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29/10/2026

Femicidio en Bariloche: dos exparejas de Marín relataron historias de violencia

En la tercera jornada del juicio por el femicidio de Estefanía Civardi, dos mujeres que tuvieron una relación con el acusado, Emerson Marín, describieron episodios de violencia, celos y amenazas.
Jornada de testimonios clave en el juicio contra Emerson Marin.
Jornada de testimonios clave en el juicio contra Emerson Marin.

Dos exparejas de Emerson Marín relataron episodios de violencia física, celos, aislamiento y amenazas durante sus relaciones con el imputado, en la tercera jornada del juicio por el femicidio de Estefanía Civardi, en Bariloche.

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Una de las testigos contó que Marín le apuntó con un arma y accionó el mecanismo para disparar, pero las balas no salieron. “Me salvé, llegué a tiempo”, expresó al recordar lo que sintió cuando se enteró de la noticia sobre Civardi.

La otra mujer describió situaciones en las que Marín exhibía un arma durante las discusiones y amenazaba con quitarse la vida cuando ella le planteaba la posibilidad de separarse.

La jornada también incluyó la declaración de una especialista que fue integrante de la Oficina de Atención a la Víctima (Ofavi) de Viedma, quien explicó las funciones del equipo que acompaña a las personas que atraviesan un proceso penal.

La Fiscalía soicitó que las mujeres no declararan ante el acusado, según explicaron, por la afectación emocional que podía generar debido a las situaciones traumáticas que habían atravesado durante la convivencia.

“Me salvé”: un relato de violencia y amenazas

La primera joven, que declaró a través de la plataforma Zoom, contó que conoció a Marín en 2016, en la localidad de Las Grutas, cuando tenía 16 años, y que los primeros episodios de violencia comenzaron aproximadamente seis meses después. Con el tiempo, las agresiones se extendieron a distintos aspectos de la convivencia, que comenzó cuando ella tenía 18 años. La relación se extendió hasta 2020.

Contó que conoció a Marín en 2016, cuando tenía 16 años y estaba en cuarto año. Comenzaron a salir a los 17 y los primeros episodios de violencia comenzaron aproximadamente seis meses después. Según relató, Marín la golpeaba por celos o por cuestiones cotidianas, como las tareas domésticas. También la insultaba y la descalificaba. Dijo que la llamaba "inútil" y "loca", y que se enojaba cuando ella le preguntaba por mensajes que recibía en el teléfono.

La testigo describió cómo se fue alejando de su familia y sus amistades para evitar discusiones. Contó que Marín sentía celos especialmente de su hermano y que le molestaba que se encontrara con su hermana mayor, quien podía advertirle sobre otras relaciones de él.

También recordó que debía esperar varios días para visitar a su familia o volver al trabajo después de recibir golpes, porque temía que otras personas vieran sus lesiones. Dijo que tenía moretones en los brazos y que los golpes eran principalmente en la cara. Incluso que no siempre contaba con un teléfono ya que Marín los vendía.

Uno de los episodios más impactantes ocurrió cuando tenía 18 años y vivía con Marín en la casa de la madre de él. La testigo contó que, después de una discusión, el imputado tomó un arma que había llevado al trabajo, la sacó de su funda y le apuntó. Según relató, disparó pero las balas no salieron.

Contó que comenzó a gritar para pedir ayuda a la madre de Marín, que estaba en la vivienda. Luego del ataque, él se largó a llorar y se agarró la cabeza. La madre intervino y también llamó a la hermana de Marín, que colaboró para controlar la situación. Finalmente, se comunicaron con un móvil policial conocido de la familia. Y que le retiraron el arma.

La testigo recordó que, al enterarse del femicidio de Estefanía Civardi, volvió a pensar en aquella situación que había vivido.

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Contó que la madre de Marin en ese momento le pidió que se volviera con su familia. “Me habla, me tranquiliza y me dijo por favor que me vaya. Que me vaya, que me vuelva con mi mamá. Me decía que iba a terminar mal y ella sabía cómo era su hijo”, indicó.

También relató otro episodio de violencia, en el que Marín la golpeó tan fuerte que le hizo sangrar la nariz, mientras la nena presenciaba la agresión e intentaba ayudarla a levantarse. 

La mujer contó que las agresiones también alcanzaron a su hija cuando era muy pequeña, con pocos días de vida, alterado porque lloraba. Relató que, cuando la nena tenía entre un año, Marín le dio una cachetada porque había roto una caramelera de la abuela.

Hacia fines de 2020, la joven decidió terminar la relación. Explicó que Marín no quería irse de la vivienda y que finalmente realizó una denuncia en una Comisaría de Familia. Contó que no se animaba a denunciarlo en Las Grutas porque Marín le había dicho que “con sus compañeros de trabajo iban a arreglar la denuncia”. Según explicó, por eso junto a su familia decidió acudir a una comisaría de familia de San Antonio Oeste.

Durante su declaración, también recordó el miedo que sintió cuando se enteró de que había devuelto el arma a Marín. Dijo que en ese momento no le había quedado claro lo que le habían comunicado los funcionarios judiciales y que recién hacía poco se había enterado de que él nunca había recibido una condena.

Cuando supo del femicidio de Civardi, su madre le envió una captura de la noticia y contó que sintió mucha tristeza por la víctima y que imaginó lo que podía haber sentido. “En vez de ella podría haber sido yo”, expresó.

Amenazas de suicidio y un arma durante las discusiones

Otra expareja de Marín y madre de otro de sus hijos, declaró que mantuvieron una relación durante aproximadamente cuatro años, desde 2021. Se conocieron en Las Grutas y tuvieron un hijo en común.

Contó que al principio la relación era tranquila, pero que poco después comenzaron los conflictos por celos y diferencias en la convivencia. Según relató, Marín cuestionaba sus vínculos con otros hombres, incluido el padre de su hijo mayor.

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La mujer explicó que, cuando le manifestaba que quería separarse, él amenazaba con quitarse la vida. En varias ocasiones, según su testimonio, sacaba un arma, le quitaba el seguro y se la llevaba a la cabeza. 

También relató una situación en la que estaba sentada en el borde de la cama y Marín la apuntó con el arma y solo pudo cubrirse. Al ser consultada por la fecha, dijo no recordarla. “Sí recuerdo el miedo”, dijo.

La testigo afirmó que estas situaciones se repitieron durante la relación. Contó que, cuando se enojaba, Marín golpeaba objetos de la habitación y sacaba el arma. Según declaró, guardaba el arma reglamentaria al llegar a la vivienda, para volver a sacarla durante una discusión.

“Al principio era cada tanto, pero fue empeorando hasta que en un momento se acostaba con el arma debajo de la almohada”, relató.

Los celos también repercutieron en sus relaciones personales. La testigo contó que terminó distanciándose de su mejor amigo porque temía que Marín reaccionara de manera agresiva si sabía que intercambiaban mensajes.

La mujer explicó que decidió irse de la casa porque Marín no quería retirarse. Para entonces, dijo, ya no quería continuar con la relación porque lo notaba cada vez más agresivo y violento.

Además, contó que inició una demanda para reclamar la manutención de su hijo, ya que Marín no aportaba dinero regularmente. Según declaró, finalmente comenzaron a retenerle parte del sueldo.

Violencia de género: la Oficina de Atención a la Víctima

La tercera declaración fue la de una especialista que fue hasta hace pocos años integrante de la Oficina de Atención a la Víctima (Ofavi) de Viedma. Licenciada en Psicopedagogía y especializada en Psicología Vincular, explicó que el equipo trabaja en el acompañamiento y la asistencia emocional de las personas que atraviesan un proceso penal.

Señaló que la Ofavi depende del Ministerio Público Fiscal y que su tarea consiste en brindar sostén a las víctimas desde antes del proceso, asesorarlas y acompañarlas durante las distintas etapas judiciales. Indicó que una parte importante de las causas en las que interviene la oficina corresponde a situaciones de violencia de género y delitos contra la integridad sexual.

Durante el interrogatorio, el fiscal Tomás Soto le preguntó qué se entiende por violencia de género. «Violencia de género es cuando una mujer es víctima de violencia física, psicológica, patrimonial, sexual por parte de un hombre por una situación de desigualdad estructural», explicó.

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