2015-12-06

Enriqueta Duarte: historia de vida de la “Dama del Nahuel Huapi”

El 2 de marzo de 1963 Enriqueta Duarte cruzó a nado el lago Nahuel Huapi, era la primera vez que alguien cumplía esa gran proeza, lo hizo en la peor hora y de la peor forma, pero quedó registrado en la memoria de los barilochenses y fue algo sin precedentes para los nadadores.

En una charla exclusiva con El Cordillerano, que rozó todos los aspectos de su vida, no sólo el deportivo, salieron a relucir relatos increíbles de esta mujer luchadora, desde cuando las mujeres no tenían un rol tan importante dentro de los distintos quehaceres de nuestra sociedad.

 

El 14 de febrero de 1942, con 12 años realizó una prueba interna de su club Obras Sanitarias de la Nación en la pileta de Núñez, la que tenía una medida no reglamentaria de 33 metros. Cuando ganó esa prueba, el entrenador del club habló con sus padres recomendándoles que comience a entrenarse y que se dedique a la natación de manera profesional. Sus padres tomaron la noticia de muy buena manera y la acompañaron en su nuevo recorrido deportivo.
En el 46 partió rumbo a Río de Janeiro a participar del Sudamericano, fue su primer viaje en avión y al exterior.
En el 49 Enriqueta participó de un Sudamericano en Buenos Aires. Ella siempre andaba con su álbum para hacer firmar a los famosos que se encontraba, Perón y Evita estaban en Gimnasia y Esgrima presenciando la competencia, ella – que ya había competido- al enterarse de la presencia del matrimonio intentó llegar a ellos. Sacó ventaja de su conocimiento de las instalaciones del club por lo que de pronto se encontró frente a frente a la pareja.  Los saludó muerta de miedo y continuó su camino, pero el presidente del club la llamó y la presentó como la mejor nadadora de la institución y del país.
Tiempo después Eva citó a una reunión a las deportistas olímpicas, una de natación y dos de esgrima, para que formen un Comité Femenino el que agruparía a las mejores exponentes del país. Les dieron una oficina y los medios para realizar la tarea, cuando finalizaron pidieron nuevamente un encuentro con Eva para entregarle los informes, en los que figuraba la carrera completa de 74 mujeres. Eva estaba emocionada ante los resultados y se tomaron una fotografía todos juntos. Fue en la charla posterior que Enriqueta comentó que no iría al Cruce del Canal de la Mancha por no disponer de fondos necesarios, la reacción de la primera dama fue inmediata, dio órdenes y en pocas horas estaba todo listo para que viajara. Antes de partir tuvieron una nueva audiencia con Eva donde les dio trofeos para que obsequien a los ganadores ingleses y si no ganaban, a los mejores posicionados en la competencia, explicándoles que el motivo era la mala relación que tenían los dos países por el tema de los ferrocarriles. La primera dama estaba en todos los detalles y ellos cumplieron con ese pedido.

El Canal de la Mancha

Era el año 1951. Apenas instalados en el hotel comenzaron a entrenar en el canal, preparándose para la gran competencia, como su compañero de viaje tenía un estilo muy desprolijo y lento, Enriqueta se sumó a un equipo de egipcios e ingleses en las rutinas de nado, todos con técnicas perfectas. Cuando se abrió la inscripción en febrero de ese año, eran 1551 nadadores, de los cuales quedarían 20. De ese listado, los que habían realizado el cruce en algún momento ya quedaban seleccionados, los otros debían continuar pasando etapas. La primera prueba estaba pautada para el 13 de agosto y ella estaba dentro de ese grupo, el tramo sería desde Francia a Inglaterra. De los 20, Enriqueta llegó tercera en la general haciendo un tiempo de 13 horas con 26 minutos. Consultada acerca de cómo se sintió en ese cruce comenta que “a mitad ya no daba más, sentía que no tenía fuerzas, entonces pensé en un bife gigante con huevos fritos y eso me impulsó a llegar a la meta”. Agrega que son olas frías y tibias que se alternan, por lo que se convierte en algo muy agradable.

Quedaron “varados”

Ya habían terminado su estadía en el hotel de Folkestone, cuando al intentar retirarse se enteran que desde Argentina no había llegado el dinero que se adeudaba. Allí estaban los deportistas sin saber qué hacer y sin fondos para cubrir la estadía, transporte, etcétera, por lo que nuevamente el contacto con Eva sirvió para que cancillería cubriera lo necesario y así dejar atrás ese mal rato, volviendo a Londres para tomar el barco que los traería de nuevo a nuestro país.
Después de su frustrado casamiento y pasados diez años (ver recuadro) se anotó para una competencia en Mar del Plata a donde fue con su padre. Era todo muy dudoso dentro de la organización, con trampas en los resultados anteriores, quedándose con el dinero de las inscripciones sin realizarla finalmente. Fue allí donde se conocieron con el que era intendente de Bariloche, Percival Clapp, quien los invitó para que ella realizara el cruce del Nahuel Huapi, si lo lograba, les regalaría un lote aquí.
El cumpleaños de Enriqueta es el 26 de febrero, estaba en la fiesta cuando la llamó el padre para confirmar su cruce al lago. El 28 a la mañana ya se encontraba con sus valijas en el aeropuerto. En ese momento Austral era de un señor que era nadador y que había cruzado el Bósforo, por lo que se ofreció como sponsor de su carrera. El capitán del vuelo la llamó para hablarle de las condiciones del lago, las corrientes internas, el color del agua, el viento, eso le fue de gran utilidad.
Luego de almorzar partieron en una embarcación a remo por el lago. Enriqueta nunca se había metido en el lago, estaba con malla (en esa época no había trajes de neoprene) y sin antiparras. Sin previo aviso se tiró a nadar y “casi se muere”, el choque con el frío del agua le hizo – según sus palabras- sentir “que tenía la cabeza congelada y el cuero cabelludo suelto, los ojos me explotaban”. Sin embargo nadó durante una hora y diez minutos. En ese momento se acordó que había leído que los andinistas cuando siente mucho frío, mueven los dedos de los pies y de las manos para evitar el congelamiento, entonces comenzó a moverse todo lo que pudo.
Al otro día fue visitada por Jorge Canavessi, profesor de educación física y entrenador de básquet, además había sido su compañero en las Olimpíadas, él le aconsejó utilizar antiparras y ella aceptó.

El cruce
Cuarenta personas salieron en una embarcación: invitados, las fuerzas vivas de Bariloche y Neuquén, y personal de primeros auxilios, llevaban un bote más  pequeño desde donde Enriqueta se lanzaría al agua. El oleaje era tan fuerte que la mayoría se descompuso. Fueron hacia Neuquén, en la zona de la desembocadura del Castilla y trataban de convencerla para que realizara la prueba otro día ya que las condiciones eran las peores. Ella, haciendo caso omiso a los consejos, se mojó el cuerpo y se lanzó. Lanzaron bombas de fogueo para que todos supieran que la travesía había comenzado. Bariloche tenía 1500 habitantes y la mayoría fue a la playa a esperarla.
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Apenas comenzó a nadar se dio cuenta que el lugar donde la habían dejado no era el apropiado, tenía la corriente en contra por lo que debió nadar 8 kilómetros hasta quedar en línea directa al Centro Cívico y desde allí recién comenzar el cruce. La distancia es de 10 kilómetros, pero ella en total nadó 18, tardando 2 horas, 54 minutos y 4 segundos. Una multitud la esperaba metiéndose con ropa en el agua para acompañarla el último tramo. El intendente no le dio el lote, sólo un pullover y un plato de madera con su nombre.  Hace poco tiempo Enriqueta se encontró con el hijo de Campbell al que le reclamó la promesa de su padre, quedando como un comentario en broma, pero ella aseguró que siente que le deben ese lote, que se lo ganó con creces.
El comportamiento del Nahuel
La nadadora, desde aquel momento, aprendió mucho sobre el comportamiento del Nahuel Huapi, cuando el viento sopla hacia la cordillera forma unas olas pequeñas en la superficie y por debajo hay una corriente contraria, en ese momento el lago se convierte en color terroso. Si sopla desde la cordillera el color es azul, si hay mucho viento las olas terminan con espuma, todo esto lo aplica cada año en la organización del Cruce que viene realizando hace diez años.

La prueba anual
Hace diez años, 40 después de su hazaña, decidió pedir audiencia al intendente Icare, comentándole sus intenciones de realizar la competencia del Cruce al Lago donde se podrían inscribir todos los interesados, con muy buen dinero como premio, lo que sería un gran incentivo para impulsar la iniciativa. Luego de idas y venidas finalmente se pudo realizar y año tras año se lleva a cabo. Enriqueta ya estuvo unos días en Bariloche ultimando detalles y vuelve en febrero para la competencia, que será en marzo del 2016.

Un matrimonio y… algo más
Un momento sorpresivo de la entrevista fue cuando Enriqueta Duarte se refirió a su vida personal. Casi sin “anestesia” expresó “Cuando llegué a la Argentina después de mi excursión por Europa conocí a un hombre del cual me enamoré y tuve tres hijos, por lo que durante diez años dejé la natación para ser ama de casa. Ese casamiento lo recuerdo como lo más negro de mi vida, porque mi marido era el hombre más canalla que conocí. Ejercía como médico y luego me enteré que era trucho, que había hecho 15 años de practicante y nunca se recibió. Además era homosexual y mentiroso. Un egoísta que pensaba sólo en sus cosas, me tuve que hacer cargo de mis hijos, tarea en la cual fui acompañada por mis padres. Fue en esa época que mi marido estaba como prófugo, era perseguido por ser jefe de un grupo terrorista subversivo que mató gente, puso bombas y realizó secuestros, entre ellos el caso de Bunge y Born. Fui a Uruguay a encontrarme con él, donde quedé embarazada de mi tercera hija, pese a que él tenía allá otra familia. El quiso que abortara pero no lo acepté, por lo que se enojó y nunca más supo de él”.

 

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