2018-06-27

EL ARQUITECTO Y ESCRITOR ROBERTO DE BRITO HABLA DE SU NUEVO LIBRO

Cómo pactar con el demonio

El arquitecto Roberto Santiago De Brito acaba de publicar un nuevo libro de cuentos, “Cómo pactar con el demonio y otros relatos incorregibles”, en una nueva versión de su inagotable creatividad y calidad literaria. Compartimos aquí una entrevista con el escritor.

El último libro de cuentos presentado por el arquitecto Roberto De Brito se aproxima a lo que podemos entender una confesión de sobreviviente. El escritor se permite la mirada revisionista de algunos capítulos de la vida y también se autoriza a compartir ese extrañamiento con un lector asociado. De Brito, arquitecto consumado, diseña una estructura particular para estos cuentos y luego los distribuye intencionalmente en el espacio, sumerge algunos en salones oscuros, otros en habitaciones iluminadas con grandes ventanales y en esos contextos sugerentes nos atrapa su escritura.

En este libro se palpita la picardía del hombre con experiencia, posiblemente se trata del escribir para conocer más de sí mismo, como dice el santafecino Saer (“…Escribir es así una especie de traslado en que lo vivido pasa, a través del tiempo, de un cuerpo al otro”). Lo comprobable es que sus narraciones nos trasladan por imágenes del catecismo aprendido, tal vez sin querer, y por qué no al relato bíblico como viaje encantado. Pero sin duda, es el ojo del narrador obediente el que nos imprime en la mirada del niño viejo, aquel del tiempo de los pantalones cortos, el de los sueños y miedos aleccionadores.

Entiendo al lector si se pregunta ¿De Brito, en estas narraciones, se autorizó como padre de sí mismo? Seguramente, considerando este libro como una totalidad escrita con placer, podemos sentir que la postura emocional del autor nos da cuenta de un padre comprensivo y animado a compensar los extremos de la vida. De Brito es el narrador con conciencia y sus personajes se han horneado en modelos literarios particulares, los ha gestado nítidos, lo percibimos en la fabulación del poder del demonio, en ese abuso simbólico de cómo pactar con él, y luego cuando nos imagina testigos silenciosos de la comprensión cándida de los niños, sus niños. Tal vez por este artificio de la paternidad libertaria que asume el propio autor cuando dice: “La opción fue entonces liberarlos, ignorando que no sería gratuito y que todavía me aguardaban horas en la tarea empecinada y utópica de perfeccionarlos”, contamina lo narrado con emociones profundas como el niño por nacer, capaz de aliviar cualquier miedo.

Estas historias rescatadas, estos relatos incorregibles según los considera el autor, permanecieron en la sombra del escritorio como en un útero inagotable. Esperaban su héroe que las libertara, ese padre que las diera a luz y soportara el temor del parto para luego disfrutar la unidad creativa de los personajes y su autor. De Brito ha migrado con este nuevo libro desde adentro de su propio sujeto hacia la intensidad de sus personajes, en la exploración para recuperar lo perdido (evitando la copia exacta de sí mismo) nos invita a desembarcar en su continente y completar la travesía como lectores. El autor, insisto, no nos reclama con actitud didáctica, nos reclama la escucha, nos convoca como los otros cuyos ojos de lectores darán sentido al arte y a la vida.

- ¿El libro que acabas de publicar "Cómo pactar con el demonio..." es el resultado de varios años de escritura o es el producto de una inspiración concentrada en el tiempo que lograste armar en un corto plazo?

- Es una recopilación realizada en el tiempo. En el mismo prólogo lo aclaro, dado que significaban relatos con temas muy disimiles y en distintos años.

- Respecto a la vinculación entre tu vocación como editor de una revista especializada y tu producción literaria es cercana, ¿cómo interpretamos esta veta creativa a la sombra de tu profesión de arquitecto? ¿Acaso se posterga uno por el otro, o conviven todos a la vez?

- Quizás sea a la luz de la arquitectura más que a su sombre, porque las exigencias de la carrera universitaria te obliga a la creatividad como eje principal de la misma.

- Volviendo al libro, que se suma a tu lista de obras publicadas, ¿lo pensaste tal cual o fue armado tras una gestación con idas y vueltas?

- En honor a la verdad fue armado con muchas idas y vueltas porque tuve que agrupar similitud de temas. Fue una tarea compleja.

- Respecto al relato que lleva el nombre del libro "Cómo pactar con el demonio", ¿cómo se gestó esa idea?

- Fue difícil y llevó tiempo. La misma idea de comprarle el alma al demonio y no vendérsela, me planteaba un interrogante fundamental: qué ofrecerle a un personaje que todo lo posee, incluso el tiempo eterno, para tentarlo justamente a él, al demonio. Debía ser verosímil la respuesta. Después vino el cómo y el porqué, y entonces comenzó la redacción.

- ¿Por qué el título del libro hace referencia a relatos incorregibles? ¿Es una confesión del autor, una falsa verdad?

- Me apasiona el trabajo de corregir. Sabemos que para cualquier persona que debe encarar una tarea literaria, el problema es la página en blanco, romper ese silencio blanco. Una vez puesta la idea a caminar uno busca la utopía de la perfección, hasta que comprende que más no puede hacer, que se acabó, que los relatos son incorregibles. Que la utopía fue una tarea vana.

- El primer cuento fue uno de los premiados. Sin embargo todos los que incluye el libro podrían haber cumplido la misma función. ¿Cómo fue esta elección? ¿Qué influyó?

- Si te refería al título del libro casi no hubo elección, ya que el título de cómo “pactar con el demonio” se imponía de por sí. Es un título fuerte y además fue el que me marcó el camino de la edición.

- Entre los cuentos se distingue una selección de relatos vinculados con sueños, experiencias que flotan entre la realidad y lo onírico, que van y vienen desde el recuerdo al presente. ¿Dirigiste esta intención referida al tema o te sorprendió como autor encontrarte en ese lugar de sueños?

- Existió una época en que los temas sobre los sueños eran mis predilectos. La misma literatura de ficción es un sueño escrito. La poesía también es una ensoñación literaria. Esa ambivalencia misma que existe entre lo que llamamos realidad y la ficción, ¿acaso no te hace preguntar si la vida no es un sueño, como decía el poeta?

- En este libro se reconoce por un lado la relación con Dios, el conocimiento del espíritu religioso. Por el otro, la cita de escritores reconocidos que traes al relato. ¿Dirías que este libro se orienta hacia un público lector en particular, lectores y creyentes?

- No lo había pensado así, pero creo que tenés razón. Tanto el primer relato como el último “La tentación según san Mateo”, se definen por temas teológicos y no es casual. Por otra parte, me agrada jugar con los personajes del mundo literario o encauzar un relato en el relato de otro autor como “Veinte años no es nada”.

- ¿Cómo sigue tu producción literaria, hay otro libro en preparación?

- Siempre hay una fantasía de poder seguir produciendo, siempre hay un proyecto en marcha, es como la zahoria de la literatura.

Graciela Narvaez

 

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