La protección de la madera en exteriores
Es momento de realizar una protección en la madera de exteriores. En Bariloche existen muchas viviendas que sufren en sus materiales las inclemencias de un crudo invierno. En esta ciudad es una característica las construcciones en base a la fidelidad que ofrece el fiel producto de los árboles patagónicos.
La estética y el cuidado de las fachadas y el mobiliario es fundamental de cara a los rigores del invierno. Los productos de protección han mejorado muchísimo en los últimos años y la tarea de lograr revestimientos adecuados es mucho más sencilla que en el pasado. Solo hace falta esmerarse para lograr cuidado y embellecimiento para darle una larga vida a la madera en la intemperie.
Los profesionales del sector brindan 5 valiosos consejos que se pueden aplicar a los particulares, al cuidado de los muebles del jardín y del mobiliario de madera en general.
Preparación: Antes de aplicar algún producto es importante que se limpien las superficies de madera que se pretenden tratar. Usar un trapo para quitar cualquier resto de polvo, humedad, óxido, salitre, moho, etc. Para favorecer la absorción del producto a aplicar, se recomienda –incluso- lijar la madera. Para ello, se debe conocer la madera que se vaya a restaurar. Si se trata de una madera nueva blanda o semidura, se aconseja usar una lija de 150-180 en el sentido de las vetas y eliminar el polvito con un trapo húmedo. Si por el contrario, lo que se desea trabajar es una madera nueva dura, usar una lija del número 80-120. Por último, si se trata de una madera a repintar, se debe eliminar la capa de barniz, laca o esmalte por completo con lija número 120 y eliminar el polvo con un trapo humedecido en agua.
Protección: En madera los profesionales analizan el material y preparan una solución a medida según el tipo de madera y las condiciones ambientales en las que se encuentre ubicada la superficie a tratar. Sin embargo, a modo general, se puede decir que el protector a aplicar debería ofrecer protección a las agresiones del sol y ser repelente al agua, pues los agentes degradantes más comunes en el exterior son precisamente el sol y la humedad. En el caso de los típicos deck para la vía pública, piscinas y jardines, un buen producto protector debería asegurar unas óptimas condiciones por un período de uno o dos años, según las condiciones meteorológicas a las que estén sometidas las superficies tratadas.
Seguir las indicaciones del producto: En distintos proveedores se estudian los parámetros de efectividad de los productos expuestos a todo tipo de agresiones externas. A nivel particular, si lo que se pretende es aprovechar de la mejor manera un producto, lo mejor es seguir las pautas del fabricante para sacar el mayor rendimiento del producto. Y en caso de querer usar varios, conviene mezclar sus contenidos para favorecer una absorción homogénea en la madera, a no ser que se indique lo contrario en las instrucciones de uso.
Aplicación: Tras años de investigaciones y de experiencia con múltiples superficies y clientes, los especialistas emplean múltiples sistemas de aplicación de sus tratamientos sobre superficies de madera que pasan desde aerosoles, imprimación con rodillo, etcétera. No existe una sola manera de aplicar los tratamientos correctamente sobre la madera, por lo que recomendamos seguir al pie de la letra las pautas indicadas en el producto elegido para el tratamiento de madera. En estos casos, como en la cocina, un error en la aplicación podría ser fatal para el resultado final.
Vigilar las condiciones meteorológicas: Si el ambiente está húmedo (80% o más de humedad relativa ambiente) o se prevén lluvias en las próximas horas, si las temperaturas son muy extremas (menor a 7ºC o más de 35ºC) no sería inteligente aplicar ningún tratamiento sobre la madera.
Artículos para puertas y ventanas
Las superficies exteriores de las puertas y ventanas de madera sufren mucho los rigores del clima. Si no se les proporcionan los cuidados adecuados, es posible que su aspecto afee muy pronto e incluso que el material se agriete y se rompa.
Todo debe comenzar con la limpieza de las partes de madera que dan al exterior y se han ensuciado con polvo o les han quedado huellas de dedos o marcas similares, lo más conveniente es utilizar una bayeta suave, seca o apenas humedecida con agua.
Hay que tener especial cuidado de que no haya impurezas en el paño que se utilice para limpiar la madera a la intemperie, ya que podría rallarla.
Si la suciedad de la puerta es algo más difícil de quitar, es posible el uso de productos naturales, como una solución compuesta por una cucharada de vinagre por cada litro de agua. Se empapa una bayeta, se escurre bien y se pasa por la superficie de la madera.
Hay que tener especial cuidado de que no haya ninguna impureza en el paño que se emplee para estas tareas, ya que se podrían producir ralladuras. Y se debe evitar el uso de sustancias abrasivas, ya que pueden dañar la madera o la pintura o el barniz con que esté recubierta. Tampoco se deben utilizar sustancias abrasivas para las bisagras u otras partes metálicas, salvo que se hayan desmontado y separado las piezas de metal de las de madera.
Para dar a la madera expuesta a la intemperie una mejor protección, en lugar de aplicar los barnices tradicionales, se puede optar por distintos aceites o los llamados barnices de poro abierto o lasures. Al ser aplicadas sobre la superficie, estas sustancias no crean una película externa que la protege, sino que penetran en la madera y dejan los poros de esta abiertos (de ahí su denominación).
La película generada por los barnices tradicionales, al estar al Sol, genera un efecto lupa que acaba por cuartear, resecar y romper la madera. Los lasures, en cambio, permiten que la madera respire y que regule de forma natural la humedad interior con la del ambiente donde se encuentra.
Entre otras ventajas, estos barnices de poro abierto también incluyen fungicidas e insecticidas, proporcionan a la madera una alta resistencia a los rayos ultravioletas, son muy fáciles de aplicar y su duración es extensa (unos cinco años). Además, cuando es necesario dar otra mano, no hace falta lijar (salvo que la superficie se haya deteriorado y presente irregularidades) ni decapar. Y otro punto a favor es que resaltan la belleza natural de la madera, ya que no ocultan, sino que destacan las vetas naturales del material.
Una alternativa a estos barnices de poro abierto son algunos aceites, como los de teca o de linaza. Sus propiedades son parecidas, aunque no cumplen con todos los requisitos detallados para los lasures ni los resultados son los mismos. En cualquier caso, siempre conviene realizar pruebas en una parte de la madera poco visible (o en una pieza de la misma madera no incluida en la puerta o ventana) para ver cómo queda.
Cómo aplicar el barniz de poro abierto en la madera
La aplicación del barniz de poro abierto es sencilla. No es imprescindible lijar la superficie de la madera, aunque conviene hacerlo si sobre ella se detectan irregularidades o pelillos. Luego, con la superficie limpia, se aplica una mano de lasur con un pincel y se deja secar durante unos 20 minutos.
Cumplido este tiempo, se retira el excedente con un trapo y se espera unas horas para que el fluido que haya penetrado en la madera se seque. Se puede dejar de un día para otro, con el fin de asegurar que haya secado bien. Luego se da una segunda mano, para lo cual se repite la operación de la misma forma.
Por lo general, dos manos son suficientes para que la madera quede protegida. Se puede hacer una prueba para estar seguro: se echa una gota de agua sobre la superficie. Si la madera la absorbe, será señal de que hace falta al menos una mano más de aceite o barniz. Si la gota permanece allí, será signo de que se ha alcanzado una buena impermeabilidad. (Fuente: Consumer)