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13/01/2026

Ambientalista y exguardaparque reclama aviones hidrantes de mayor tamaño

“Una operación aérea tiene que ser para mojar de verdad, no usando fumigadores chiquitos”.
El ambientalista apunta a la necesidad de adquirir aviones de gran porte desde hace años (foto: Facundo Pardo).
El ambientalista apunta a la necesidad de adquirir aviones de gran porte desde hace años (foto: Facundo Pardo).

“¿Por qué en lugar de comprar aviones de guerra que no sirven para nada, que no tienen armamento y deben arreglarse, no consiguen dos o tres hidrantes de gran tamaño que lograrían frenar los incendios rápidamente?”. La pregunta, que queda sin respuesta, pertenece al ambientalista y exguardaparque Alejandro Beletzky.

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El reclamo del ecologista no es nuevo. Desde hace años habla del tema.

Cabe destacar que su palabra es respetada por gran parte de quienes levantan la bandera de la defensa del medioambiente, no sólo en la Argentina, sino en varias partes del mundo. De tal manera, por ejemplo, lo convocan con asiduidad a participar de encuentros virtuales internacionales para que se refiera a diversas temáticas. Así, también, su opinión suele llegar a oídos de diversos funcionarios.

Por ejemplo, tras una arremetida verbal que había realizado a partir de incendios que afectaban a la Patagonia en diciembre de 2021, el entonces viceministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, Sergio Federovisky, en una entrevista exclusiva con El Cordillerano, ofuscado, refutaba: “Creo que hay una gimnasia poco responsable que, sin fundamentos, ante la presencia del fuego, acusa que falta algo que, casualmente, es lo que no está. Si pusiéramos solo helicópteros, dirían que faltan aviones; si pusiéramos solamente aviones, dirían que faltan helicópteros; si pusiéramos otra cosa, dirían que faltan cohetes a la luna”. Sin embargo, puesto en la encrucijada de tener que expresar si aquellos aviones de gran porte a los que se refería Beletzky serían o no de utilidad ante determinados incendios, como el que arreciaba en aquel entonces, respondía: “La verdad es que no me parece sensato especular sobre algo que no tenemos en este momento a mano”.

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Pero Beletzky no se refería al tema sólo con cuando las llamas se esparcían. En aquel mismo año —2021—, con anterioridad, en agosto, sin ningún incendio en desarrollo, aparte de advertir que existían deficiencias en la posible detección temprana de focos, sostenía que, frente a un inconveniente de envergadura, “los avioncitos” usados por el Estado no servían.

En tal sentido, en ese entonces, ya indicaba que, para él, lo ideal era que Argentina adquiriera aviones Bombardier 415 (antes llamados Canadair CL-415, por la fábrica de aeronaves civiles y militares de Canadá, que, en 1986, se privatizó y pasó a funcionar con la nueva denominación).

Incluso previamente, en 2020, había considerado que el Estado debía comprar tres aeronaves de ese tipo y distribuirlas por el país de acuerdo con la época de incendio de cada sitio, ya que el gasto que implicaba afrontar lo que sucedía por no contar con el equipamiento adecuado era mucho mayor al desembolso al que obligaba una adquisición de ese tipo. “¿Cuánto cuestan el avión y el equipo necesario para su funcionamiento? ¿Y cuánto vale lo que se quemó, la plata para intentar sin éxito apagarlo, las casas que arruinan, las vidas que se pierden?”, reflexionaba.

Hay que remarcar que el Bombardier es un avión anfibio con una capacidad de almacenamiento de 6137 litros. Retira el líquido de cualquier superficie de agua lo suficientemente grande como para que pueda realizar la toma y despegar. Lleva a cabo la absorción durante el aterrizaje, mediante dos sondas retráctiles montadas tras el rediente de la quilla, operación que hace en movimiento, mientras navega a unos sesenta nudos, lo que permite el llenado de los depósitos en doce segundos. “En cambio, los avioncitos chicos tienen que bajar en un aeropuerto para cargar agua y volver a levantar vuelo”, diferenciaba Beletzky en 2021. Poco después, se desataba el fuego en la zona de los lagos Martin y Steffen. Ante la situación, el ecologista le escribió una carta a quien estaba a cargo del Ejecutivo nacional, Alberto Fernández, donde, más allá de otros requerimientos, insistía en la necesidad de contar “en forma urgente con aviones hidrantes del tipo del Canadair CL-415, o sus homólogos que la Fuerza Aérea Rusa tiene a ese fin”.

Justamente, más adelante, ya en febrero de 2025, Beletzky se refería a la alternativa rusa, el Beriev B-200 (“Más económico que el Bombardier y con mayor capacidad de carga”, apuntaba). El exguardaparque detallaba que esa aeronave puede cargar hasta 12 mil litros de agua, y destacaba que tiene capacidad para llevar hasta 70 pasajeros. “Podría salir del aeropuerto con los combatientes, dejarlos en la costa del lago, cargar agua y tirarla en el fuego”, decía.

De tal manera, recordaba: “Yo trabajé en incendios forestales con los antiguos Canadair (los antecesores de los Bombardier), porque en 1981 y 1982 habían contratado dos que usábamos en Parques, y era impresionante cómo paraban el fuego. No lo apagaban, porque no existe ninguna operación aérea que lo haga; quienes hacen eso en realidad son los combatientes, ya en el lugar, pero esos aviones lo frenan, lo ‘clavan’, dan tiempo para desplegar herramientas como motobombas, llegar, apagarlo y asegurarlo”.

Beletzky insiste en reclamar aviones hidrantes con mayor capacidad de recolección de agua y rapidez para recargar en pos de otros "disparos" (foto: Matías Garay).

En este momento, cuando una vez más el fuego se lleva por delante los bosques de la Patagonia y acorrala a mucha gente que vive en la zona, Beletzky, nuevamente, recalca la necesidad de “adquirir dos o tres aviones de ese tipo, entrenando a pilotos de la Fuerza Aérea para que los usen en toda la Argentina”.

“Es imposible comparar esas aeronaves con lo que están usando ahora. La única manera de frenar un incendio forestal en lugares distantes y complejos es con aviones hidrantes de gran capacidad de carga de agua y posibilidad de repetición del ataque. Si tiran dos mil litros de agua cada cuarenta minutos, no sirve para nada. Ahora, si en una hora arrojan cuarenta bombazos de cinco mil litros cada uno, el fuego se controla, y así el trabajo de liquidación del foco es mucho más fácil, porque después bajan combatientes desde helicópteros, para recorrer y controlar”, expresa.

Cuando se le consulta por el Boeing 737 Fireliner, perteneciente a la provincia de Santiago del Estero, con una carga de quince mil litros, que se envió a Chubut para combatir las llamas que afectan la región de Puerto Patriada, Beletzky es contundente: “No sirve”, sostiene. “Creen que porque es grande resulta útil”, indica, para luego considerar: “Pero no es así, no tiene utilidad para un gran incendio. Puede servir para un foco inicial, pero no más. No carga en vuelo rasante, cosa que sí hacen el Bombardier y el Beriev, porque son hidroaviones. Pueden hacer numerosas descargas en poco tiempo. En cambio, el Boeing necesita aterrizar en un gran aeropuerto y realizar una maniobra que demora entre treinta o cuarenta minutos como mínimo”.

Ante el panorama planteado, Beleltzky sentencia: “Estúpida realidad la de nuestro país, con un Gobierno desinteresado en conducir… Porque a Javier Milei no le importa la cuestión medioambiental ni la contaminación”.

De tal forma, apunta a “los alerces que hay en las zonas quemadas; la pérdida de millones de aves, árboles, plantas, arbustos; la puesta en riesgo de la colonia de huemules…”.

“El presidente, que es economista, tendría que sacar números. ¿Qué valor tiene todo eso?”, concluye.

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