2018-05-10

Dujovne: “no tenemos programa con el FMI ni lo vamos a tener” (marzo de 2017)

En marzo de 2017, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, preparaba las valijas para participar de la cumbre que iban a celebrar en Washington el FMI y el Banco Mundial. Todavía faltaban meses para las elecciones de renovación legislativa y aún el gobierno actual se esforzaba por establecer distancias con el anterior, ante la posibilidad de que el fantasma de Cristina pudiera corporizarse en las urnas. Por eso, parte de sus reflexiones tenían como blanco el “pasado”.

El funcionario que al momento de redactar estas líneas estaba nuevamente en la capital estadounidense, aseguraba hace poco más de un año: “Con el FMI estamos contentos de volver a tener una relación madura. Antes éramos socios de un club que decía Prohibido entrar a la cancha sin remera y entrábamos sin remera… Era la posición del gobierno anterior. Si les resultaba tan molesto formar parte de ese club, ¿por qué no se retiraban?”

La pregunta del titular de Hacienda era del todo pertinente y en su oportunidad, bastante antes de que Cambiemos figurara como opción de gobierno para los argentinos y argentinas, también la hicimos en esta columna. Pero volvamos al ciclo actual… En aquella oportunidad, decía Dujovne: “ahora Argentina simplemente acepta las normas y tiene una revisión bajo el artículo IV. Nuestra política económica es autónoma”.
Según la reflexión que sigue, el propio Dujovne debería admitir que está a punto de perder soberanía, si es que alguna vez la tuvo. “El FMI puede decir lo que se le ocurre y nosotros hacemos lo que tenemos ganas. El FMI solo puede pedirles medidas a los países cuando tienen un programa en el que presta y ahí empieza a marcar la cancha. Nosotros no tenemos programa con el FMI ni vamos a tener. Ahora el Fondo es un buen ámbito de discusión. No es el que vimos en el pasado”.

A confesión de parte, relevo de prueba… 14 meses después, el mismo ministro de la alianza gobernante, justificó la búsqueda de financiamiento ante el organismo internacional para aportar estabilidad al mercado local, en graves convulsiones desde hace dos meses. “Es el financiamiento más barato que tenemos disponible, el Fondo presta a tasas que son inferiores a las tasas de mercado”, dijo en la conferencia de prensa durante la cual brindó precisiones sobre la decisión gubernamental que, según las encuestas, repudia el 75 por ciento de los argentinos y argentinas.

A partir de las informaciones que circulan, la misión argentina que viajó a Estados Unidos aspira a un préstamo por 22 mil millones de dólares. En primera instancia, Dujovne tenía previsto acordar los trazos gruesos con Christine Lagarde y luego, la letra chica se ultimará durante dos o tres semanas con funcionarios de segunda línea de las dos partes. En el staff gobernante, insisten con una metodología: la culpa es de otros.

A la excusa de la “herencia recibida”, ahora se suma el cambio en las condiciones cambiarias y financieras internacionales. Según funcionarios del Ministerio de Hacienda, la Argentina es el país emergente que resultó más perjudicado por la suba internacional del dólar. La suerte de los argentinos y argentinas “depende más de los mercados internacionales, porque heredamos unos niveles de desequilibrio macroeconómicos que estamos todavía en proceso de corregir”.

La declaración corrió por cuenta de Guido Sandleris, jefe de asesores del Ministerio de Hacienda. ¿Para qué hacía falta “volver al mundo”? ¿Para que la Reserva Federal estadounidense estornudara y el conjunto de la economía argentina tuviera que visitar la guardia? Sandleris avisó que la Argentina quiere negociar una “medida preventiva de financiamiento, porque no necesita el dinero hoy”. Añadió que “a medida que vayamos viendo cómo se desarrolla y transcurre esta volatilidad, veremos cómo vamos a ir utilizando los fondos”. En buen romance, la práctica del “vamos viendo”. Con asesores así…

Sandleris se mostró “muy entusiasmado” ante la posibilidad de conseguir el apoyo del FMI porque “las políticas de este gobierno son muy valoradas” entre sus funcionarios. ¡Obvio! El préstamo que apostaría a lograr el equipo de Dujovne pertenecería a la denominada Línea de Crédito Flexible, que creó el organismo para atender la demanda de “préstamos de prevención y mitigación de crisis”. Pueden aplicar países que, en el entendimiento del FMI, poseen cierta consistencia y determinado nivel de reformas.

En enero de 2015, Polonia logró que se aprobara un acuerdo de esta índole por 10 mil millones de dólares en dos años, al que siguieron cuatros arreglos posteriores para proporcionar “amortiguadores adicionales frente a las conmociones externas”. En este caso, los desembolsos no se realizan por etapas ni están sujetos a cumplimientos que se relacionen objetivos de política económica, como en el caso de los tristemente célebres “programas” que conocimos argentinos y argentinas. Pero la cancha quedará marcada.

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