, se hizo presente esta mañana de jueves para realizar la cobertura del juicio como había hecho en anteriores jornadas, según la disposición interna de la empresa. De hecho, fue acreditado oficialmente ante la Oficina de Prensa del Poder Judicial local.
Sin embargo, cuando se aprestaba a realizar su trabajo fue retirado de la sala porque la defensa indicó que lo citaría como testigo en esa misma mañana. Como ya había presenciado varias de las jornadas anteriores del juicio, realizando su trabajo profesional, el fiscal Martín Lozada y la querellante Marina Schifrin plantearon su oposición a que declare ante el tribunal, aunque la defensa argumentó que consultaría muy brevemente en relación a una declaración testimonial brindada por Hernández durante la etapa de Instrucción de la causa.
De ese modo el tribunal aceptó la declaración y advirtió que aunque tendría en cuenta que el testigo había presenciado anteriores jornadas del juicio, el mismo había prestado su juramento a decir verdad.
Puntualmente Hernández relató que estuvo en el lugar por unos 30 o 40 minutos, refugiado frente a una despensa ubicada en la intersección de Onelli y Mange, obteniendo algunas imágenes que rápidamente acercó a la redacción de El Cordillerano. Dijo que se escuchaban detonaciones de escopetas y piedrazos.
Fue consultado en relación a una declaración suya durante la Instrucción en la que había mencionado haber visto a dos personas, uno con una tumbera y otro con un calibre 22 que apuntaban a los policías.” Yo nunca dije eso, es más ni me acuerdo de haber venido a declarar”, contestó el testigo. Al exhibírsele el acta correspondiente de la declaración, reconoció su firma pero negó haber realizado tal manifestación. Lozada repreguntó al testigo y éste negó haber visto gente armada y disparando. Hernández, además, ni siquiera había recibido una citación para declarar.
La situación generó la reacción espontánea del público presente en la sala que atinó a aplaudir. Y es que, pese a la cantidad de testigos que declararon hasta el momento, los únicos que dijeron haber visto gente armada entre los manifestantes son miembros de la Policía.
“Yo no estaba caminando, estaba tirando piedras a la policía”
Ramón Fernández tenía unos 16 años al momento de los hechos, conocía del barrio a Sergio Cárdenas y a Nicolás Carrasco y respondió con sinceridad a una pregunta errática de la querellante Marina Schifrin. “Yo no estaba caminando”, la corrigió y agregó “estaba tirando piedras a la policía ese día” y añadió “por todos lados había policías”.
Relató el momento en que Nicolás Carrasco resultó herido e indicó que estaba a dos o tres metros de distancia de él y en coincidencia con otros testigos anteriores, relató la secuencia de ingreso a la vivienda de la familia Gallardo y el hostigamiento policial que les impedía salir nuevamente a la calle para buscar ayuda para el adolescente gravemente herido.
Además, explicó que ya en horas de la noche resultó herido cuando la policía lo estaba persiguiendo tirando tiros e intentó esconderse en el predio de la escuela del barrio Las Quintas. “Ya era tarde, iba corriendo y me dispararon a pocos metros de distancia, fue un tiro recto. Tenía los perdigones en las piernas y en los brazos”, relató.
Fernández aseguró haber visto al jefe de la Unidad Regional Tercera Argentino Hermosa, al segundo jefe de esa dependencia Fidel Veroíza y al empleado policial Víctor Sobarzo en el predio de la Comisaría 28 en algunos transcursos del día.