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CORAZÓN ROTO

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01/01/2026

Ángela Leiva confesó que el Chelo Weigandt la engañó de la forma más dolorosa

Ángela Leiva contó cómo el Chelo Weigandt la ilusionó, retrocedió de golpe y la dejó en plena confusión.

Ángela Leiva decidió poner en palabras un vínculo que todavía le deja una mezcla de tristeza y aprendizaje. Recordó su romance breve con Marcelo “Chelo” Weigandt y explicó que el golpe no tuvo que ver con infidelidades, sino con algo más silencioso y difícil de digerir: haber sido ilusionada y, de repente, dejada a un costado.

Todo comenzó en una fiesta y ella no ocultó la intensidad de ese primer flechazo. “Flashé. Dije 'encontré el amor de mi vida en esa noche'”, relató. A partir de ahí llegaron los encuentros, las charlas largas, los planes y esa sensación de que el vínculo avanzaba rápido, con señales que parecían claras de los dos lados.

 
 
 
 
 
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Pero, con el correr de los días, el clima cambió. Cuando le preguntaron qué había pasado, Ángela Leiva fue concreta: “Él se tiró para atrás, no le dio. Le dio miedo. No le dio”. No habló de terceros, sino de alguien que eligió frenar justo cuando todo parecía crecer. Para ella, ese retroceso inesperado fue el punto de quiebre.

Lo más duro, según contó, no fue el final en sí, sino el tiempo intermedio. “No, un ataque. No quería saber nada, no quería hablar”, explicó sobre ese período en el que quedó atrapada en una indefinición que la desgastó. Semanas de silencio, dudas y un vínculo que ya no avanzaba, pero tampoco terminaba.

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La definición llegó de la forma más fría. “Un día me dijo: 'No, no, yo ya fui, claro, tranqui, vas a estar bien'”. En ese instante entendió que la historia estaba terminada. Su respuesta intentó ser una manera de protegerse: “Y ahí dije: '¿Sabés que tenés razón? Siempre estuve bien. Ahora también'”.

Aun así, no intentó disimular el impacto emocional. En la entrevista reconoció: “Lloraba escondida en la cama, eso no era amor”. Con esa frase dejó claro que la herida no fue por un engaño concreto, sino por el derrumbe de todas las expectativas que habían construido juntos.

Para Ángela, lo ocurrido terminó siendo una experiencia dolorosa, pero reveladora. Entendió que, a veces, la traición no es hacia la pareja, sino hacia la promesa que alguien genera y después abandona. Hoy, ya a la distancia, lo cuenta como parte de un proceso que la obligó a mirarse, recomponerse y seguir.

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