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ES INMINENTE LA SALIDA DE SU NUEVO ÁLBUM

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10/06/2026

Dejó Bariloche hace 20 años, pero la Patagonia se cuela en su música

Junto con Tres Leguas, Virgina Altube adelantará temas de su próxima producción. En el álbum hay temas de Anahí Mariluan y de uno de sus hijos, Leopoldo Caracoche.
Virginia siempre vuelve.
Virginia siempre vuelve.

Después de vivir 15 años en Bariloche dejó atrás su etapa cordillerana, aunque nunca del todo. Hace más de 20 que se fue, pero periódicamente vuelve para poner a consideración su música. Será el caso del próximo sábado (13 de junio), circunstancia en la que adelantará temas de un inminente álbum: “El mar de arriba”. Y aunque ahora resida en otros territorios, la Patagonia siempre se cuela en sus interpretaciones.

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“Viví en Bariloche desde 1990 hasta 2005, quince intensos años”, admitió Virginia Altube, en intercambio con El Cordillerano. “Prácticamente, acá se criaron mis hijos, salvo Magdalena, que ya tenía 14 años cuando vinimos. Cinco varones”. Los que de ellos continúan cerca del Nahuel Huapi son activos animadores de la escena musical, a tal punto que dos serán parte del concierto que se avecina.

“Digo años intensos porque Bariloche me dio muchísimo y me suelo decir a mí misma que en Bariloche encontré mi voz, no solamente para cantar, sino también para decir. Mi voz propia”, resumió la cantante. “En Mercedes (provincia de Buenos Aires), que es mi ciudad natal, están las raíces, en Bariloche estuvo el vuelo y ahora, en Capilla del Monte (Córdoba), el nido”, sintetizó Virginia. Quizá por aquí se la recuerde más por otros menesteres, porque “tuve una muy buena experiencia docente, trabajé en muchos lugares en Nivel Primario, Secundario y en la universidad”, recordó.

Además, “estuve muy en contacto con la dirigencia gremial de UnTER y aprendí mucho”, reconoció. “Simultáneamente se fueron desarrollando la música y el canto, me encontré con la música patagónica y tengo el recuerdo muy vívido de La Patagonia canta en Bariloche, que se hacía en Bomberos y otros lugares”. Nuestra interlocutora se refería a una serie de encuentros inolvidables que su mentor, Ricardo González, prefería no llamar festivales. Tuvieron alcance regional.

Ahora en Capilla del Monte, pero con el Nahuel Huapi en el alma.

En esos ámbitos se dieron para Virginia “las primeras escuchas de Edgardo Lanfré, de Roberto Navarro y Claudio Chehébar, más otros representantes muy de la zona. Era muy patagónica y eso me quedó”, señaló. “Uno de los primeros temas que mostró un amigo fue Quimey tripanto, cantado por Marta Piren”, ejemplificó. En ese contexto, “mis hijos se criaron todos en relación con la música y aprendieron con esta gente maravillosa, porque Bariloche es un lugar donde la música encuentra su lugar en distintos géneros”, agradeció.

El gran paso

En la plataforma específica que más se sigue en la Argentina, la cantora tiene dos álbumes, de 2008 y de 2025. Pasó que “en Mercedes me atravesó la dictadura, después me atravesó hermosamente la maternidad y la música fue quedando como algo privado o de la casa, pero fue en Bariloche donde fue macerando mi deseo de volver a cantar públicamente. Estuve en un coro de Dina Huapi e hice algún taller con Lanfré, además de conocer a grandes músicos. Hasta que decidí dar el gran paso”, enmarcó.

“Crianza, docencia, música y naturaleza fueron como una gran urdimbre. Mi trabajo en el gremio también fue muy productivo, por eso mantengo vínculos muy fuertes con Bariloche y con Dina Huapi, porque me gusta mucho la estepa, me resuena y me vibra más que el bosque”, admitió Virginia. “Así que cada reencuentro, es maravilloso. A la Patagonia la llevo en el alma, al menos a este pedazo de Patagonia donde viví”, insistió.

Su registro discográfico “está por salir del horno, así que vamos a adelantar temas del álbum, que se llama El mar de arriba”. Su título “está sacado de una zamba del Dúo Coplanacu, lo tomé el estribillo. Me gustó pensar que quizás es tiempo de poner las cosas al revés para entenderlas mejor, o por lo menos, para cambiar la mirada que uno tiene del mundo y la realidad”, especuló.

Tres Leguas.

Al que será su tercer larga duración “lo produce un gran músico y amigo de Mercedes: Bruno Godar. Calculo que en pocos días va a estar en las plataformas, tiene ocho temas, entre los cuales está una versión de Mapu Kimun. Espero que le guste a la autora, Anahí Rayen Mariluan, aunque es un poco distinta. Después hay temas variados, de Julián Herreros, de Leopoldo Caracoche y otro de Víctor Jara, por ejemplo. Básicamente, guitarra y percusión”, anticipó.

En la inminente cita, Virginia compartirá escenario con dos de sus hijos. “Ya lo he experimentado muchas veces y lo que más siento es un agradecimiento a la vida enorme. Además, porque también a los músicos que se relacionan con ellos los quiero muchísimo y los respeto”. Sucede que, en Tres Leguas, el grupo que la acompañará, “están Leopoldo y Patricio en guitarra, percusión y voz, más Natalia Cabello, una hermosísima persona y música, al piano y teclados. También van a estar invitados Juan Sisterna, Martín Caracoche y alguno más”, deslizó.

Entonces, si bien “vamos a adelantar algunos de los temas del álbum, también vamos a hacer otros temas”, precisó la cantora. “Estoy muy feliz”, admitió. “Desde la autogestión cuesta armar estas cosas, pero cuando uno se encuentra con gente que te ayuda y apoya, todo es más liviano”. El reencuentro con Virginia Altube se producirá en La Obra – Casa de Arte (calle 6 N°11.838 del barrio Casa de Piedra) y sería conveniente reservar. “Que nos encontremos en la música y en los recorridos”, anheló la música. Es un buen deseo.

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