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HOY SE CUMPLE UN NUEVO ANIVERSARIO ENVUELTO EN POLÉMICAS

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02/02/2026

San Martín no usó su sable corvo en San Lorenzo, pero igual se manipula su legado

El gobierno nacional dispuso que la reliquia no estuviera más en el Museo Histórico Nacional y se alojara en una dependencia del Regimiento Granaderos a Caballo. En 2025 nombraron a Milei “granadero honorario”.
El sable que el Libertador legó a Rosas no estará más a disposición del público en el MHN.
El sable que el Libertador legó a Rosas no estará más a disposición del público en el MHN.

Hace 213 años, un contingente que se conformó con el Regimiento de Granaderos a Caballo, pero también por milicianos santafesinos, desbarató un intento de desembarco por parte de tropas realistas con el convento de San Lorenzo a la vista. La conmemoración del primer triunfo que logró el entonces coronel San Martín al mando de tropas patriotas se empaña en 2026, al detonar el gobierno nacional una polémica en torno al histórico sable corvo del jefe rioplatense: según su disposición, dejará de estar en exposición en el Museo Histórico Nacional (MHN) para alojarse en dependencias de la unidad militar, sitas en el barrio capitalino de Palermo.

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En ámbitos académicos, históricos y políticos se debate alrededor de la determinación y el porqué de su significado. En los últimos días de la semana pasada, la Asociación Argentina de Investigadores en Historia (ASAIH) expresó su rechazo a la decisión gubernamental, que revertiría el derecho que en 2015 firmó la entonces presidenta Cristina Kirchner. Precisamente, la norma había dispuesto el traslado de la reliquia histórica desde los cuarteles castrenses en dirección a la institución del Parque Lezama.

Precisamente, la ASAIH hizo historia: “la disposición contraviene el decreto presidencial de 1897, que acepta la donación de la reliquia a la Nación Argentina por parte de sus últimos poseedores y establece como destino el Museo Histórico Nacional, institución pública, civil y abierta a la ciudadanía. En 1967, durante la dictadura militar de Juan Carlos Onganía, el sable fue dado en custodia al Regimiento de Granaderos y en 2015 un nuevo decreto presidencial lo restituyó al MHN”.

Para la entidad, la determinación del gobierno de Milei “desconoce el valor patrimonial, histórico y simbólico que implica su preservación y exhibición en el MHN, con condiciones de conservación y acceso al público garantizados”, porque “el sable se exhibe en un recinto especial y goza de custodia permanente de granaderos”, resaltó su pronunciamiento, es decir, efectivos del mismo regimiento ahora supuestamente beneficiado.

“La ASAIH advierte que esta medida representa un grave antecedente en materia de protección de patrimonio histórico, al subordinar criterios museológicos a decisiones discrecionales del Poder Ejecutivo, y llama a su inmediata revisión”, demandó. Pero en la Casa Rosada siguen con sus designios. Según informó la prensa capitalina, el traslado se concretará el próximo sábado (7 de febrero) después de que se recree una carga de caballería en el Campo de la Gloria, sito justamente en San Lorenzo (Santa Fe).

Para el Poder Ejecutivo, el arma de San Martín estará mejor resguardo en los cuarteles de la unidad que había creado el correntino, porque según argumenta, ya fue sustraída en dos oportunidades: en 1963 y 1965. En aquellas oportunidades, se atribuyó la sustracción a sectores de la izquierda peronista.  Cabe recordar, por otro lado, que el actual presidente fue designado el año pasado “granadero honorario”.

Cuando residía en Europa, San Martín hizo saber que obsequiaba su célebre sable al entonces gobernador de Buenos Aires y hombre fuerte de la Confederación Argentina, Juan Manuel de Rosas. El Libertador concedió ese honor al estanciero después de que las tropas a sus órdenes se batieran con éxito en la poco difundida Guerra del Paraná, serie de enfrentamientos que terminó con la expulsión de las flotas anglo-francesas del Litoral argentino. Rosas recién se encontró con el símbolo en 1857, cuando cinco años después de la Batalla de Caseros, se exilió en Southampton (Inglaterra). Coincidencias de la historia, el Ejército Grande al mando de Justo José de Urquiza prevaleció sobre las huestes rosistas también un 3 de febrero, pero de 1852.

“El sable que me acompañó en toda la guerra de la Independencia de la América del Sud le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido, al ver la firmeza con que sostuvo el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataron de humillarla”, manifestó textualmente el Libertador.

San Martín había adquirido el sable que hoy es motivo de discordia en 1812 a su paso por Londres, antes de retornar al río de la Plata. Según especialistas en su historia, no fue el arma que utilizó durante el combate cuyo aniversario hoy se celebra. Cabe recordar que durante el fragor del enfrentamiento y en un primer momento de indecisión, el propio San Martín entró al combate sable en mano y cayó, al sufrir su caballo el fuego adversario. Es de imaginar su ceño fruncido si tuviera la chance de contemplar a qué manifestaciones de baja política está sometida su herencia.

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