2018-05-22

Resaltar el valor de la diversidad biológica

Si bien es verdad que en términos generales, cada vez más gente es consciente del valor que asume la diversidad biológica para las generaciones presentes y futuras a nivel mundial, no menos cierto es que el número de especies disminuye a una velocidad estremecedora, como consecuencia de la actividad económica de la humanidad. Frente a esa realidad acuciante, el Convenio sobre la Diversidad Biológica es el instrumento internacional cuya aplicación debe reivindicarse.

El entendimiento procura salvaguardar “la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos”. Cuenta con la ratificación de 196 países y a raíz de la importancia que tienen la educación y la conciencia de la opinión pública en su aplicación, el 22 de mayo se conmemora el Día Internacional de la Diversidad Biológica, a instancias de la Asamblea General de la ONU.

En 2018, se cumplen 25 años desde que se adoptara el Convenio sobre la Diversidad Biológica. Y desde 1992, sus conceptos centrales se aplican a través de la visión y el liderazgo de diversos países, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, comunidades indígenas y locales, la comunidad científica y también, las personas a título individual. A pesar del deterioro generalizado, hubo resultados considerables hasta el presente.

Entre ellos, el desarrollo de una guía científica para la conservación de la diversidad biológica y la utilización sostenible de sus componentes en todo el planeta. Además, entraron en vigor las estrategias y planes de acción del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad y el Protocolo de Nagoya sobre acceso a los recursos genéticos y participación justa - equitativa en los beneficios que derivan de su utilización. Los dos son consecuencia directa del Convenio.

También hay que mencionar el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020, en cuyo marco los Estados que son parte avanzaron significativamente en el logro de las así llamadas Metas de Aichi. Aquél se compone de una visión compartida, una misión, objetivos estratégicos y 20 metas ambiciosas pero alcanzables, precisamente, las de Aichi (una zona japonesa). Sirve como marco flexible para el establecimiento de objetivos nacionales y regionales, además de promover la aplicación coherente y eficaz de los tres objetivos del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

La misión del nuevo plan es “tomar medidas efectivas y urgentes para detener la pérdida de diversidad biológica a fin de asegurar que, para 2020, los ecosistemas tengan capacidad de recuperación y sigan suministrando servicios esenciales, asegurando de este modo la variedad de la vida del planeta y contribuyendo al bienestar humano y a la erradicación de la pobreza. A este fin, las presiones sobre la diversidad biológica se reducen, los ecosistemas se restauran, los recursos biológicos se utilizan de manera sostenible y los beneficios que surgen de la utilización de los recursos genéticos se comparten en forma justa y equitativa”.

Asimismo, “se proveen recursos financieros adecuados, se mejoran las capacidades, se transversalizan (sic) las cuestiones y los valores relacionados con la diversidad biológica, se aplican eficazmente las políticas adecuadas, y la adopción de decisiones se basa en fundamentos científicos sólidos y el enfoque de precaución”, detalla del Plan en cuestión. En consecuencia, el vigésimo quinto aniversario de la Convención es una buena oportunidad para resaltar los logros tanto nacionales, como globales. Además, sirve para mirar hacia el futuro y hacer un seguimiento del plan.

La biodiversidad mereció atención al momento que se fijaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El número 15 explicita “detener la pérdida de biodiversidad y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y de agua dulce”. Quizá no esté de más precisar que por diversidad biológica o biodiversidad se entiende a la amplia variedad de seres vivos que están presentes en la Tierra.

La que observamos hoy es el fruto de miles de millones de años de evolución y se moldeó a través de procesos naturales pero cada vez más, es permeable a la influencia del ser humano. Tal diversidad forma la red vital de la cual los humanos son parte integrante y al mismo tiempo, dependen. Hasta hoy, se identificaron 1,75 millones de especies, en su mayor parte criaturas pequeñas, como los insectos. Pero los científicos reconocen que en realidad hay cerca de 13 millones.

El concepto incluye también las diferencias genéticas que se dan dentro de cada especie, por ejemplo, entre las variedades de cultivos y las razas de ganado. Los cromosomas, los genes y el ADN, es decir, los componentes vitales, determinan la singularidad de cada individuo y de cada especie. Además hay que considerar la variedad de ecosistemas: desiertos, bosques, humedales, montañas, lagos, ríos y paisajes agrícolas. Celebración amplísima, entonces.

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