Éramos pocos y se profundiza la “guerra comercial”
La Argentina tiene sus propios problemas y si bien la coyuntura internacional incidió en el agravamiento de la situación económica, explicar el deterioro solamente por la evolución de las tasas en Estados Unidos sería exagerado.
De todas maneras, el gobierno nacional haría bien en prestar atención al cuadro de situación fronteras afuera porque el escenario que se avecina no ayudará a una pronta recuperación. Más bien, será a la inversa…
Es creciente la alarma entre la prensa especializada de alcance global ante la escalada de anuncios y decisiones fácticas que tienen como protagonistas a los tres actores principales del acontecer económico del planeta: Estados Unidos, la Unión Europea y China. Los primeros golpes se lanzaron desde Washington pero las respuestas no se hicieron esperar y en general, se admite la existencia de una “guerra comercial” que irá a adquirir proporciones extraordinarias.
En Francia, “Le Monde” destacó que “tras haber maltratado a Europa imponiendo un arancel del 25 por ciento a sus exportaciones de acero y del 10 por ciento a las de aluminio, Washington, en nombre de la seguridad nacional de Estados Unidos, se prepara para atacar a las exportaciones de vehículos. Europa se dispone a reaccionar. Los socios comerciales de Estados Unidos, entre ellos Europa, piensan imponer aranceles a 252 mil millones de euros a exportaciones norteamericanas. Es decir, al 19 por ciento del total”.
Desde París, el prestigioso diario añadió que “el impacto de una guerra comercial sería comparable al de la gran recesión de 2008-2009, según los expertos de la presidencia francesa. El deterioro de las relaciones con los Estados Unidos inquieta a Bruselas, que se prepara para ‘el peor escenario’: la ruptura completa de los lazos transatlánticos. El futuro del comercio mundial preocupa a los inversores y las bolsas están particularmente nerviosas”.
Recordemos que a partir de las crisis de las hipotecas “basura”, el sector público estadounidense salió a rescatar a la banca privada para evitar males mayores. Sin embargo, la retracción se escapó de sus fronteras y afectó en forma sustantiva a Europa, donde ocurrió otro tanto y los bancos tambalearon. Como siempre sucede, se socializaron las pérdidas cuando nunca se habían distribuido las ganancias.
En aquella oportunidad, en la Argentina transcurría el primer gobierno de Cristina Fernández y la dependencia del país hacia los “mercados” internacionales era otra, de manera que Argentina tuvo algún éxito al evitar que la crisis global se colara hacia el interior del país. Pero en la actualidad, con su estrategia de “volver al mundo”, la gestión de Cambiemos practicó una apertura que difícilmente sirva para capear el temporal externo que comenzó a estallar.
Por su parte, el “Financial Times” informó que “este viernes (por hoy) Estados Unidos impondrá sobre-tasas a 34 mil millones de dólares por importaciones procedentes de China y se espera que Pekín tase una cantidad similar, mientras la naciente guerra comercial entre las dos mayores economías continúa creciendo. Añádase eso a las muchas tarifas y contra-tarifas que se están imponiendo entre Europa y Norteamérica y el valor de las guerras comerciales que el presidente Trump ha lanzado alcanzará los 100 mil millones de dólares a finales de esta semana”.
El diario londinense avisó que “es solo el principio. Dentro de no mucho, las guerras comerciales de Trump pueden alcanzar el billón de dólares. Eso tendría consecuencias económicas tanto para Estados Unidos como para el resto del mundo. Equivaldría a más de un cuarto de los 3,9 billones de dólares del comercio norteamericano con el resto del mundo del año pasado y alcanzaría el 6 por ciento del comercio global de mercancías”.
A raíz de la importancia que tiene el flujo comercial entre China y la Argentina, hay que hacer notar que el medio británico destacó la devaluación que en los últimos días experimentó el yuan, es decir, la moneda china. “Los temores a una repetición de las caídas del renminbi (yuan) en agosto de 2015 y enero de 2016 están afectando a la actitud de los mercados y los analistas debaten a la hora de explicar la caída de la moneda china. Una de esas explicaciones alimenta la ansiedad respecto a la actitud china: la de que Pekín estuviera permitiendo deliberadamente que el renminbi cayera como un instrumento en su disputa comercial con Estados Unidos”. Quiere decir que a la guerra comercial se sumaría una monetaria.
Algunos analistas sugieren que la primera puede deparar consecuencias beneficiosas para la Argentina, en particular en relación a la exportación de su principal producción agroindustrial: la soja. Es que como represalia a medidas estadounidenses, Pekín compraría más soja aquí y en Brasil. Supuesto beneficio a corto plazo que acentuará aún más la vulnerabilidad externa del país. “Volver al mundo” tiene sus bemoles.