Los chicos del barrio El Mallín disfrutaron de un hermoso festejo
Continúan en algunos barrios los festejos por el Día del Niño y en la escuela de El Mallín, también quisieron agasajar a los más chiquitos.
La hermosa iniciativa nació de una pareja de jovencitos, Brian Morales y Rocío Peralta, con el acompañamiento de algunos adultos. Carmen Orosco fue presidenta de la junta y conmovida por el gesto de quienes son el futuro del barrio, decidió acompañarlos.
El año pasado fue la primera vez que organizaron algo tan grande. Este año, pese a no tener los medios necesarios, decidieron hacerlo de todas maneras y los resultados fueron maravillosos.
El joven comentó que “no teníamos casi nada entonces hicimos el pedido por Facebook y la gente respondió muy bien”, dijo muy emocionado. Una enorme cantidad de juguetes, regalos para premios, alimentos y bebidas estaban a disposición de los chicos en su festejo.
Cabe resaltar que el papá de Brian tiene una panadería en el barrio Arrayanes, entonces desde las cuatro de la mañana los dos hicieron personalmente las facturas que acercaron para compartir con las familias durante la fiesta. Los vecinos también aportaron bolsas con golosinas, galletitas y jugos.
Comenzó a las 14 horas con juegos recreativos para distintas edades, sobre una de las paredes hubo actividades en la palestra de escalada, campeonato de penales y el juego de la silla, fueron algunas de las cosas que tenían a su disposición.
Castillos inflables, mesas de metegol, largas mesas de salados y dulces y música para una tarde diferente. Ornamentaron el lugar, incluyendo un cartel muy grande del Día del Niño que dibujó personalmente Erica.
El gran cierre fue con la presencia de La Negra Murguera del 144 Viviendas (Beschtedt y Ruta 40). Aproximadamente 30 integrantes llegaron bastante antes de la hora en que debían actuar, para maquillarse y realizar todos los preparativos necesarios.
Fueron de la partida aproximadamente 140 chicos, muchos de los cuales asistieron acompañados de sus familias, por lo que el gimnasio de la escuela de El Mallín se vio colmado.
Orosco con respecto a la organización comentó “que los jóvenes del barrio se comprometan con sus vecinos es lo mejor que nos puede pasar, porque significa que tenemos un futuro asegurado”. Ella los conoce desde que nacieron, por eso la emoción es muy grande al ver que se han convertido en personas de gran corazón.