“Salgo al escenario como un chico con un juguete nuevo, me transformo”
Carlos Vieu es el director de la Orquesta “Juan de Dios Filiberto” que se presentó en el Pedro Estremador. Dialogó con El Cordillerano y habló de las dificultades de una carrera artística, de sus pasiones y de la enriquecedora experiencia en el Sistema de Venezuela como becario de la OEA. “Trato de conservar un alto sentido de la vocación”, reconoció.
Algunas horas antes de la presentación de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto” en Bariloche, su director, Carlos Vieu, se sentó en el sillón del hotel, miró a los costados, admiró la belleza natural de la repetida postal de la ciudad, y reflexionó sobre el interminable universo de sensaciones que despierta la música, su responsabilidad en la orquesta y los episodios que marcaron su vida.
“Es un alto nivel de responsabilidad”, reconoció primero Carlos y aseguró que, más allá de eso, disfruta mucho cada presentación y lo agradece cada vez más. “No es fácil en nuestro medio sobrevivir a una carrera artística. Son pocos los elegidos. Y no siempre coincide el talento de la persona con el lugar a donde llega. Este es un mundo de relaciones y hay muchos colegas que no tienen tanto trabajo como merecerían”, consideró.
“Yo trato de conservar un alto sentido de la vocación. Salgo al escenario como un chico con un juguete nuevo. Me transformo, me olvido de las arrugas, las canas y los kilos de más. Es un placer hacer aquello que elegí y movió mi alma”, sintetizó el director de la orquesta que un par de horas después conmovió al público en el Pedro Estremador.
Carlos Vieu se declara un enamorado del Sistema Nacional de Orquestas Sinfónicas Juveniles, Infantiles y Pre-Infantiles de Venezuela que creó José Antonio Abreu y en el que fue becario de la OEA de 1993 a 1995. “Estudiábamos en Venezuela con la excusa de perfeccionarnos en dirección orquestal porque en realidad la idea era que nos empapáramos del Sistema y reprodujéramos ese modelo artístico y social en nuestro país”, contó Vieu. Dijo que el objetivo del Sistema era sacar a los chicos de la calle, darles un instrumento musical para transformar sus vidas.
“Conozco casos en donde el valor económico más importante que tienen en una casa es el instrumento que el Estado le prestó al chico para que se desarrollara y a partir de ahí cambió la vida de él y de todo su entorno familiar.
Abreu tendría que haber sido premio nobel”, opinó Carlos y señaló que la Filarmónica de Chascomús en Argentina sigue el modelo venezolano y los jóvenes más destacados ya tienen una inserción profesional estable. Uno de los ejemplos más sobresalientes del fruto del Sistema es el gran director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, Gustavo Dudamel, quien a los cuatro años comenzó a estudiar violín en el proyecto artístico y social que concretó Abreu.
El contacto con la música cambió la vida de Carlos Vieu. Reconoció que nació en una familia que no era rica desde la mirada económica, y que pudo conocer el mundo de la mano de su profesión. Por su puesto, está de acuerdo con la idea que la música modifica tu percepción de la vida. Y lo explica con un ejemplo. “Vi un video hace poco que muestra el cerebro con una toma térmica en donde se nota los lugares que reaccionan químicamente al momento de hacer música. Hoy ya está fundamentado científicamente que la gente que hace música utiliza regiones del cerebro que la gente que no hace música, no”.