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06/11/2025

Tendieron puentes de diálogo con los jóvenes y el cierre dejó un balance muy positivo

Agentes sanitarios generaron de manera prolongada en el tiempo, un espacio de escucha para los jóvenes. 
La falta de diálogo y la necesidad de un abrazo fueron algunos de los temas que los jóvenes se animaron a compartir.
La falta de diálogo y la necesidad de un abrazo fueron algunos de los temas que los jóvenes se animaron a compartir.

Integrantes del grupo de agentes sanitario del hospital zonal está distribuidos en los diferentes centros de salud de la ciudad. Sandra Díaz junto a 3 compañeras pertenecen a la casa de la Salud cita en la intersección de Ruta 40 y Beschtedt.

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Durante el año desarrollan actividades y una de ellas fue llevada adelante en la ESRN N°36, ubicada a pocas cuadras de allí. Se trató de un espacio de escucha de Adolescencia y Salud Integral (ASI) y este martes realizaron el cierre de la actividad junto a los estudiantes.

Que se haya generado ese espacio de escucha hace tres años, ha sido de gran importancia para los jóvenes.  Que los adultos sean capaces de crear puentes de comunicación y que hayan sido aceptados no ha sido simple pero el equipo de salud pública lo logró.

“Generar un ida y vuelta acerca de las emociones de los adolescentes, cuáles son las propias en el día a día y como creen que los afecta” comentaron las agentes en El Cordillano Radio. Esto quedó reflejado en un afiche grupal.

 Vilma, otra de las integrantes de la Casa de Salud reflexionó “en realidad los espacios de asesoría se tendrían que dar en todas las escuelas, porque les permite a los chicos y las chicas, el poder hablar de cosas que viven y que no pueden o no quieren contarlo a otras personas”.

No se plantean temas específicos, sino que van surgiendo de acuerdo a las necesidades de los estudiantes, de situaciones que atraviesan con sus compañeros, sus familias o en la comunidad. “Quiero aclarar que esto de no poder expresarnos no es algo que les ocurre a los jóvenes sino también a los adultos”.

Se trató de una iniciativa que propuso dejar los celulares y la tecnología por un momento para comenzar a hablar mirándose a los ojos. “Eso influye mucho en las emociones personales y en la resolución de problemas o conflictos” comentó.

Ambas estuvieron de acuerdo en que el tiempo que duró la actividad, fue de aprendizaje mutuo. Cada encuentro fue de aproximadamente dos horas y media y el balance final es más que satisfactorio.

 

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