2018-03-31

A UN MES DEL CULTURICA FESTIVAL DE ARTE Y CONCIENCIA ECOLOGICA

Avisaron que habrá segunda edición

Estudian emplazamientos. 

Todavía con las emociones a cuestas, Joaquín De Bento y Lucas Piñón dijeron que irán por más, posiblemente en enero de 2019. David Varano, coordinador del Taller “Herreros de la Luz” se sumó al staff organizador.

A un mes y días del Culturica Festival de Arte y Conciencia Ecológica, hay que avisar: habrá segunda edición. Confirmaron el propósito Joaquín De Bento y Lucas Piñón, dos de los organizadores que llevaron a buen término la inédita experiencia que se desarrolló a fines de febrero en el Club Danés. En la charla con El Cordillerano, aprovecharon para dar a conocer que se integró al staff David Varano, quien aquella noche expuso sobre la realidad de “Herreros de la Luz”.

En una cafetería ruidosa que queda al lado de Culturica Bar de las Artes, De Bento compartió a la hora del balance que “las sensaciones son hermosas por el resultado y por la gratitud de la gente. La verdad, sucedieron infinitas cosas dentro del festival pero lo más importante fue la transformación: cuando llegamos al predio al día siguiente, no encontramos ni un vaso de plástico tirado… Ahí ya se pianta el primer lagrimón”, festejó.
A propósito de Varano, confió el impulsor del asunto que “después, nos enteramos, por ejemplo, de que con Herreros de la Luz, dos de los chicos que estuvieron vendieron alrededor de 2.500 pesos cada uno con sus obras, que fueron hechas a partir de materiales reciclados. Eso es lo que perseguía el concepto. Entonces, que la gente haya ido, que le haya dado un valor, que haya intercambiado energía, significó que una persona que está apostando a transformar su vida socialmente, haya podido y a través de un festival artístico”, volvió a celebrar.

Para De Bento, también fue significativo “haber visto tanta gente feliz y disfrutando de los espectáculos, a los artistas contentos por el sistema de sonido que había o por la técnica, con todo lo que nosotros quisimos que estuviera para honrar la propuesta. La verdad, fue muy pero muy emotivo. Ganas hay un montón por delante, estamos pensando en el próximo festival y en elevar un poco más la vara, así que vamos por ese lado”, confirmó, al parafrasear la expresión con que El Cordillerano tituló su reseña.

 Absolutamente increíble

Aunque con serenidad, el alma mater de Culturica estuvo cerca de la euforia. “Creemos que lo que se generó fue absolutamente increíble, así que queremos apostar a más, para que continúe la transformación y posicionar al festival como un encuentro artístico y consciente en la Patagonia. Que sea un encuentro multitudinario y aprovechado también a nivel turístico: que la gente que pueda venir a conocer la Patagonia o volver, se encuentre con este atractivo”.

Para los organizadores, es importante que los visitantes tengan la chance de encontrar “una escena artística local, no sólo desde la música, sino con todo lo que ocurre y que se lleven un mensaje de conciencia, condimento súper necesario para el universo entero. Por eso, decidimos unir a la organización del festival a David Varano para que sea el responsable de todas las acciones de transformación social y ambiental, así que agrandamos el equipo y apostamos a más, en un buen sentido (ver recuadro)”.

Operador de sonido la mayoría de las veces en el reducto de la calle Moreno, Piñón observó que los músicos que se subieron al escenario de Dina Huapi “estaban muy contentos. Se logró generar un espacio donde primara la calidad que se notaba en cada uno de los componentes, desde lo humano hasta cada una de las máquinas. La empresa de sonido estuvo muy a la altura de las circunstancias: el sonido y las luces era de primer nivel, como tocar en Cosquín. Trabajamos con gente que saben muchísimo del rubro y muchos estaban alucinados con la circunstancia”.

Piñón también destacó que “cada uno tuviera su lugar, que los artistas pudieran no sólo utilizar estas herramientas que no siempre están abiertas para cualquiera, sino también disponer de un público ávido de escucharlos, con esa calidad. A mí, me hubiera gustado estar tocando y no en el lado técnico (risas). El balance es muy positivo. Si bien el espíritu ‘under’ se mantuvo, hubo una calidad y una calidez que no se logró sino trabajando muchísimo. Hubo un esfuerzo grande de un montón de gente, de los voluntarios y de los artistas”, resaltó.

Sus impulsores intentarán que la próxima edición tenga lugar en enero de 2019. “Siempre hay algo que corregir pero vamos a reincidir en el mensaje de entretenimiento consciente, vamos a ir por ese lado. No vamos a perder el foco por una cuestión comercial, el concepto va a ser el mismo, el espíritu se va a mantener, siempre desde la pasión, el trabajo y el esfuerzo”, avisó De Bento. “El equipo no se agranda para que uno trabaje menos, sino para tratar de elevar un poco”.

Para la segunda aventura, “nos encantaría realizar el festival en el mismo lugar pero también hacerlo en Bariloche, estamos viendo lugares… No por nada malo o bueno de ningún lado, sino porque si apostamos a hacer algo un poco más grande, también estaría bueno una estructura que contenga”. En síntesis, “volvería a vivir el festival de la misma manera y no me arrepentiría de nada pero siempre hay cosas para mejorar”.

En ese sentido, admitió que “hubo un pequeño retraso en el horario y eso devino en un montón de situaciones que nos hicieron correr a todos. Por ahí, uno que otro vecino se molestó, así que aprovecho personalmente para pedir disculpas. No fue mala la intención, simplemente preferimos que no se fueran 1200 o 1500 personas enojadas porque no pudieron ver a la banda que habían ido a ver. Preferimos que se enoje uno y no 1500”, aclaró.

Como toda primera experiencia, se trató de “aprendizajes: para tanta cantidad de gente, hacen falta tantos baños químicos, tanto de esto y tanto de lo otro”, dijo De Bento. “Tener una medida más certera para dar un buen servicio el día de mañana, para que en el próximo festival no falte nada. Aprovecho para agradecer a cada uno de los artistas: cuando les pedimos que tocaran un poco menos porque veníamos demorados, cada uno puso su granazo de arena”, señaló. Hay reincidencia a la vista.

 De orador a organizador

Era de noche ya cuando David Varano le contó a la enorme asistencia de qué la va “Herreros de la Luz”, en el marco del Pechakucha de Verano. Para la próxima edición, estará en las filas de los organizadores. Poco más de un mes atrás, “me emocioné mucho. Fue algo mágico porque presenté o conté en el Pechakucha mi proyecto. Fue muy fuerte porque los beneficiados estaban en el festival, chicos que hace unos años, por ahí no conocían el Centro Cívico, viviendo a 5 kilómetros, con 15 o 16 años”.

Sin embargo, al término de esa jornada espléndida, “estaban interactuando en un evento tan importante que tiene que ver con el arte, la conciencia ecológica y básicamente, con la unión de las personas”. Para colmo, “fue muy lindo que hayan generado ingresos, aparte de interactuar con la gente y que eso les haya servido para su vida cotidiana”, valoró Varano. Y con los organizadores del Culturica Festival de Arte y Conciencia Ecológica, “se armó un vínculo”.

En efecto, “con Joaquín, decimos que estamos juntos desde siempre y que ahora nos encontramos, porque tiene que ver con la forma de pensar, de sentir y con algo que uno trae. Es como que llegó el momento de juntar energías. El foco es el mismo y consideramos que todo lo que uno vino haciendo independientemente, ahora simplemente lo vamos a juntar. Está bueno estar en esta mesa, en este momento, porque tiene que ver con algo muy grande: con generar conciencia, con juntar personas y con la vida. Así que estoy feliz y orgulloso de poder aportar todo lo que yo tenga”, se complació.

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