EXPLORADORES CHILENOS EN EL NAHUEL HUAPI
Fonck y Hess, dos tipos audaces
Protagonizaron una expedición que navegó el lago en el verano de 1856. A ellos, se debe la denominación de Puerto Blest y de Península San Pedro. Son recordados por lagos y cerros en el Parque Nacional.
Entre la Biblioteca Sarmiento y el Consulado General de Chile en Bariloche, nos recordaron que, en abril pasado, se cumplieron 200 años del Abrazo de Maipú, aquel que se prodigaron José de San Martín y Bernardo O´Higgins al término de aquella victoria decisiva sobre los realistas. Y, en breve, el estreno de “Enemigo de papel” nos recordará que, 40 años atrás, gracias a una mediación papal que evitó la guerra, se comenzó a resolver el conflicto por el Canal de Beagle.
Ya que 2018 es tan caro a los vínculos entre la Argentina y Chile, traigamos a colación a dos exploradores trasandinos que son recordados por la toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi… Llevan el apellido de Francisco Fonck un lago y un cerro. Se le atribuye la realización de “la primera exploración con carácter científico al Nahuel Huapi”, según la reconstrucción que ensayó Juan Martín Biedma en su “Toponimia del Parque Nacional Nahuel Huapi”. Hacia 1855, los colonos de la zona del lago Llanquihue procuraban dar con un paso cordillerano que les permitiera avanzar hacia el este y, con ese cometido, “en 1856, el gobierno chileno encomendó a Fonck la exploración científica del paso y del lago” que baña las playas hoy barilochenses.
Según Biedma, “lo acompañaron el colono e ingeniero alemán Fernando Hess (ver recuadro) y ocho hombres más de los cuales tres” habían participado de otra expedición el año anterior. “Salieron de Puerto Montt el 30 de enero de 1856. Embarcaron en Puerto Varas en dos chalupas en las cuales navegaron el lago Llanquihue. El lago Todos los Santos lo navegan en la chalupa, previamente reparada, que había construido Benjamín Muñoz Gomero en su exploración de 1849”.
La expedición remontó el río Peulla, al cual tuvieron “que vadear repetidas veces y siguiendo las huellas” de otra anterior, “por la cuesta de los Raulíes hasta su último campamento, en la laguna de los Cauquenes”. Siempre según el autor de “Toponimia…”, el grupo escaló un cerro “al este de la mencionada lagunita, que bautizan 12 de Febrero” y, desde las alturas, divisaron el gran lago. Al arribar a sus orillas, “hallan restos de antiguas piraguas”.
Al parecer, Fonck y su gente no habían calculado acertadamente las provisiones. “Urgidos por la escasa cantidad de víveres de que disponían, construyen con toda premura una canoa ahuecando un tronco caído de alerce, en un puerto natural que bautizaron Puerto Blest”, denominación que como sabemos, perduró en el tiempo y se utiliza hasta hoy. Curioso que sitio tan emblemático de Bariloche, deba su denominación a un viajero chileno.
Península San Pedro
Desde allí, se embarcaron Fonck, Hess y Juan Currieco, célebre williche “más conocido como Pichi Juan, famoso talador de bosques”. También fue de la partida Pedro María Uribe. “Navegando siempre cerca de la costa por peligro de tumbarse, llegan a una punta que llamaron San Pedro, en obsequio” precisamente de quien hacía de piloto, es decir, Pedro Uribe. Desembarcaron y caminaron un tanto.
Desde allí, “divisaron una isla grande en el centro del lago a la que bautizaron Isla de Fray Menéndez”. Es la que hoy conocemos como isla Victoria y que, en realidad, fue la Nahuel Huapi original. Una tormenta retrasó su retorno y comenzó a comprometer su subsistencia, ya que el contingente fue incapaz de aprovisionarse de nuevos víveres, a raíz del desconocimiento del ambiente. Pero finalmente, el 29 de febrero, estuvieron de nuevo en Puerto Montt.
Fonck era médico de origen alemán. Había nacido en 1830 en una pequeña ciudad a orillas del Rhin. Se recibió en la Universidad de Berlín en 1852. No mucho después, en 1854, arribó a Chile junto a su esposa y, a fines de ese año, se convirtió en puertomontino. Residió a orillas del Seno de Reloncaví durante 14 años. En 1869, decidió retornar a Europa pero, evidentemente, su corazón quedó en Chile, adonde volvió en 1872. A pesar de profesarle amistad, escribió “Examen crítico de la obra del señor perito argentino Francisco P. Moreno” al defender las tesis de su país en el conflicto limítrofe. De hecho, según Biedmal, fue el bonaerense quien impuso su nombre al lago que lo recuerda. Historia de corteses y valientes.
Ingeniero y dibujante
Fernando Hess también legó su nombre a un lago y a un cerro del Parque Nacional Nahuel Huapi. Como en el caso de Fonck, la imposición se debe a Francisco Moreno. Al igual que su compañero de andanzas, Francisco Fonck, Hess era de origen alemán. Ingeniero y dibujante, se radicó en la colonia que Vicente Pérez Rosales desarrolló en las orillas del lago Llanquihue a partir de colonos alemanes.
Pidió ser parte de la expedición al Nahuel Huapi de 1856 y “la bandera chilena que enarboló, en su popa, la embarcación con que los expedicionarios navegaron el lago, fue obra de la señora Gertrudis Maus de Hess”, según la recopilación de Juan Martín Biedma. “Se deben a Hess el croquis que acompaña la relación del viaje y una litografía sobre el Tronador, sobre un dibujo que fue realizado durante la expedición”.
Le tocó en suerte fallecer bastante antes que su colega: “Deploro hasta hoy la muerte de mi inteligente y buen compañero, Hess, acaecida en mayo de 1878. Fue también muy sensible que se perdiera para siempre otra vista no menos notable, un panorama de gran parte del lago Nahuel Huapi, tomada por Hess en el último punto alcanzado por nuestra expedición a la península San Pedro”, escribió Fonck. Ese trabajo no alcanzó a reproducirse y el original fue consumido por las llamas en un incendio que afectó al edificio del Congreso chileno, donde se custodiaba.