2018-05-13

La alergia es una enfermedad a la que se le puede poner fin

La especialista Alejandra Ferrari brindó algunas precisiones sobre las clases de alergia que pueden sufrirse y como detectarlas de forma temprana. Sugirió, por ejemplo, la ventilación permanente de los ambientes. “Acá en Bariloche comienza el frío y cerramos todas las ventanas”, señaló y agregó que las principales alergias son los ácaros, microorganismos muy pequeños que se ubican en zonas oscuras o húmedas y de poca movilización.

Las alergias son un tema que causa gran preocupación en parte de la población puesto que grandes y chicos las padecen y están reconocidas como una enfermedad. Del 7 al 11 de mayo fue en nuestro país la Semana de las Alergias Alimentarias, y El Cordillerano dialogó con Alejandra Ferrari, quien amplió la información y dio pautas para detectarlas de manera temprana.

Para un mejor entendimiento, damos los conceptos básicos: alergia es un conjunto de sucesos eruptivos, nerviosos y/respiratorios que afectan a una persona. Alérgeno es un agente que cuando ingresa al organismo, lo deja vulnerable al desarrollo de los fenómenos vinculados a una alergia.

En la población mundial cada vez se diagnostican más casos de pacientes con alergias, se habla de un diez por ciento de la población, “en lo que se refiere a alergias respiratorias, la rinitis (inflamación de la mucosa de las fosas nasales) ascienden a un 25 o 30 por ciento en general, entre adultos y niños”, detalló. Las de asma o bronquiales llegan a un 5 por ciento y las alimentarias alcanzan cifras más alarmantes, uno de cada dos chicos tiene algún tipo de alergia.

Esto no fue siempre así, “en los últimos años se está estudiando todo lo que tiene que ver con la epigenética y las cuestiones ambientales en las que vivimos”.

Clases de alergia

Hay muchas alergias, las principales son los ácaros, microorganismos muy pequeños que se ubican en zonas oscuras o húmedas y de poca movilización, por lo general están en acolchados, almohadas y mantas, por eso se sugiere cambiarlas por otras sintéticas, sin tanta lana o plumas y que sean más simples de lavar. La ventilación permanente de los ambientes, “acá en Bariloche comienza el frío y cerramos todas las ventanas, además son cada vez más herméticas para que guarden el calor”. Agregó “rotar los colchones incluso, colocarles alguna clase de repelente y luego dejarlos que se ventilen, elimina los ácaros”. Otra cosa que se acumula en los ambientes cerrados, son los hongos, pero no es tan frecuente que las personas sean alérgicas a ellos.

El polen es otro factor determinante, pero al ser estacional tiene que ver con la floración de determinadas plantas y sucede generalmente en primavera.

Las que están siendo investigadas de manera más precisa y que cada vez afecta a más personas, son las alergias alimentarias. “En la parte pediátrica se está viendo en los últimos diez años un aumento de la intolerancia a ciertos alimentos”, dijo Ferrari.

Dentro de los grupos más clasificados causantes de alergias están el trigo, el huevo, algunos frutos rojos y la leche con sus derivados. “La leche en general se la asocia a la proteína de la leche de vaca y muchas veces es difícil el diagnóstico”. Agregó “al consultar con especialistas se pueden hacer test de alergias en piel o a través de sangre y en niños muy pequeñitos, es a través de la clínica, por la presencia de cólicos”.

El origen de las alergias puede ser muy diverso, “se sabe que uno viene con una carga genética que tiene que ver con sus antecedentes como los padres, abuelos, etcétera, pero hay algo en el medio que lo puede modificar y desatar una manifestación de alergia”.

Para ser más precisa, citó un ejemplo, “la enfermedad celíaca es una intolerancia que genera lesión en el intestino por los derivados del gluten, trigo, avena, centeno y cebada, uno generalmente tiene el gen derivado de la familia y la exposición a algo ambiental la desencadena”.

Lo mismo sucede con otras clases de alergias, por la misma exposición a otros factores, favorece que uno desarrolle la intolerancia. “Hay personas que la desencadenan sin antecedentes familiares, algunas por contacto con algún virus previo o haber pasado una situación de estrés”.

Se sabe que los alimentos sufren con mayor frecuencia manipulaciones que los alteran, “hay productos que cada vez tienen mayor contenido de químicos y de gluten, esto lleva a que los niños de bajas edades sufran este rechazo”.

Recalcó algo de gran importancia, “si uno pudiera fomentar la lactancia materna, continuarla hasta la alimentación sólida, incluso se recomienda hasta los dos años, sería ideal”.

“Es cierto que es difícil porque las madres trabajan, pero se evitaría el contacto con esto, el ser humano es el único mamífero que de entrada se alimenta con leche de otro animal”.

Lo mismo sucede con la exposición al trigo, “no es que los niños no deban comer derivados del trigo, pero que sea más equilibrado incluyendo harinas de arroz o de mandioca y no que se alimenten con tantas galletitas, pan o pizza” explicó la doctora.

Síntomas de las alergias

En los bebés es un poco más complicado el diagnóstico ante la presencia de la alergia, “surge mucho cuando los niños sufren de algunas dermatitis extremas, están molestos e irritables, son niños que tienen cólicos más recurrentes y a lo largo de todo el día”. Agregó que muchas veces se asocian con vómitos, diarreas con sangre o irritaciones anales, síntomas que da la pauta al profesional que está frente a una alergia. “Si son lactantes, se lo relaciona inmediatamente a la proteína de la leche de vaca”.

Los más grandes que tienen intolerancia al trigo o algunas frutas, son evaluados con test, “cada vez es más simple detectarlas porque cuentan con un kit de distintos alérgenos alimentarios y ambientales”. En algunos casos si son muy fuerte las alergias impiden realizar las actividades de la vida diaria, en otros, es más leve y la persona la “incorpora” por decirlo de alguna manera. “Todas las alergias deberían tratarse para tener una mejor calidad de vida”, afirmó.

Crónicas

En general todas las alergias tienen mejoría, muchos individuos persisten en la vida adulta siendo alérgicos, pero con la cantidad de medicamentos que existen, no es necesario arrastrarla a través de los años.

“De las alergias respiratorias que se manifiestan en la niñez, un gran porcentaje desaparece alrededor de los cinco o seis años y un 90 por ciento cuando se llega a la adolescencia”.

Todas las situaciones de estrés pueden desencadenar cualquier tipo de enfermedades, ya sea alergias o intolerancias. “El frío muchas veces produce parálisis de los pelitos de la nariz, provocando que el niño tenga un montón de mocos, pero eso no significa que deba estar encerrado durante todo el invierno”, aclaró.

Para finalizar recomendó: “los niños tienen que estar al aire libre, abrigados, pero a jugar afuera”.

Alergias por picaduras de insectos

Es una consulta frecuente, sobre todo, por el temor a las reacciones de picaduras de chaquetas amarillas. “No hay forma de saber cuál será la reacción de manera anticipada, en general las alergias a las picaduras de insectos, cuando un chico es picado y se le hace una roncha muy grande hay que estar atentos porque si a la segunda vez se le repite o se le hace algo peor significa que hay una reacción negativa”.

“La primera vez que un niño es picado por una chaqueta, su organismo no tenía una memoria de eso entonces rara vez es muy importante, pero la segunda probablemente se exacerbe mucho más entonces si uno se va de campamento o puede estar expuesto a este insecto, debería llevar algún kit de alergias que el profesional le pueda proveer”, aclaró.

Detalles

1 de cada 20 menores de 1 año presenta alergia a algún alimento, un estudio argentino demostró que en 10 años se triplicaron los casos de alergia a la proteína de la leche de vaca. Para Verónica Pernas, presidenta de Red Inmunos (Asociación Argentina de Alergia a Alimentos), la importancia de difundir las alergias a alimentos radica en que se conozcan, para poder ayudar a las familias a socializar y transitar el día a día, y así lograr revertir la situación de manera más rápida o acompañar en el tratamiento.

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