2018-04-27

Por una generación segura y saludable

Según evaluaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cada día mueren 6.300 personas en el mundo como consecuencia de accidentes o enfermedades que se relacionan con el trabajo.

La cifra implica que dejen de existir más de 2,3 millones de trabajadoras y trabajadores cada año. Es que de manera anual, tienen lugar más de 317 millones de accidentes durante las prácticas laborales.

Buena parte de esos hechos redundan en absentismo laboral, cuyos costos son enormes. A tal punto que la carga económica de las malas prácticas en seguridad y salud se estima en un 4 por ciento del Producto Bruto Interno global. El año pasado, en coincidencia con el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que se conmemora cada 28 de abril, la OIT resaltó la necesidad fundamental de que los países mejoren su capacidad para recopilar y utilizar datos fiables sobre seguridad y salud en el trabajo (SST).

Por su parte, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, abarca un plan de acción global con metas de desempeño específicas para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad. Con su adopción, la capacidad para recopilar y utilizar datos fiables sobre SST también pasó a ser indispensable para cumplir con el compromiso de los países, en el sentido de implementar y reportar los progresos en relación con algunos de los 17 objetivos de desarrollo sostenible.

Una cultura nacional de prevención en materia de seguridad y salud en el trabajo implica el respeto del derecho a gozar de un medio ambiente de trabajo seguro y saludable a todos los niveles. También, la participación activa de los gobiernos, los empleadores y los trabajadores para asegurar un medio ambiente de trabajo seguro y saludable a través de un sistema de derechos, responsabilidades y deberes bien definidos.

La celebración del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo forma parte de una campaña anual internacional para promover el trabajo seguro, saludable y digno. El 28 de abril es, asimismo, la fecha que eligió el movimiento sindical mundial para rendir homenaje a las víctimas de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales. Se celebra en esta fecha desde abril de 2003.

En 2018, aúna esfuerzos con el Día Mundial contra el Trabajo Infantil para mejorar la seguridad y la salud de los trabajadores jóvenes y poner fin al trabajo infantil. La iniciativa tiene como objetivo acelerar la acción para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8, en particular la meta 8.8, que habla de promover entornos de trabajo seguros para todos los trabajadores no más allá de 2030.

Por su parte, la meta 8.7 refiere a poner fin a todas las formas de trabajo infantil para 2025. Con el fin de lograr estos objetivos en beneficio de la futura generación de la fuerza de trabajo, se requiere adoptar un enfoque concertado e integrado para la eliminación del trabajo infantil y la promoción de una cultura de prevención. Ocurre que los 541 millones de personas jóvenes trabajadoras -entre 15 y 24 años- representan más del 15 por ciento de la fuerza laboral mundial.

Sin embargo, sufren hasta un 40 por ciento más de lesiones ocupacionales no mortales que los trabajadores adultos que cuentan con más de 25 años. Además, en aquella cifra, la OIT contabiliza a los 37 millones de niños y niñas que afrontan situaciones de trabajo infantil peligroso. Son muchos los factores que pueden aumentar la vulnerabilidad de las personas jóvenes ante los riesgos en el trabajo, como su etapa de desarrollo físico y psicológico, la falta de experiencia laboral y de capacitación, la limitada conciencia de los peligros y la falta de poder de negociación que puede llevar a los trabajadores jóvenes a aceptar tareas peligrosas o malas condiciones de trabajo.

Paradójicamente, las estadísticas indican que la incidencia de las enfermedades profesionales es menor entre los trabajadores jóvenes que entre los de más edad. No se debe a que los jóvenes presenten una mayor resistencia, de hecho son más vulnerables a las enfermedades profesionales porque a su edad siguen desarrollándose, tanto física como mentalmente. La menor incidencia se debe probablemente a que para que una enfermedad profesional se manifieste suele ser necesario un período prolongado de exposición y/o latencia.

La campaña del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo 2018 destaca la vital importancia que revista abordar estos desafíos y mejorar la seguridad y la salud de los trabajadores jóvenes. No solo para promover el empleo juvenil decente, sino también para vincular estos esfuerzos a la lucha contra el trabajo infantil peligroso y todas las otras formas de trabajo infantil.

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