Las penas son de nosotros...
“(…) las vaquitas son ajenas”, terminaba la estrofa de esa hermosa canción del Arriero, grabada el 27 de diciembre de 1944 por Atahualpa Yupanqui. Para la época toda una definición política acerca de cómo se manejaban los patrones y las patronales.
Este esquema se agudizó con el paso de los años, de otra manera no se explica que actualmente 60 familias tengan una riqueza equivalente a la mitad de la población mundial. La revista Forbes reconoce el 3 de enero de 2015, que en EEUU ¡existen 10 familias que dominan la economía de ese país! En 100 años, del 1900 al 2000, el mundo transfirió más riquezas en pocas manos que en los anteriores 500 años y así también aceleramos la contaminación ambiental, entre otros detalles...
Con este panorama debemos entender lo que nos sucede a los argentinos, quienes también hemos ido cediendo, por decirlo de una manera muy suave, nuestra soberanía territorial y recursos energéticos, junto con políticas que intentan disciplinarnos, porque en un país que tiene recursos naturales y espacio territorial para que vivan 400 millones hay quienes nos siguen hablando de ajustes.
En este país deberíamos discutir hace rato qué hacemos con tantas ventajas que tenemos.... ¡y no cómo hacemos para abrigarnos en invierno!
Es que la voracidad de quienes se quedaron con el país, al igual que en EEUU, no quiere dar el brazo a torcer... ustedes trabajen y muevan la rueda, ¡que nosotros les decimos hasta cuándo tienen que hacerlo!
Creo que la única cosa que nos salva es ser argentinos, o sea, no ser nada y ser todo a la vez… no entramos en los catálogos científicos convencionales, y de a rato somos una cosa, y luego somos otra, eso, para quien nos dirige desde las sombras es difícil de evaluar o calcular. Pero hasta esa rebeldía, ese que sé yo, y ese no sé qué, se puede terminar algún día, y el día en que todos tengamos como dicen los pibes, “la cabeza de termo”, ese día nuestra república pasará a ser la republiqueta que tanto añoran los pocos que nos dominan...
Revivir a San Martín, Bolívar, Belgrano, Güemes, Moreno... y tantos otros que se la jugaron por un país libre y soberano puede ser el comienzo. “Serás lo que debas ser o si no… ¡no serás nada!” Hoy, lamento decir, procedemos como si no quisiéramos ser nada, solo queremos tener algo y olvidamos ¡que poseer es muy diferente a ser!, y cada vez más... “Las penas son de nosotros y las vaquitas… son ajenas”.
Jorge L. Fernández Avello
DNI: 12.862.056