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LA CANTIDAD DE VISITANTES SUPERABA LA CAPACIDAD

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15/08/2026

Bariloche y la mala suerte de dormir afuera del refugio

Las primeras instalaciones de alta montaña que levantó el CAB se vieron pronto superadas por la demanda. A pesar de ampliaciones, fueron comunes los amontonamientos e inclusive, la costumbre forzada de pernoctar a la intemperie.
Cónclave para inaugurar la ampliación del refugio en cerro López. Uno de los que asoma por la ventana es Otto Meiling. Foto: gentileza Toncek Arko.
Cónclave para inaugurar la ampliación del refugio en cerro López. Uno de los que asoma por la ventana es Otto Meiling. Foto: gentileza Toncek Arko.

En nuestros días no solo hay que anotarse en el registro de trekking a través de páginas webs, además los refugios advierten de diversas maneras no arriesgar el pernocte si no se efectúa la reserva previa. 80 años atrás tales trámites no existían y en primera instancia, no había forma de saber cuánta gente confluiría en la montaña. Como consecuencia, en más de una oportunidad excursionistas o montañistas desprevenidos tuvieron que dormir afuera. Según el clima que predominara, podía resultar muy mala idea.

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En efecto, para 1940 las dimensiones del refugio del cerro López solían resultar insuficientes para satisfacer las demandas de lxs caminantes. “El dormitorio emplazado en el entretecho del refugio no alcanzó para descomprimir la concurrencia que varias veces superaba la capacidad del pequeño inmueble. Los fines de semana subían numerosos excursionistas y el lugar quedaba chico. Algunos debieron dormir afuera, lo que se complicaba en días de mal tiempo”.

Ante la saturación, “el refugio demandaba una ampliación urgente. Las autoridades del CAB (Club Andino Bariloche) resolvieron que la misma se efectuara hacia su lateral sur. El proyecto y presupuesto fue elaborado por Godofredo Hacker y fue aprobado por la comisión directiva del CAB en su reunión del 2 de enero de 1941. En dicha reunión se nombró al primer refugiero: Augusto Martín”.

Las alternativas precedentes se relatan en “Refugio cerro López Carlos Sonntag”, libro de reciente aparición que tiene como autor a un especialista: Toncek Arko. Las cosas se dieron de manera expeditiva: “los trabajos comenzaron de inmediato y la ampliación fue inaugurada ante una numerosa concurrencia de socios y montañeses el 20 de abril de 1941”, es decir, 85 años atrás y unos meses.

En invierno, era usual que el refugio quedara tapado por la nieve. Foto: gentileza Toncek Arko.

Ante las crecientes necesidades “en la parte inferior se emplazó el dormitorio de damas y en el entretecho había lugar para depósito y dependencias del encargado. Cabe recordar que durante los inviernos la construcción se cubría totalmente de nieve, lo que, con los años, debilitó su estructura”, destaca el relato de nuestro colega. “El baño, en forma de letrina, se ubicaba a unos 10 metros hacia el sur del refugio, donde hay vegetación, y allí también se enterraba la basura”.

Amontonamiento

A pesar de las nuevas dimensiones, los problemas persistieron. “Con la ampliación el refugio pasó a tener una capacidad cercana a 20 personas y en casos extremos llegaron a dormir más de 30. El hecho de haber un encargado (refugiero) mejoró mucho el uso del lugar, pues había un mayor control y orden”, admite la reconstrucción. En la memoria de su 11° ejercicio, el CAB consignó que el refugio “ha sido dotado de cuchetas en el dormitorio de caballeros y se han suministrado nuevos colchones de lana y almohadas”.

Por entonces, el del cerro López resultaba el más atractivo para barilochenses y foráneos. “Es el refugio que mayor cantidad de visitantes recibe y está bien atendido por don Augusto Martín y señora”, reconocía el anuario de la entidad. “Hemos abierto una nueva picada para peatones desde el camino de autos hasta Piedra Grande, dejando la anterior para uso de cabalgaduras”. Esa iniciativa tiene consecuencias incluso en el presente.

“Aquí se abrió el sendero actual, siendo el de caballos por donde años más tarde se construyó el camino vehicular”, informa el relato de Arko. “El sendero actual es mucho más corto, pero más empinado que el anterior. Es importante recordar que el primer sendero cruzaba el arroyo López en su parte alta, muy empinada y hasta peligrosa, tramo que más tarde se cerró. Actualmente se asciende por su margen este, cruzando el camino vehicular”, recuerda.

Grupo de montañistas mujeres, listo para ascender al Pico Turista. Foto: gentileza Toncek Arko.

Los ingresos de lxs refugieros dependían de la afluencia de gente. “En aquel entonces Augusto Martín y señora percibían como honorarios por su trabajo en el refugio el 25 por ciento de los ingresos totales”. Además, se decidió poner fin a cierta precariedad jurídica: “en la memoria anual también se consignó la conveniencia de que el club compre la fracción de terreno donde estaba construido el refugio López, lo cual se hizo años más tarde. En 1942 se compraron 2 lotes y se escrituraron a nombre del CAB”.

Dos años después de inaugurarse la ampliación, “se efectuaron reparaciones en las juntas de las paredes del viejo refugio y también se pintó su techo. También se compraron una lámpara Petromax y 6 frazadas. A partir de esa fecha, el mantenimiento fue siempre un problema, pues como se detalló (en páginas anteriores del libro), el refugio fue construido sin ninguna columna, sin hierros y con muy poco cemento. Al año siguiente se revistió con madera las paredes interiores de la ampliación del refugio”.

Refugio al cuidado esloveno

Para esa fecha hubo cambios de personal. “Entre los concesionarios se destacó Pedro Strukelj, quien atendió el refugio entre 1943 y 1947. El primer verano lo hizo junto a Otto Ruoff y visitaron el lugar 800 personas. Luego Strukelj trabajó durante dos veranos junto a Carlos Oertle, ofreciendo servicio de pernocte para 20 visitantes. No obstante, en los anuarios del CAB se consignó que hubo noches con 40 personas”. Más vale que no lloviera ni nevara.

Sobre aquel concesionario aporta el texto que “Pedro Strukelj fue un inmigrante esloveno que en Bariloche trabajó como carpintero, guía de montaña y refugiero. En esos años el trabajo de guía de montaña era muy esporádico y la opción de atender un refugio constituía un buen complemento. Además, permitía escalar en los días libres, que generalmente eran muchos, ya que las visitas eran por demás esporádicas”.

Hacia mediados de la década de 1940, surgió un rival para el primer refugio que construyera la institución. “Al tercer año Strukelj y Oertle comenzaron a atender el refugio construido por el CAB en Villa Catedral, que comenzaba a perfilarse como el centro invernal más visitado de Bariloche. De esta manera, tenían el López para el verano y el Catedral para los inviernos”. Fue cuando comenzó a cambiar el perfil montañero de la ciudad.

Crisis climática mediante, hoy llamará poderosamente la atención, pero “a partir del verano de 1945 se comenzó a organizar una competencia estival de esquí en el cerro López. Se trazaba un slalom gigante desde el Pico Turista hasta La Hoya, sobre una pista sin pisar. La competencia tenía lugar generalmente en enero, pero alguna vez se realizó en diciembre, en inviernos poco nevados”. La llamativa prueba llegó a extenderse durante casi una década.

“Participaron deportistas aficionados y corredores de primera categoría. Se organizó en ocho ediciones. Tres fueron ganadas por Gino de Pellegrin, dos por Osvaldo Ancinas y una por Dinko Bertoncelj, Pablo Rosenkjer y Otto Jung, todos corredores de la Selección Nacional de Ski. En verano llegaron a dormir hasta 30 personas por noche. El refugio comenzó a ser interesante comercialmente para los montañeses”. Hoy, salvo que no se tome la precaución de reservar o que se prefiera pernoctar en carpa, nadie debería dormir afuera de ningún refugio.

Refugio Cerro López Carlos Sonntag” puede leerse en: https://www.calameo.com/read/00772965772d2a327138b

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