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NO ERA SOLAMENTE UNA CUESTIÓN DE PARECIDOS

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15/02/2026

¿Quiénes acuñaron la expresión “Suiza argentina” y qué querían decir?

Todavía hay quienes consideran de esa manera a la zona montañosa y lacustre donde se alza Bariloche. Hubo intencionalidad política detrás de la comparación.
Bariloche y su fama de "Suiza argentina".
Bariloche y su fama de "Suiza argentina".

¿De dónde viene y quiénes instituyeron la expresión “Suiza argentina” para referirse a la zona del noroeste patagónico donde se encuentra Bariloche? Para algunos, la expresión tuvo que ver con la semejanza que hay entre los paisajes lacustres de los Andes y los parajes alpinos, pero otros sumaron a ese paralelismo la intención política de transformar el paisaje detrás de un proyecto económico que finalmente, apenas si perduró durante unas décadas.

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Al parecer, el primero en valerse de la designación fue un extranjero: el geógrafo francés Martin De Moussy, quien fue contratado por el gobierno de Justo José de Urquiza en 1854 para que relevara la jurisdicción bajo su mando. Resultante del trabajo es la monumental obra que tituló “Descripción de la Confederación Argentina”, dos tomos de 583 y 681 páginas respectivamente que, según pudimos ver, nunca se tradujeron al castellano.

La omisión no fue obstáculo para que el colosal trabajo estuviera bajo análisis de Pedro Navarro Floria, recordado investigador de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) que luego participó de los primeros años de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), antes de su prematuro deceso. Según sus apreciaciones, el geógrafo europeo destacó a la región de los lagos que luego sería chilena y a la cordillera del norte patagónico como la Suiza Sudamericana. Es que De Moussy también viajó por Chile para cumplir su cometido.

Segmento del mapa de De Moussy donde aparece el lago Nahuel Huapi.

Navarro Floria abordó estas cuestiones en el trabajo que tituló “Procesos de resignificación, desarrollos locales y formación territorial en los Territorios Nacionales. El caso de la Suiza argentina entre los siglos XIX y XX”. En su análisis mencionó que después del europeo fue Ramón Lista, fundador y alma mater de la Sociedad Geográfica Argentina, quien “extendería el uso del topónimo Suiza argentina para referirse a la vertiente oriental de los Andes patagónicos y a sus recursos económicos”.

A diferencia del geógrafo francés, Lista sí anduvo por aquí. Además, hubo otros exploradores y científicos que se refirieron al área adyacente al lago Nahuel Huapi “como a un pedazo de Suiza trasplantado al suelo argentino”, entre ellos, el mayor Jorge Rohde, quien lideró una expedición que partió desde el río Ñirihuau y buscó el Seno del Reloncaví (Chile), al que confundió con el lago Gutiérrez. Según Navarro Floria, “el primer mapa moderno de la región andina patagónica es un reflejo de esta representación”, es decir, de concebir la franja cordillerana como si fuera el país helvético.

Un recorte

“Se trata del Plano preliminar y parcial de los Territorios del Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz levantado y dibujado por el Museo de La Plata en 1896 en escala 1:600.000, y que abarca desde la latitud del lago Quillén (39º 20’) hasta superar la del lago Buenos Aires (46º 50’)”. En su consulta de los archivos, encontró el historiador que “los exploradores argentinos de fines del siglo XIX –y en particular los del Instituto Geográfico Argentino- se entusiasmaron en la contemplación, la descripción, la evaluación y el goce anticipado de la Suiza argentina recortando pronto su alcance territorial hasta identificarla con la microrregión de los lagos de la Norpatagonia (sic) andina”. Es decir, la nuestra.

Consideró el investigador que “si la representación de la Suiza argentina funcionó, en el momento de la conquista de la Patagonia, como prototipo para la resignificación de toda la región como fértil y rica, a fines del XIX y principios del XX operaba también como prototipo para el diagnóstico del fracaso del Estado y de la falta de iniciativas que pusieran en valor a la región entera. Esa puesta en valor de la Suiza argentina, entendida como la articulación de la región en el sistema económico nacional y con la división internacional del trabajo, era pensada en términos de desarrollo productivo agropecuario”.

Como sabemos, después de unas décadas, la economía de la zona adoptó otros rumbos. No obstante, inmediatamente después de “la conquista argentina se construyeron distintas representaciones acerca de los paisajes diferenciados de la Patagonia Norte, que configuraron una serie de futuros contingentes y distintos para la región norpatagónica”. Una primera, “la idea de la franja norpatagónica como corredor bioceánico, que, con mayor o menor grado de sustento en estudios de factibilidad, imaginaba una Norpatagonia relacionada con los mercados externos a través de los ferrocarriles, uno de los artefactos característicos de la era industrial”.

Montañosa y rural

Una segunda, “la idea de una Norpatagonia como región de colonización agrícola mediante el esfuerzo transformador del hombre volcado en la realización de obras de riego, proyecciones que asignaban un rol activo al Estado como hacedor y como regulador tanto de obras públicas como de los flujos inmigratorios”. Y la tercera, la idea de la “Suiza argentina” que se apoyó “en la comparación con la Europa montañosa y rural, que proponía una Norpatagonia andina como destino de la colonización y del desarrollo”.

Completó el investigador que “de estos tres objetos preferenciales de valorización, la representación de la Suiza argentina, en la medida en que no se plasmaba en proyectos concretos de acción, sino que se limitaba, al menos inicialmente, a constatar la presencia de determinados elementos valiosos –suelos, clima, recursos hídricos, bosques, minerales, etcétera– que recordaban a la Suiza original, fue la imagen que permaneció con mayor carga utópica y con menor grado de materialización”. Tal vez, inclusive hasta hoy.

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