MEDIO AMBIENTE
Alertan sobre el impacto que provoca la invasión de abejorros exóticos que importan desde Chile
Además, destruye las flores por lo que los frutos de las frambuesas, por ejemplo, son de menor calidad y menor valor comercial.
En un trabajo publicado recientemente en el Journal of Applied Ecology, Marcelo Aizen, investigador de CONICET en el INIBIOMA, UNCo, Argentina, junto con colegas de cuatro países advirtieron sobre las severas consecuencias ambientales, económicas, y políticas de la introducción intencional de especies apoyada por políticas gubernamentales. Estas consecuencias son ilustradas por la reciente invasión del Sur de Argentina y Chile por parte de abejorros europeos, particularmente Bombus terrestris.
Aizen señaló que se introdujeron dos especies. Una de ellas llegó de Nueva Zelandia y se observó en la región del Nahuel Huapi por primera vez en 1993. Ese abejorro produjo, a través de la transmisión de patógenos, la declinación y extinción del mangangá en la Patagonia. El segundo, más invasor, Bombus terrestris se vio por primera vez en 2006 en San Martín de los Andes y hoy llega hasta Tierra del Fuego.
El impacto en el ambiente del abejorro invasor fue, indicó Aizen, la declinación del abejorro nativo, el mangangá. “Es una de las especies de mayor tamaño del mundo, la hace especial e importante en términos de conservación”, explicó y agregó que la Bombus terrestris destruye las flores que visita porque las frecuencias son altas. “Poliniza, pero destruye las flores, por lo tanto, produce menos frutos o más pequeños”, explicó el investigador del CONICET quién brindó el ejemplo de la producción de frambuesas en las que detectaron que en donde la abundancia del abejorro invasor es muy alta, los frutos son más pequeños, de menor calidad y menor valor comercial. Dado que el néctar de las flores de frambuesa representa un recurso importante para las abejas melíferas, este robo podría también comprometer la producción de miel.
La invasión de Bombus terrestris también puede haber promovido la reproducción de especies exóticas que compiten con las especies de plantas nativas.
Sobre las políticas públicas vinculadas a este tema, Aizen comentó que “si bien el Ministerio de Medio Ambiente de Chile reconoce la situación, no resulta vinculante para que el Ministerio de Agricultura ordene parar la importación”, dijo y comentó que desde 1997 se importaron más de 1 millón de colonias. “De nuestro lado, las autoridades aún no tomaron conciencia del problema”, añadió.
Daniel Pardo - dpardo@elcordillerano.com.ar