2018-04-22

Dos países

Desde hace 200 años, nuestro país viene debatiéndose entre dos modelos, el de Rivadavia o Sarmiento, que rinde pleitesía a España, Inglaterra, Francia, EE. UU., y otros países del primer mundo; y el otro modelo de San Martín, Bolívar, Moreno, y tantos otros que pregonaban por la unión de Latinoamérica y, por supuesto, en nuestro caso, de los argentinos, la distribución de la riqueza y la soberanía económica y política. Por alentar estos temas, San Martín fue obligado a desterrarse, y Moreno fue muerto en oscuras circunstancias, entre otros detalles de nuestra historia...

Claramente nuestra sociedad ha crecido llevando a cuestas una pesada carga, una pesada herencia, que un día nos pone como el granero del mundo pero donde comían unos pocos de acá y del extranjero, y al otro día distribuye ese alimento entre todos, y vuelve de nuevo a la fórmula de mucho para pocos.

En los últimos actos eleccionarios, hemos podido apreciar cómo aquel vecino que no hablaba nunca de política o economía comenzaba hacerlo, y quien nunca nos dio una pista de pensar en el otro como un “enemigo o un ser despreciable”, ahora se expresa en ese sentido.

Ahora bien, la excusa para saltar al cuello del otro fue la corrupción. Con esa palabra y con ese apotegma, el actual presidente convenció a una parte de la población que lo votaran, y así fue...

Hoy más de 50 funcionarios destacados del actual gobierno, y en sólo dos años, están cuestionados de diferentes delitos, desde incompatibilidad de ejercer cargos y seguir con empresas que proveen al Estado, o cuantiosas “off shore” que manejan dineros “non sanctos”, hasta querer evitar que la causa del Correo, que involucra al presidente y su familia siga su curso, el memorándum con Qatar, el blanqueo para familiares, la compra a Shell sin licitación pública, la toma de deuda externa sin que se use esa deuda para invertir en nuestro país, etc.

Un sector de nuestro país, que según las encuestas del propio gobierno los votó, ya comienza a dudar de su propio voto, porque no votaron tarifas al 1500%, o baja en los haberes jubilatorios, o subas del 87% en las naftas, o ingreso irrestricto de mercaderías y bienes del exterior que hacen perder miles de puestos de trabajo, o funcionarios que tienen millones fuera del país y dicen que no traen ese dinero porque no confían en la situación, etcétera.

Finalmente, quienes se aprovechan de todas nuestras tormentas y contradicciones, siguen llevando agua a su molino, esos personajes, empresas o gobiernos, que hacen que sigamos divididos y que, como decía mi abuelo, “si te separas un poco de pizarrón, verás claramente cómo se ríe aquel que los hace pelear”.

Si, en lugar de ser dos países, nos diéramos cuenta de la importancia de ser uno solo, muchos de los sufrimientos actuales y futuros podrían evitarse. Sacarnos ese “chip” que nos hace ver a quien piensa distinto como un enemigo, y pensarlo como un hermano argentino con el cual debo contar si quiero ser algún día libre e independiente. “Porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera.” (Martín Fierro).

Jorge L Fernández Avello
DNI: 12.862.056

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