Es posible impulsar el desarrollo de nuestro país
La deuda externa argentina equivale al 82% del PBI, lo que significa que para cancelarla deberíamos entregar el 82% del total de bienes y servicios que producimos durante un año.
Es tiempo de que trabajemos para producir más bienes y servicios y no continuemos contrayendo deuda que porque no generamos suficientes recursos genuinos para pagarla, deberán hacerse cargo de cancelarla nuestros descendientes.
A juzgar por la preocupación que manifiestan en general muchos economistas, funcionarios y empresarios, parece que todo el problema argentino está en el sistema financiero, pero no se menciona un plan económico de desarrollo con metas claras, ni se adoptan medidas que tengan como objetivo el aumento de la producción de bienes y servicios, que por supuesto, es lo que tenemos que implementar para no tener inflación; crear nuevas fuentes de trabajo; disminuir hasta eliminar la pobreza y fortalecer a nuestra debilitada moneda.
Simultáneamente, tenemos el 30% de pobreza y mucha desocupación.
Actualmente los aspectos principales que preocupan son la cotización del dólar, la tasa de interés y la inflación, sin tener en cuenta que son la consecuencia de la falta de producción, es decir, nos preocupamos por la fiebre en lugar de atender la enfermedad.
Siempre nos jactamos de que tenemos un país rico, y por supuesto que la Argentina lo es, pero lo es potencialmente, porque no se los explota en la dimensión necesaria, y por lo tanto, gran parte de los habitantes padece necesidades insatisfechas.
Es tiempo de reflexionar para actuar en forma inmediata.
Debemos estimular el agregado de valor a nuestras materias primas para que a través de su industrialización exportemos alimentos elaborados que generarán un mayor ingreso de divisas.
Debemos dejar de ser el “granero del mundo” para transformarnos en el “hipermercado del mundo”. Para eso, hay que arbitrar medidas con efectos reales en la producción que posibiliten hacerlo realidad.
A través de la capitalización de un pequeño porcentaje de los impuestos y de las retenciones que se obliga a pagar a los contribuyentes, entre los que están los exportadores, aplicándolo a la creación de nuevos emprendimientos que agreguen valor a las materias primas de las economías regionales, es posible lograr un eficaz plan de desarrollo. Y si el contribuyente decide no invertir ese porcentaje en nuevos emprendimientos, deberá pagarlo al fisco, como siempre, desestimando la opción de que sea de su propiedad.
Los beneficios son múltiples. Se podrán exportar bienes y servicios con un alto contenido de mano de obra; se crearán muchas nuevas fuentes de trabajo; se evitará le emigración de los jóvenes a las grandes ciudades porque no tienen ninguna perspectiva en sus ciudades de origen, impidiendo la fragmentación de las familias como ha ocurrido tradicionalmente y continúa ocurriendo en nuestro país.
Tenemos que vivir con el resultado de lo que producimos y no con dinero prestado, que además de poner en riesgo nuestra soberanía, compromete el futuro y no nos permite desarrollar plenamente el presente porque lo que se debe, hay que comenzar a cancelarlo con más sus intereses.
¡Qué pena que siga teniendo vigencia la expresión de Ortega y Gasset, que en 1939, hace casi 80 años, en la ciudad de La Plata, nos dijera “¡Argentinos, a las cosas!”.
Dr. Luis Valladares
DNI 7.723.240