Estará detenido quince días tras ser sorprendido robando mientras gozaba de libertad asistida
En junio de 2014 fue condenado a la pena de seis años y tres meses de prisión por un robo doblemente agravado y desde diciembre del año pasado goza de libertad asistida.
El último fin de semana fue detenido tras ser acusado de un intento de robo a un comercio de calle Onelli y ahora seguirá detenido quince días más, mientras avanza la investigación en su contra.
Hugo Juan Eduardo Andrade (32) fue imputado por el delito de robo en grado de tentativa por un hecho ocurrido el pasado viernes en un comercio de calle Onelli al 500, cuando rompió el cristal de una de las vidrieras y se apoderó de diversos elementos. Fue detenido a pocos metros de allí, en un supermercado de calle Gallardo y tenía los artículos en su poder.
Tras ser imputado, se le aplicó una prisión preventiva de quince días para resguardar el avance de la investigación que desplegará la fiscalía y la defensa.
Al momento del hecho, Andrade gozaba del beneficio de libertad asistida en el marco del cumplimiento de una condena de seis años y tres meses de prisión que le aplicaron en junio de 2014 por el delito de robo doblemente agravado.
El defensor oficial Juan Pablo Laurence no planteó objeciones a la formulación de cargos pero advirtió que tenía otra teoría del caso distinta a la de la fiscalía, señalando que su pupilo no había sido el autor del hecho.
Andrade fue condenado por un hecho ocurrido el 18 de marzo de 2012, en cercanías de una garita de colectivos ubicada en calle La Habana, del barrio San Francisco I, lugar en el que interceptó a un individuo y tras intimarlo con un cuchillo con el que llegó a lastimarlo, le robó un teléfono celular.
En el marco del juicio abreviado, el acusado aceptó haber interceptado a Gregorio Sonda, que iba caminando por calle La Habana. Tras abalanzarse sobre la víctima por la espalda, logró tirarlo al suelo y enseguida le apoyó la punta de un cuchillo de tamaño chico en el cuello mientras le decía que le entregara el celular y la plata pues si no lo mataría.
Tras un forcejeo con el damnificado, le provocó con el arma blanca que portaba, un corte en el lateral derecho del cuello, lacerándole la vena yugular externa, músculos y vasos superficiales, para luego apoderarse del celular y darse a la fuga al advertir que la víctima también portaba un cuchillo.