PREVENCIONES NECESARIAS
Cuidado con el uso indiscriminado de los medicamentos
Los antibióticos son medicamentos para tratar las infecciones causadas por bacterias, tanto en los seres humanos como en los animales. Funcionan matando a las bacterias o dificultando su desarrollo y reproducción. Se debe tener mucho cuidado con respecto al uso indiscriminado y siempre consultar al médico.
Existe una amplia variedad de antibióticos, y cada uno sirve específicamente para determinado tipo de bacterias. Por lo tanto, siempre debe ser un profesional en medicina o un odontólogo quien indique cuándo y cuál tomar en cada caso.
Por ejemplo; la gripe o el resfrío son provocados por virus y por bacterias, en estos casos los antibióticos no sirven para curarse ni mejorar los síntomas y luego, cuando son necesarios pueden hacer daño a futuro.
Además, cuando una persona toma un antibiótico sin indicación médica, puede provocar cambios en las bacterias que las vuelven resistentes a los medicamentos.
La resistencia a los antibióticos trae como consecuencia que los medicamentos utilizados para curar las infecciones, aún las más comunes, dejen de ser eficaces. Es un grave problema de salud pública en todo el mundo y no solo en Argentina.
Las infecciones por bacterias resistentes a los antibióticos son más difíciles de tratar y curar, y pueden afectar a cualquier persona, por ello el mal uso y el abuso de antibióticos hacen que las bacterias cambien y “aprendan” a disminuir el efecto de esos medicamentos, y que éstos ya no sean eficaces al momento de tratar infecciones. Por ello es importante que se utilicen solamente bajo prescripción médica.
Uso responsable: 1) Utilizá antibióticos únicamente si te los receta un médico o un odontólogo. 2) Tomá el antibiótico siguiendo sus indicaciones en cuanto a: duración del tratamiento, dosis y horarios de toma. 3) No uses antibióticos que te hayan sobrado ni los compartas con otra persona.
Prevención de enfermedades respiratorias
Las enfermedades respiratorias son más frecuentes durante el invierno y resultan la principal causa de internación y consulta médica. Afectan a toda la población, pero, fundamentalmente, a los menores de 5 años y a las personas de más de 65 años.
Para prevenir enfermedades respiratorias tales como la gripe, la bronquiolitis, la bronquitis y la neumonía, entre otras, es importante que los miembros de la familia tengan las vacunas incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación al día.
Gripe: se tienen que aplicar, una vez al año, dos dosis a los niños entre 6 y 24 meses; y una dosis los adultos mayores de 65 años, las mujeres embarazadas, las mujeres puérperas hasta el egreso del hospital (si no se vacunaron durante el embarazo), personas con factores de riesgo y personal de salud.
Neumococo: deben recibir la vacuna los bebés a los 2, 4 y 12 meses de vida. Los que no completen ese esquema de tres vacunaciones, deben hacerlo antes de los 5 años. También deben recibirla los niños y adultos con factores de riesgo y adultos mayores de 65 años (esquema secuencial de dos vacunas).
Tos convulsa: se previene esta enfermedad aplicando el esquema adecuado en cada etapa de la vida.
Higiene: lavarse las manos con agua y jabón después de volver de la calle, antes de cocinar o comer y después de ir al baño o cambiar pañales. Ventilar todos los ambientes a diario. No fumar y mantener los ambientes libres de humo.
No automedicarse. El consumo de remedios sin receta puede producir intoxicación y ocultar los síntomas de la enfermedad, dificultando un diagnóstico correcto y empeorando el cuadro clínico. Mantener reposo en la casa mientras continúen los síntomas. Cubrir la boca al toser o estornudar con un pañuelo descartable o con el pliegue del codo, para evitar contagiar a otros.