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LA ALEGRÍA DE LA COPA BANDURRIA SE SOBREPUSO A LA TRISTEZA

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08/06/2026

Cuando todavía se lloraba al Indio Solari, seis bandas de Bariloche fueron y sonaron

Hubo dos categorías: Cover y Canción Original. Notable participación femenina y considerables premios.
El staff de Bandurrios y su estandarte. Foto: Facundo Pardo.
El staff de Bandurrios y su estandarte. Foto: Facundo Pardo.

Todavía no terminaba la prueba de sonido y en el exterior del Multiespacio Dungun Piuke la gente se agolpaba. Al anochecer del día más triste para la música popular argentina primaban las sonrisas, las miradas cómplices y las expectativas. Estaba por celebrarse la segunda edición de la Copa Bandurria, un certamen que, por segunda ocasión, impulsaba la Dirección de Promoción Social de la Municipalidad. Como si aquel estribillo del que había abandonado el plano sensible fuera un imperativo: ¡Vamos las bandas!

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Eran seis, seleccionadas en dos categorías: Cover y Original. Portaban diferencias estilísticas considerables, pero podría decirse que el común denominador era la extrema juventud de sus integrantes. Además, el que firma no atinó a contar, pero no habría que asombrarse si fueron mayoría las músicas mujeres en la noche del último viernes. Notable, si se tiene en cuenta que no hace tanto tiempo, se bregaba en la Argentina por cuotas de género en los escenarios.

Los chicos de Febo se hicieron acreedores de una grabación. Foto: Facundo Pardo.

Un maestro de ceremonias igualmente joven dio la bienvenida a la concurrencia: padres que hacían de plomos, otros familiares, compañeros de escuela y demás ámbitos de socialización. Aunque probablemente Carlos “Indio” Solari no signifique lo mismo para cincuentones o sesentones que para la muchachada que recién salió o está por salir de la adolescencia, la puesta en marcha del pequeño festival se hizo bajo su advocación.

Es que la suerte de la Copa Bandurria se definió en vivo y frente a un jurado que se conformó con dos músicos de más experiencia y un cronista de Espectáculos. Si bien cada agrupación tocó dos temas, era el primero el que había que considerar para dar el veredicto. Con hinchada a favor, los primeros acordes corrieron por cuenta de Solo Mañana, banda con dos cantantes que abrió el fuego con un tema de Turf, banda que todavía está activa, pero hizo historia desde la segunda mitad de los 90. Solo Mañana salió a la canche con Camilo Fulgueiras; Sebastián Suárez; Facundo Riquelme; Anita Giménez Pizzano; Gael Risquet y Thiago Prudencio.

Con un tema de Turf, Solo Mañana defendió su musica. Foto: Facundo Pardo.

Aunque también con participación masculina, después se apoderó del escenario una manifestación de chicas, según se entendió, pertenecientes o relacionadas al colegio Jean Piaget. Bandurrios eligió para defender su música un tema de Republica, banda británica de la misma década. Alineó a Santiago Andrade; Sofía Contreras Mozo; Giuliana Morán; Renata Pavesse; Elizabeth Villarruel; Agustina Zuñiga y Camilo Freydell. Obviamente, cantaron en inglés, al igual que Bloonlight, otra banda de conformación femenina, menos numerosa, aunque igual de vehemente. Se trata de Malena Pavese, Mora Del Re, Sofía Penisi y Julia Bridier.

En el segmento Canción Original el panorama musical se tornó más ecléctico. Marcó su comienzo Corazón Chamamecero, nombra suficientemente explícito sobre el género que cultiva la agrupación, acordeonista mujer y talentosa al frente. Acá tocan Milagros y Martina Inalef; Lautaro Curapil y Nahuel Bustos.

Con Febo la Bandurria volvió a transitar por el sendero del rock, letra pendenciera y estructura impredecible, a partir de Luca Palacio Monte; Hilario Naón, Agustín Ackerman y Joaquín Cymet. Y, por último, pero nunca menos importante, el folklore se hizo presente con Tomás Dissi, quien se hizo valer con una chacarera de letra barilochense, consagrada al arroyo Casa de Piedra. Contó con el aporte de Yael Ancalao en el bombo.

Parte de Corazón Chamamecero. Foto: Facundo Pardo.

“Se cumplieron los objetivos del evento”, le dijo en la mañana del lunes Carmen Pedro a este medio. Ella se desempeña como coordinadora del ámbito que entiende sobre asuntos del corazón (así podría traducirse su nombre en mapuzungun). Con la Copa Bandurria, la meta es “propiciar un espacio de encuentro entre diversas juventudes, promocionar proyectos artísticos/culturales propios de jóvenes” y “particularmente, impulsar a aquellas bandas en formación que quieran dar a conocer su música”, repasó.

También es intención del certamen “posibilitar encuentros entre las juventudes y sus familias, favoreciendo el lazo entre ellxs y el Multiespacio”, resaltó. El cronista de El Cordillerano puede afirmar que hasta abuelas hubo que llegaron para escuchar a sus nietas. Con el concurso se persigue además que “se conozca el espacio y promover sus actividades. Estuvimos consultando y la mayor parte de les participantes venía por primera vez”, reveló Carmen.

Anfitrión dio a conocer el veredicto del jurado. Foto: Facundo Pardo.

En su aspecto competitivo, la Copa Bandurria instituyó tres reconocimientos. El primer premio, la grabación de un tema a coordinar con la banda y diseño de su logo. El segundo, sesión fotográfica para promocionar el proyecto de la agrupación, y el tercero, organización de un concierto, precisamente en Dungun Piuke. Si se tienen en cuenta los valores que suelen erogarse para cuestiones de esa índole, no son distinciones menores.

Luego de reunirse las planillas y hacer la sumatoria de puntos, las cosas quedaron así: en la Categoría Cover se impuso la muchachada de Solo Mañana; el segundo lugar fue para las jóvenes de Bloonlight y el tercero, para Bandurrios. En tanto, en Canción Original se alzaron con el primer premio los chicos de Febo, con Tomás Dissi en segundo lugar y Corazón Chamamecero en tercero. A la luz de sus logros, de los seis elencos habrá que esperar novedades próximamente. “¡Vamos las bandas!”, cantaba el Indio Solari a fines de los 80. Y al anochecer del día en que nos dejó un poco más solos, seis bandas de Bariloche fueron y sonaron.

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