Recordaron al padre Mascardi con un acto religioso en el parque de la Catedral
Por Diego Llorente
dllorente@elcordillerano.com.ar
El acto estuvo encabezado por la imagen de la patrona de la Catedral y de la ciudad, Nuestra Señora del Nahuel Huapi. Participaron residentes y turistas, que se congregaron al ver que se desarrollaba una ceremonia en el parque de la iglesia principal de Bariloche.
Presidieron el evento el obispo Juan José Chaparro y el padre Pascual Bernik, además estuvo presente la banda de la Escuela Militar de Montaña, que se encargó de ejecutar diversas canciones religiosas, además del himno nacional.
“La historia que recordamos hoy, tiene que ver con las raíces de Bariloche, del barilochense y del evangelio en la Patagonia. Es el testimonio de gente que dio la vida, que vino a compartir una cultura y en el caso de Mascardi, vino a traer a un pueblo liberado, como eran los poyas, que estaban esclavizados en Chiloé, por eso Mascardi está en las raíces de la historia de esta zona”, señaló Bernik.
Además, recordó a otros padres jesuitas que dieron su vida como Juan José Guillelmo, Felipe Laguna y Fray Elguea. Durante la mañana de ayer se cantaron algunas canciones alegóricas y se leyeron poemas.
“Este acto tiene como objetivo, recuperar la memoria de la misión Nahuel Huapi, porque vino gente, no a llevar esclavos, ni a buscar oro ni tierras, sino a respetar la cultura”, destacó el padre Pascual Bernik.
El acontecimiento se enmarca en la XIII Peregrinación Náutica, que se pospuso para el 12 de noviembre, fecha en la que se van a conmemorar los 300 años de la destrucción total de la Misión, y se contará con la presencia de peregrinos de la Parroquia de Achao (Chiloé), que son custodios de la histórica imagen de la Santísima Virgen que estuvo entronizada en la Misión.
La Misión del Nahuel Huapi (1670 - 1717) fue la primera señal de evangelización permanente en la región de la Patagonia argentina y su objetivo fue rescatar de la esclavitud y trabajo forzado a gente del pueblo originario Poya, traerlo de regreso a su tierra, y devolverles su dignidad y cultura.
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La gran hazaña de Mascardi
Nicolás Mascardi nació en Roma el 30 de septiembre de 1625. Su primer destino fue la Misión de Buena Esperanza, próxima a Concepción y Chillán. En Chiloé había liberado de la esclavitud a un grupo de poyas. El sacerdote jesuita estableció reciprocidad con los indígenas, pidiendo a la corona de España la abolición de la esclavitud. Logró convertir al cristianismo a poyas y puelches.
Cuatro años de pacientes y laboriosas gestiones empleó Mascardi hasta obtener del gobernador de Chiloé la libertad de los cautivos. En 1669, terminada su rectoría, se dispone a cruzar la cordillera para llevar los auxilios de la religión a los Césares y en el trayecto evangelizar a los poyas.
Entre los cautivos había una india principal, Huageluen (Estrella), que se hacía llamar reina pero que en realidad era esposa de un importante cacique. Agradecida con Mascardi le prometió ponerlo en contacto con los Césares. No cumplió su promesa, pero lo ayudó en su empresa evangelizadora.
Obtenido el permiso del provincial de la orden, del gobernador Cosme Cisternas Carrillo y del virrey del Perú, conde de Lemos, Mascardi reunió los víveres y demás implementos pidiendo limosna a los vecinos. Acompañado por los indios redimidos, sin español alguno, salvo un niño que lo ayudaba a oficiar misa, hizo caminando el penoso cruce de la cordillera. Los indios de Nahuel Huapi, avisados por un mensajero, lo esperaban al pie de la cordillera con balsas y canoas.
Mascardi llegó a Nahuel Huapi a fines de 1670 y levantó su misión, una pequeña capilla y un miserable rancho, en la margen Norte del lago, en el actual puerto Huemul, en la península homónima.
El virrey del Perú, conde de Lemos, muy entusiasmado con las buenas nuevas que le daba el padre Mascardi, le envió doscientos ducados de plata, unas medallas del mismo metal, estampas de Nuestra Señora de los Desamparados de la cual era muy devoto, y una bella imagen de la Purísima que el misionero colocó en su humilde capilla y tomó como patrona de su misión. Por esta razón se conocía la misión con el nombre de Nuestra Señora del Nahuel Huapi.
Su deseo obsesionante de llegar a los Césares lo impulsó a emprender cuatro viajes al interior de la Patagonia. Por la deficiente documentación es muy difícil reconstruir sus itinerarios y aún hay autores que dudan de su realización. Es posible que haya alcanzado el lago Muster y las proximidades de los puertos de Santa Cruz o Deseado.
La triste noticia del martirio llegó a la Misión por boca de uno de los acompañantes del infortunado sacerdote, un indio poya, que había podido huir no sin antes efectuar la piadosa acción de enterrar el cadáver en unos arenales.
Entonces los indios se acordaron que antes de emprender el viaje el padre Mascardi les había confiado una carta para las autoridades de Chile. En ella declaraba la inocencia de los indios de Nahuel Huapi y les rogaba que cuando se presentaran no se les hiciera cargos por su muerte.
Fueron muchos los sacerdotes que, siguiendo el camino abierto por Nicolás Mascardi, llegaron para evangelizar a los pobladores de Nahuel Huapi. Entre ellos, otros jesuitas impulsados por el afán que los llevó a ocupar un sitial destacado entre los misioneros junto a los salesianos. (Con datos de Crónica Histórica del lago Nahuel Huapi. Juan Martín Biedma)