2018-06-04

El burro y el saco de trigo

No sé si todos lo recuerdan, pero hay una fábula sobre un hombre que tenía un burro y que le daba de comer trigo, que a su vez vendía para su sustento. Un día pensó que si le achicaba la ración al burro tendría más trigo que vender, y así lo fue haciendo, hasta que un día el burro de tan poco comer, se murió.

Esta fábula coincide lamentablemente, con las medidas que toma desde hace dos años y medio el gobierno nacional para con el pueblo argentino.

Bajar el consumo para detener la inflación, bajar el consumo energético tapándose en invierno con más cobijas, cerrar universidades ya que según la precandidata a presidenta María Eugenia Vidal, los pobres no llegan a las universidades, entonces para qué queremos tener tantas, aumentar las tarifas y abrir la importación consiguiendo que más de 400.000 puestos de trabajo se pierdan (algunos hablan de más del doble), aumentar los combustibles a índices que ya se reconocen como los combustibles de más alto precio al público del mundo… no evitar que sigan subiendo los alimentos, bajar las jubilaciones, bajar los salarios respecto a la inflación, estas y otras medidas hacen que el burro se muera.

Ni siquiera se trata de querer comprender sobre el odio de clases y el odio político hacia el adversario, porque ese debate se viene dando desde hace no menos de 100 años. Y ha conformado la grieta de la que todos hablan, se trata simplemente de entender una fábula, una antigua fábula, donde la lógica indica que sea el lugar que fuere si se aplican estas medidas el burro (en este caso el pueblo) se va a morir, pero como en nuestro caso hablamos de personas de carne y hueso, antes de “morirnos”, vamos a intentar ser escuchados por aquellos que toman estas medidas, y como somos millones, salvo que sean sordos… nos van a tener que escuchar.

No sé en qué escuela de economía y política estudio la gente que dirige el gobierno, pero es evidente que en esa escuela no les dijeron que para que una economía funcione, no hay que matar al burro… algo tal vez muy simple de entender para el burro, que ya no sabe si él es el burro… o su patrón…

Jorge L. Fernández Avello
DNI: 12.862.056

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