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01/10/2026

35 años en Catedral: la historia de Valeria, la instructora que quiere que más barilochenses descubran su montaña

Llegó desde Buenos Aires a los 18 años y la montaña terminó convirtiéndose en su profesión, en su proyecto y en una parte fundamental de su vida. Hoy, al frente de la Escuela La Base, acompaña a nuevas generaciones en sus primeros pasos sobre la nieve y celebra junto a Catedral sus 90 años acercando el esquí y el snowboard a los residentes.

Hace 35 años, Valeria Waroquiers llegó a Bariloche desde Buenos Aires. Tenía 18 años y una vida por delante en una ciudad que, con el tiempo, iba a convertirse en su lugar y en la montaña que marcaría buena parte de su historia.

Su primer vínculo con Cerro Catedral fue trabajando como ayudante de instructor en una escuela de nieve. Para poder formarse y conseguir su titulación como instructora a través de AADIDESS —la Asociación Argentina de Instructores de Esquí y Snowboard— hacía doble temporada, combinando trabajo y capacitación.

Así empezó un recorrido que, con el paso de los años, la llevó a convertirse en instructora y a hacer de la enseñanza del esquí una profesión.

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Pero el camino no fue lineal. Una operación de columna la obligó a alejarse de la enseñanza durante algún tiempo, pero manteniendo el contacto con el esquí y la montaña a través de la organización y coordinación de clases. Cuando pudo recuperarse, volvió. Retomó su trabajo como instructora y comenzó también a participar en la planificación de clases en la Escuela Blanca Nieve, donde trabajó hasta 2009.

Ese año decidió dar un nuevo paso junto a dos socios y comenzó una nueva etapa: la Escuela de Esquí y Snowboard La Base.

El proyecto había nacido algunos años antes, en 2006, como una escuela muy pequeña. Después llegó un incendio que destruyó por completo las instalaciones. Volver a empezar fue parte de la historia. Reconstruyeron el edificio y con los años La Base se transformó en uno de los puntos de llegada de Catedral, a pocos metros del estacionamiento.

“Empezamos con 20 instructores y hoy somos más de 50”, cuenta Valeria. Detrás de ese crecimiento hay mucho más que números. Hay años de trabajo en la montaña y una relación que se fue construyendo con Cerro Catedral y con todas las personas que forman parte de su día a día.

“Todos los instructores disfrutan mucho trabajar en Catedral. Para nosotros es muy lindo poder ver crecer la montaña y acompañar todo lo que ofrece”, explica.

Una montaña que también cambió

En estos 35 años, Valeria también fue testigo de cómo fue cambiando Catedral. Uno de los avances que más valora tiene que ver con la fabricación de nieve, porque permitió ampliar las posibilidades de enseñanza y contar con sectores donde desarrollar las clases incluso cuando las condiciones naturales no acompañan.

“Para nosotros es fundamental tener un espacio donde podamos dar clases aunque el clima no acompañe. Eso es muy importante, sobre todo para quienes están iniciándose, pero también para los esquiadores intermedios y avanzados”, explica.

Desde su lugar, espera que también pueda concretarse la ampliación de la infraestructura de nieve técnica desde los sectores altos hasta la base, porque entiende que contar con más herramientas para garantizar condiciones de nieve significa también generar mejores posibilidades para quienes trabajan enseñando y para quienes vienen a aprender.

La evolución de la montaña, para Valeria, está directamente relacionada con la posibilidad de que más personas puedan disfrutarla.

Una relación que también se construye trabajando juntos

La historia de La Base está muy ligada a Catedral. A lo largo de los años, la escuela fue acompañando distintas iniciativas y generando también vínculos con quienes trabajan en el centro de esquí.

“Tenemos muy buena relación con toda la gente que trabaja en la montaña. Hemos dado clases de iniciación a empleados de Catedral Alta Patagonia y es un placer poder compartir esos momentos con ellos”, cuenta.

Ese vínculo vuelve a tomar especial significado este año, cuando Catedral celebra sus 90 años y propone que más residentes puedan acercarse a la montaña.

En el marco de esta celebración, Catedral Alta Patagonia ofreció durante todo septiembre pases de iniciación sin costo para residentes de Bariloche y Dina Huapi. La iniciativa permitió que más de 2.600 residentes disfrutaran de la montaña y se acercaran al esquí y al snowboard. Para acompañar esta propuesta, desde La Base se sumaron con clases de iniciación con descuento, facilitando el acceso a quienes quisieran aprovechar la oportunidad y dar sus primeros pasos en la nieve.

“Nos parece muy importante sumarnos y acompañar a Catedral en todas las acciones y eventos en los que podamos colaborar, tanto con los instructores como desde la escuela”, señala Valeria.

Para ella, que una persona que vive en Bariloche pueda tener su primera experiencia sobre la nieve tiene un valor especial.

“Creo que muchos barilochenses piensan que este deporte no es para ellos. Y poder ayudarlos a venir, descubrirlo y encontrar el disfrute del esquí o del snowboard es muy enriquecedor”.

Por eso, La Base también acompaña esta propuesta con descuentos para residentes en clases e indumentaria, buscando facilitar el acceso de quienes quizás nunca tuvieron la posibilidad de probar un deporte de nieve.

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Descubrir la montaña que tenemos cerca

Hay una fotografía que la escuela suele compartir y que para Valeria representa especialmente el espíritu de La Base: la unión, el encuentro y el compartir.

Esa misma idea aparece cuando habla de la relación entre los barilochenses y Catedral. “Me parece importante que la comunidad conozca lo que tenemos para ofrecer como destino turístico. Los barilochenses somos anfitriones de nuestra ciudad, somos parte de la comunidad local y también es importante que conozcamos nuestra propia montaña”.

Para Valeria, que un residente se acerque a Catedral no significa solamente aprender a esquiar. También significa descubrir un lugar que muchas veces está cerca, pero que no necesariamente todos tuvieron la oportunidad de experimentar.

“Que el residente conozca su propia montaña es cerrar un círculo”, dice. Y en ese recorrido aparece algo que para ella es difícil de explicar con palabras: la sensación de la primera vez.

“Lo más importante es lo que uno siente cuando logra deslizarse por primera vez, controlar la velocidad y disfrutar de un entorno tan maravilloso como nuestra montaña”.
Después de tantos años enseñando, ese momento sigue siendo uno de los que más disfruta.

Porque enseñar a esquiar, para Valeria, es aprender a recorrer Catedral de otra manera. “Es aprender y descubrir un mundo diferente, más allá del deporte. Es tener herramientas para recorrer esta montaña tan maravillosa esquiando, poder ir por Panorámica, ver los lagos, recorrer los paisajes de Catedral y hacerlo con seguridad y confianza. Es increíble”.

Y acompañar a los residentes en ese camino es, para ella, una de las partes más lindas de su trabajo.

Una historia que sigue sobre la nieve

Valeria llegó a Bariloche con 18 años y encontró en Catedral mucho más que un lugar de trabajo. Allí aprendió, se formó, atravesó momentos difíciles, volvió a empezar y construyó junto a sus socios una escuela que hoy cuenta con más de 50 instructores.
Su historia también es parte de la transformación de una montaña que fue creciendo junto con la ciudad y con las personas que la eligen para vivir y trabajar.

Después de 35 años, aquella joven que llegó desde Buenos Aires sigue encontrando en la montaña el mismo lugar para aprender, enseñar y compartir. Y ahora busca que cada vez más barilochenses puedan vivir, en primera persona, esa misma experiencia.

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