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CONFESIÓN POLÉMICA

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12/04/2026

Luciana Salazar confesó por qué no tuvo vínculos amorosos con “un pobre”: “Tendría que tener…”

Luciana Salazar confesó por qué no tuvo vínculos amorosos con “un pobre” y explotó la polémica

Luciana Salazar volvió a quedar en el centro de la conversación después de una entrevista en la que no buscó matices para hablar de su vida sentimental. Esta vez, la modelo respondió qué pasa con los hombres que no pertenecen a su mismo círculo social y dejó una definición que rápidamente encendió repercusiones. La frase no tardó en viajar por redes, donde su sinceridad generó ruido, defensa y bastante discusión.

La charla se dio con Martín Cirio, “La Faraona”, en un intercambio distendido que terminó tocando uno de esos temas capaces de dividir opiniones en segundos. Fue allí donde Luciana Salazar explicó por qué nunca había tenido una relación con alguien de menos recursos económicos. “No es el ambiente donde uno está acostumbrado a estar, esa es la realidad”, dijo, sin rodeos, al ubicar la cuestión en el mundo en el que siempre se movió y en los vínculos que construyó desde muy joven.

De todos modos, Luciana Salazar no cerró la puerta de manera terminante a una historia por fuera de ese universo. Más bien dejó planteada una excepción, aunque con condiciones. “Tendría que tener un encanto”, señaló, al admitir que podría dejarse llevar por alguien humilde si hubiera algo realmente especial en esa persona. Esa combinación entre franqueza y filtro personal fue, justamente, lo que más impacto produjo apenas empezó a circular el recorte de la entrevista.

La reacción en redes apareció casi de inmediato y, para sorpresa de muchos, hubo una porción importante del público que salió a respaldarla. Entre los mensajes que más se repitieron figuraron frases como “Tiene razón”, “Me parece bien la respuesta” y “Dejen de romantizar la pobreza”. También apareció un comentario mucho más filoso que resumió cierta lectura de clase sobre los hábitos y los espacios sociales: “Obvio que no. No van al Tropitango a bailar, no van a la verdulería a comprar lechuga”.

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Ese apoyo parcial no anuló la incomodidad que provocó el tema, pero sí mostró que parte de la audiencia leyó sus palabras más como una admisión brutalmente honesta que como una provocación. En lugar de intentar quedar bien con una respuesta armada, Luciana Salazar eligió decir cómo percibe su propio mundo, aun sabiendo que esa sinceridad podía dejarla expuesta. Ahí estuvo, en parte, la fuerza del episodio: no hubo corrección política ni esfuerzo por edulcorar lo que piensa.

Además, en esa misma entrevista, la modelo volvió a defenderse de otro cuestionamiento que viene circulando desde hace tiempo, esta vez vinculado a la imagen de su hija. Frente a quienes sugieren intervenciones estéticas o cambios forzados, respondió de manera directa: “Es muy albina, nosotros somos todos rubios. Mi hija es igual a mí, ¿qué quieren, que vaya contra mi genética?”. Otra vez, el tono fue el mismo: frontal, sin intención de suavizar el impacto.

Así, lo que parecía una charla liviana terminó convirtiéndose en otro capítulo de alto voltaje alrededor de Luciana Salazar. Sus definiciones sobre el amor, la clase social y el ambiente en el que se mueve volvieron a mostrar ese costado suyo que no teme incomodar. Y aunque la polémica ya está servida, da la impresión de que a esta altura no le preocupa tanto el escándalo como la idea de no fingir una postura que no siente.

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