2018-07-04

Vuelve a escena Belén Álvarez

Auguró un recorrido por cuecas, rancheras, boleros, tangos y composiciones propias: la banda de sonido de su vida.

La cantante se reencontrará con su público en el Camping Musical Bariloche, a través de un show al que denominó “Herencia”. 

El periodista tenía presente otros tiempos en los cuales hablar con Belén Álvarez era más usual. No tan lejanos, claro… Pero hacía rato que no se encontraba con ella. “Así fue. No pasó nada extraño, hay gente que piensa que estuve en una especie de retiro cósmico (risas). No me enfermé ni nada, fue decisión personal parar un poco la moto y dedicarme más de lleno a la familia”, explicó la cantante, a punto de volver al ruedo.

El retorno se concretará el próximo sábado (7 de julio) en la sala “Rautenstrauch” del Camping Musical Bariloche, bajo el título “Herencia”, una suerte de homenaje a las músicas con las que creció. “Tengo un hijo adolescente y otro de 10 años, entonces necesitaba estar más tiempo en casa y también, abocarme a la enseñanza en la escuela (de música que sostiene junto a su familia). En su momento dije: bueno, cuando tenga ganas vuelvo… Tuve ganas y estoy por volver”, justificó.

El paréntesis se estiró por “dos años, desde la última producción mía. Soy la jefa de mi propia empresa (risas)… Tuve alguna presentación en eventos a beneficio pero ninguna formal como esta, en la que voy a llegar al Camping con una propuesta. La última vez también había sido en el Camping”, recordó. Con el título de “Herencia”, puede entreverse la chance de una suerte de retrospectiva de largo plazo.

Álvarez concedió: “sí. Tuve mucha necesidad de honrar la historia de mi familia. No es una historia que uno diga huaaaa (risas), pero justamente por eso… Porque hay un montón de historias que por ahí, consideramos anónimas, simples o normales pero en un punto, ninguna familia es normal ni todo es tan simple. Y la historia de mi familia no es nada simple. El objetivo no sería honrar las complicaciones sino la valentía que tuvieron mis abuelos cuando tomaron decisiones”.

La música compartió algunas de esas encrucijadas: “cuando me trajeron hasta acá de bebita (Belén nació en Osorno) y cómo transcurrió mi infancia con esa decisión”. La gratitud es hacia “el legado que fueron dejándome en lo musical, con esas escapaditas que hacía los fines de semana a su casa y las cosas que comíamos, que escuchábamos y los aromas… Después, a lo largo de los años, yo fui construyendo a partir de eso”, sostuvo.

Culpa de los chicos

El origen del retorno está en la más cálida intimidad. “Me pasó que a principios de este año, viví un momento muy fuerte con mis hijos, con mucho tiempo juntos y mucha conexión. Ellos se mostraron mucho más interesados de lo que yo creía en conocer la historia de su mamá, de la mamá de su mamá, de sus abuelos y así sucesivamente. Yo me di cuenta de que no la tenía olvidada, pero sí replegada. Entonces, dije: sería bueno hacer esto ahora, porque por ejemplo, mi abuela todavía está conmigo. Mi abuelo ya no, falleció hace 24 años... Entonces, no esperar a que ella no esté para hacerlo y bueno, quien quiera identificarse con esto, bienvenido sea”, invitó.

En la banda de sonido de su infancia, “hay cilantro, tequila, empanadas (risas)”. El show será “un viaje nostálgico y podría decirse geográfico, porque hago un recorrido por los países de la música que mis abuelos siempre cantaron. Empezamos por Chile, de donde ellos son: voy a cantar cuecas… Hay sonoridades totalmente nuevas para mí, la cueca me encanta así que si después me ven armando una banda de cueca y festejando el 18 de septiembre, no se extrañen”, avisó.

El periplo seguirá más al norte. “Vamos a pasar por México y los boleros y las rancheras para luego trasladarnos hasta España. Mi abuela siempre fue amante del flamenco y le encanta la música tradicional española. Después, llegaremos a la Argentina, donde vamos a terminar con los tangos que ellos escucharon”, rememoró. “Cuando empecé a armar el repertorio del show, salió una punta y empezaron a salir canciones de todos lados y luego, voy a terminar con composiciones propias, que es donde reúno todo esto que escuché, desde que tengo memoria”.

En este recodo de su camino, Belén Álvarez viaja con “Juanjo Almonacid, que está en la percusión y en la dirección musical. Gabriel Cortez está en el bajo, Emiliano Zamora en la guitarra, Franco Allende en el piano y tengo dos invitados: Eduardo Heit en los vientos y Guillermo Lara en guitarra. También serán parte todos los que quieran ir a ver (risas)”.

La joven cantante aún no sabe si el encuentro del sábado será momentáneo o abrirá una nueva etapa de presentaciones. “Siempre me encuentro en la encrucijada… Si esto es el principio de algo o no, pero en principio canto este sábado y veré qué hacer, qué realizar… El tema es la cantidad de tiempo que lleva porque mi área laboral corre por otro lado y me lleva a estar de lunes a viernes haciendo un horario, entonces me queda poco tiempo para la producción y los ensayos, todo eso que los músicos conocemos bien. Todo se dilata bastante pero en principio, ganas de cantar siempre hay. Tienen que darse las condiciones y que coincidan los tiempos. Pero sí, estaría bueno hacer algo antes de fin de año”, deslizó. Entonces, seguro que vuelve a cantar.

Crecer y entender

Si se la compara con los momentos previos y posteriores a su participación en Cosquín, si se tiene como referencia la efervescencia de dos o tres años atrás, a Belén Álvarez se la ve tranquila, más cerca del disfrute que del stress. “También es crecer un poco, se trata de eso. Crecer y entender las cosas de otra manera, confiar y también delegar, por eso estoy trabajando con Juanjo para que él se pueda hacer cargo de la música”, comentó.

Según valoró, “eso estuvo buenísimo porque me ayudó a mí a estar pendiente de otras cosas y que no sea un manojo de canciones, sino también trabajar en generar el momento, en pintar un poco el paisaje, en todos los sentidos. La exigencia corre por otro lado porque hay más compromiso, cada presentación va dejando una vara y entonces, la próxima tiene que ser mejor. Ni hablar si pasan dos años… Tengo que llegar con algo que valga la pena para la gente que esperó dos años”, razonó la cantante.

Como siempre, ella siente “el nudito en la panza, en la garganta, en la espalda (risas). Un manojo de nudos… Mucha felicidad, ansiedad de la buena y de la linda, de ver a la gente, cómo van a recibir lo que vamos a hacer, lo que voy a cantar… Me encanta poder hacerlo en este momento con mis hijos (Tomás de 16 y Juan de 10), cuando ellos tienen otro nivel de conciencia sobre su mamá. Ellos me acompañan desde un lugar mucho más cercano y están más empapados con esto”.

Para Belén ese dato es central porque “estoy muy acostumbrada a moverme en familia. A la escuela de música la tenemos en familia: trabajan mi mamá, mi hermana, mi cuñado... También hay otros profesores pero si estoy sin la familia, me cuesta mucho avanzar o creer en la idea positiva de lo que estoy realizando. Ese es un requisito: contar con la complicidad de mi familia y en esta oportunidad, con mis hijos estoy en un momento de romanticismo a pleno (risas), así que feliz”, sintetizó.

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