2016-10-08

A 21 años de la protección de 10.000 brazos al Limay

- UN ACTO QUE SE REPITE CADA 8 DE OCTUBRE - Con la presencia del intendente de Dina Huapi, Danilo Rojas, de pobladores de dicha ciudad y representantes de la Comunidad de Limay, se llevó a cabo ayer un acto en donde se recordó que hace 21 años, alrededor de 5000 personas abrazaron al emblemático río. El año 1995 marcó un hito en la región que se reafirma todos los años cada 8 de octubre.

Hace 21 años se reunieron en las nacientes del imponente Río Limay miles de personas en señal de rechazo al proyecto hidroeléctrico “Segunda Angostura”, que terminaría por invadir una porción del río a la altura del anfiteatro. El suceso fue tan importante que El Cordillerano tituló en su portada “10.000 brazos protegen el Limay”. 

Este sábado a media mañana, se recordó la histórica fecha con un nuevo cálido y afectuoso abrazo que brindaron los presentes. Las personas que concurrieron a metros de la embocadura del rio consideraron que de esta manera -una vez más- “realizamos una fuerte señal y una luz de alerta para todos aquellos que pretendan continuar con la invasión de territorios naturales para diezmar los recursos o modificarlos a su antojo”.

El intendente de Dina Huapi, Danilo Rojas recordó que aquel momento “fue una verdadera epopeya para defender el rio Limay, que significó que este rio debe seguir llevando sus aguas claras y si no es así se terminaría el cuidado del medio ambiente” y agregó que “se frenó que se haga la represa”, denominada Segunda Angostura, “eso fue un logro de muchas mujeres y hombres de la región”.

El vecino Héctor Ferrero fue el encargado de leer el manifiestó (ver líneas abajo) que se hizo público en el año 1995 y además sostuvo que “no debemos bajar los brazos ya que nos enteramos que alguién de esta zona estuvo nuevamente averiguando por el proyeco de Segunda Angostura, por ello -reiteró- no debemos bajar los brazos”. A modo de frase emblemática cerró sus palabras: “Limay que siempre corras libre”.

Con el acto de la víspera se pretende que se mantenga viva la intención de rechazo a la represa, y mostrar a todos los chicos que es posible torcer el destino y demostrar la fuerza con que los pueblos se empeñan en defender sus derechos.

Además en la oportunidad -a modo de presentación del acto- se indicó que “hoy han pasado 21 años de aquella primera vez, y tal vez muchos de los que antes fueron niños y abrazaron nuestro río Limay recordarán con añoranza la emoción que sintieron al hacerlo junto a sus padres y compañeros de escuela. Ellos hoy son jóvenes y quizás algunos hayan viajado a otros destinos a estudiar o trabajar y seguramente estarán reviviendo esos momentos y por qué no iniciando acciones similares allá donde estén”.

La ceremonia comenzó con el izamiento de la bandera Argentina y la entonación del himno Nacional Argentino, en el cierre los presentes acompañaron con sus voces la canción “Dulce Limay” de los Hermanos Berbel.

Manifiesto original (*)

Cuando el perito Francisco Pascasio Moreno entregó las tierras para su conservación dijo: "Les he dado una llave y no se han dado cuenta. La exteriorización más pura de la esencia divina del hombre es su respeto por la naturaleza, es el principio del respeto por sí mismo y por su prójimo. Así como las formaciones graníticas son el esqueleto de la tierra, las plantas sus pulmones, los océanos reguladores de su temperatura, el agua de los ríos es su sangre y sus cauces sus venas. Todo está maravillosamente coordinado, es un movimiento perpetuo y perfecto que se ha modificado a sí mismo a lo largo de milenios para mantener el equilibrio en beneficio del conjunto. El hombre, algunos hombres, con la soberbia de quien se siente omnipotente interfiere en el proceso y modifica la esencia, entonces las generaciones venideras recibirán una tierra arrasada, artificial y sin vida".

Los habitantes respetuosos, los habitantes conscientes que la tierra no les pertenece sino que ellos pertenecen a la tierra, que la tierra no la heredaron, la han tomado prestada de sus hijos, reaccionan y se ponen de pie para oponer su energía a una nueva agresión mortal. El último hálito de vida que le queda a nuestro río Limay está en nuestras manos. De la firmeza que pongamos en su defensa depende su vida. Nuestra misión es una sola, conservarlo como lo recibimos de los antiguos. Que la semilla gestada por todas las gentes, todas, beba de este río la sabiduría contenida y germine así la planta más poderosa del pueblo, su arraigo. Que sea honra del hombre proteger la vida.

(*) Leído originalmente el 8 de octubre de 1995, en la embocadura del Río Limay. Comunidad de la Cuenca del Nahuel Huapi.

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