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LÁGRIMAS Y RISAS EN LA PRESENTACIÓN DE “DETRÁS DE LA POSTAL”

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02/03/2026

De la ranchada al libro: Emaús y la historia de siete sobrevivientes

Hubo gente que debió seguir de pie las alternativas en la sala de sesiones del Concejo Municipal. Emotividad a flor de piel para dar a conocer páginas que hablan de la calle, pero también de solidaridad y lucha.
Walterín, Linquiman y Elena durante la presentación en el Concejo Municipal. Foto: Facundo Pardo.
Walterín, Linquiman y Elena durante la presentación en el Concejo Municipal. Foto: Facundo Pardo.

Aunque hoy puedan contarse con una sonrisa, no son historias bonitas y hasta hay un léxico que aprender. También afloran lágrimas cuando el relato evoca las negras humaredas de las ranchadas, único antídoto contra el frío de la calle y de una sociedad que (casi) siempre elige mirar para otro lado. Cuando se habla de consumo no se alude al shopping o al mol, sino al alcohol y a veces, otras sustancias. La publicación eligió otro término más grácil, pero si se tiene en cuenta que “la mayoría pasó para el otro lado” y que “son contados los que estamos quedando”, como aportó Tatay, no estaría mal hablar de sobrevivientes. Tan vivos están que hasta sacaron un libro.

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“Detrás de la postal. Egresados de Emaús” se titula el que se dio a conocer sobre fines de la semana pasada. Tiene como autoras a Elena Grizzi en la palabra escrita y a nuestra compañera de El Cordillerano Eugenia Neme en las imágenes. Se presentó en la sala del Concejo Municipal con una afluencia de público que raramente se reúne cuando se trata de literatura, ciencias sociales u otros rubros. Fue muy considerable la convocatoria que lograron Kelo, Pato, Walterín, Claudio, su compañero que ya mencionamos, Gaucho y Huicha. Contagiaron emotividad.

Un montón de gente. Foto: Facundo Pardo.

Quizás haga falta contextualizar: el Hogar Emaús se aproxima a las dos décadas de funcionamiento y es el resultado del trabajo interinstitucional entre la Municipalidad de Bariloche y el Obispado de esta ciudad. Su cometido principal: brindar una alternativa a gente que se encuentra en situación de calle. De ahí que cuando alguien “egresa” de la institución, “es más que resolver la cuestión habitacional”. También implica restablecer los vínculos con “la familia, con la propia salud, el cuidado y el trabajo”, puntualizó durante la presentación Jorge Linquiman, trabajador social que coordina el espacio.

La utilización del vocablo que habitualmente se utiliza para designar a lxs estudiantes que colman el centro durante varios meses del año causó hilaridad en Walterín, uno de los más efusivos durante el encuentro. Al momento de su intervención repitió en un concepto que quedó en el papel: “Yo creo que nadie elige ir a la calle, ¡pienso mucho que no! Porque a todos nos trajo una madre y esa madre tenía un hogar o un padre o una casa. ¿Es el destino? Pienso que cada uno tiene la forma de definir su vida, pero no es que uno eligió la calle”. Claro que no.

Salir de lo más profundo

“La casita de Emaús me hizo ver la vida de otra forma, que me es más difícil. Por ejemplo, si tenés ganas de comerte un pedazo de pan, tenés que ir a comprarlo. Si tenés la plata, lo compras, si no te quedás sin. Al no tener, yo tuve que pedir. ¡Son tantas cosas que tenés que comprar! Es este mundo en el que estamos, que es muy materialista. Claro que no solamente me pasa a mí eso, le pasa a cualquier gente”. Walterín pudo “salir de lo más profundo”.

En unos párrafos introductorios dice la joven antropóloga Elena: “lejos de romantizar las experiencias que aquí se relatan, lo que se busca es abrir un espacio para la palabra propia. Cada historia nace de un proceso de reflexión compartida, donde los protagonistas se reencuentran con sus vivencias al narrarlas, y a la vez las resignifican. En estas voces hay cicatrices, aprendizajes, pérdidas y afectos. Estas memorias nacen en la calle, pero también en el campo y en los bordes de la ciudad”, añade.

Habrá que prestar atención a la próxima tiradas. Foto: Facundo Pardo.

En un punto, el periodismo y la antropología son barrios que lindan: en los dos ámbitos hay entrevistas y también la necesidad de escribir para que todo lector/a entienda. Las páginas que conforman “Detrás de la postal” efectivamente “se gestaron en conversaciones largas -y en silencios también-, y se transformaron en palabras y fotografías que intentan decir lo que muchas veces no se quiere ver”. No siempre al término de procesos similares la lectura es fluida y atractiva. Los párrafos del libro se leen con facilidad e invitan a seguir. Además, cada uno de los finales entraña cierta felicidad.

Para se hiciera realidad hizo su parte la editorial GEMAS (Grupo de Estudios sobre Memorias Alterizadas y Subordinadas), que asume como tarea dar “respuesta a la necesidad de difundir el resultado de investigaciones de larga data a una audiencia amplia, heterogénea y dispar”. De hecho, coordinaron la presentación que emocionó a varias decenas de personas dos de sus integrantes, Florencia Yanniello y Joaquín Franchini. El diseño y la maquetación corrieron por cuenta de un especialista: Jorge Piccini.

Afortunadamente usó el pretérito Kelo cuando compartió: “nos quedábamos en la ranchada hasta el otro día y si hacía mucho frío íbamos a dormir ahí, a la Guardia. Una guardia del Hospital que había antes. Como a las 6 nos sacaban porque empezaban a trapear a esa hora. Ahí volvíamos otra vez a la ranchada del Lechón, y ahí ya pasando cartones, cajas, todo para hacer fuego… Después esperábamos hasta las 9, para que abran los negocios para pedir. Volvíamos y llegábamos cagados de frío”. No, nadie elige vivir en la calle. Y menos aún con la cordillera como telón de fondo.

¿Por qué no?

Cuando la ronda de preguntas se agotaba el último viernes, un pequeño relacionado directamente con una de las protagonistas del emprendimiento editorial, preguntó como interpelando, por qué sacar un libro. Su progenitora habló de inmortalizar palabras e imágenes, pero sumemos que “Detrás de la postal” es además un bello objeto y las fotografías mucho tienen que ver al respecto. Pero, también se podría replicar con la contrapartida: ¿por qué no? Si motivó ejercicios de memoria y de reflexión, provocó reunión, miradas a los ojos, sollozos, risas, complicidad, construyó vínculos y justificó abrazos.

Toda la mesa. Foto: Facundo Pardo.

Testimonio de Gaucho: “desde 2002 bajé del rancho de mi finado viejo. Él a sus 30 años lo armó con piedra y greda cuando estaba recién casado. Tenía un fogón en el rincón, una pared de piedra que sigue en pie y una cama. ¡Ni las balas te pasan esa pared! En ese tiempo había más agua. Yo nací en una piedra cercana, pero ahora estoy más cerca del arroyo y es más plano”. La descripción corresponde a un paraje más arriba de Villa Llanquín.

Sigue Gaucho: “soy pobre si decís plata, si decís auto… Al lado de la gente rica que me cambia el candado para poder empezar a subir a mi rancho”, es decir, a quedarse con el lugar. “No saben qué hacer con la plata, meta hacer casas por acá, cerca del río Limay, para asegurar el lugar nomás”, especuló el “egresado”. Entonces, “me gusta lo del librito para contar cómo cada quien conoce Emaús. Lo mío es esto”, redondeó. ¿Por qué no sacarlo? Interesados/as presten atención al lanzamiento de la próxima preventa.

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