2018-07-24

La Argentina, firme integrante de un grupo poco glamoroso

¿Para cuándo una cumbre del G 10? Desde fines del año pasado, se llevan a cabo reuniones preparatorias, cónclaves técnicos o ministeriales del G 20, el conjunto de países que ocupan los primeros 19 puestos en el ranking global según sus respectivos PBI, más la Unión Europea. Que la Argentina no solo figure en la nómina sino también sea anfitriona de la cumbre que se irá realizar a fines de noviembre, es motivo de orgullo para los integrantes del gobierno nacional.

En realidad, el sentimiento es generalizado: a los argentinos y argentinas promedio les satisface ver que sus autoridades se codean en un hipotético plano de igualdad con la canciller alemana, con el presidente estadounidense, con la primera ministra británica o con el presidente francés. De hecho, el inquilino de la Casa Blanca anunció un par de días atrás que estará en la capital para potenciar el encuentro final.

Pero más allá de su participación en el potente G 20, la Argentina integra otro grupo selecto aunque de prestigio un tanto más dudoso: aparece en el sexto lugar del que conforman Venezuela, Irán, Sudán, Turkmenistán, Sudán del Sur, Yemen, Congo, Angola y Libia. ¿Qué tiene en común esta porción sureña de Sudamérica con tantos países del África y de Asia? ¿En qué se parece Buenos Aires a Teherán, Jartum, Asjabad o Luanda?

A fines de 2018, la Argentina ocupará el sexto lugar en el ranking mundial de inflación, según resulta de las últimas mediciones que se dieron a conocer a comienzos de la semana. La permanencia se logrará al finalizar el tercer año del gobierno actual, que asumió con la promesa de bajar drásticamente el crecimiento de los precios. Hasta ahora, muy infructuosamente…

Las estimaciones y el ranking no provienen de alguna consultora de segundo orden, sino del mismísimo Fondo Monetario Internacional (FMI), que inclusive tuvo que corregir las suyas previas. Según los pronósticos privados domésticos, en 2018 la inflación trepará al 31 o 32 por ciento, aunque la última estimación del Relevamiento de Expectativas de Mercado que publica el Banco Central, situaba en 30 por ciento la expectativa de los economistas.

Abril no queda tan lejos en términos temporales, pero desde la perspectiva de la economía, pareciera un lustro atrás. Hace tan solo cuatro meses, el FMI aguardaba que el incremento en los precios no fuera más allá del 19,2 por ciento. Eran los tiempos en que la Casa Rosada se aferraba al 15 por ciento que se habían dibujado sobre fines de 2017. Pero no es que el organismo multilateral le errara en la cuenta o al menos su yerro no se produjo en soledad: el consenso de los analistas hablaba del 20 por ciento para el año en curso.

Al conocerse la actualización del ranking maldito, el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Alejandro Werner, se refirió a la Argentina en el marco de una conferencia de prensa. Apuntó que durante el año que apenas transcurrió su mitad, el crecimiento no irá más allá del 0,4 por ciento. Sin embargo, apuntó que el organismo aguarda una “gradual recuperación” para 2019 y 2020.

El directivo sustentó su pronóstico en “la restauración de la confianza bajo el programa de estabilización del Fondo, menores costos de capital, menor inflación y una fuerte demanda de exportaciones”. Por nuestra parte, nos reservamos el derecho de preguntar: si “los primeros dos años del gobierno de Macri han sido asombrosos”, ¿por qué deberían despertar credibilidad los augurios del FMI?

Aquel fue el calificativo que ventiló la mandamás del organismo, Christine Lagarde, en marzo pasado, no en 1950... Virtualmente, un rato después, el gobierno de Cambiemos fue incapaz de satisfacer las inquietudes del mal llamado mercado y se produjo la corrida cambiaria que finalmente, empujó a tomar un crédito ante el FMI, socorro que no se pedía hace 15 años.

Mal de muchos… En el primer lugar del ranking permanece Venezuela, cuya inflación cerrará en 2018 en el increíble guarismo de un millón por ciento. El mismo Werner trazó un paralelismo entre la situación venezolana y la de Alemania en 1923, cuando los marcos se utilizaban para empapelar paredes. En este caso, la corrección fue todavía mayor, porque la anterior hablaba de una inflación del 13 mil por ciento.

¿Casualmente? El segundo lugar es para otro adversario geopolítico de Estados Unidos: Irán. La antigua Persia reingresó a la conversación internacional en los últimos días, a raíz de una nueva bravata del incansable presidente estadounidense, ahora que se aburrió de Corea del Norte… En jurisdicción de Teherán, la inflación alcanzará el 159 por ciento. A fin de cuentas, la Argentina integra con firmeza un grupo bastante menos glamoroso que el G 20.

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