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EXPOSICIÓN EN LA CASA BACHMANN HASTA EL 4 DE OCTUBRE

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17/09/2025

Ante la Pinacoteca Municipal Bariloche “no queda más que abrir los ojos”

El conjunto se conforma con 180 obras y abarca un lapso temporal de casi 80 años. Una selección de sus obras está a consideración del público en la sede de la Asociación de Artistas Plásticos de esta ciudad.
La inauguración el último viernes. Foto: Facundo Pardo.
La inauguración el último viernes. Foto: Facundo Pardo.

Como en 123 años de historia formal Bariloche no fue capaz de crear un museo, es poca la gente que sabe que existe una Pinacoteca Municipal que se conforma con nada menos que 180 obras. Algunas de ellas tienen además importancia histórica porque se pintaron hace más de 70 años y obviamente, perpetuaron una ciudad que ya no existe. Otras son muy recientes, pero en conjunto conforman “un espacio vivo de supervivencias”.

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La precedente es una de las expresiones que utilizó Débora Alegret, una de las curadoras de “Pinacomuestra. Constelando el patrimonio” a instancias de El Cordillerano. La exposición se podrá visitar hasta el próximo 4 de octubre en Casa Bachmann y desde ya, no reúne a todas las obras simplemente por una cuestión de espacio. “La Pinacoteca Municipal de Bariloche fue creada por ordenanza en 1987 y tiene un acervo de más de 180 obras de artistas locales y nacionales, conformada a través de premios adquisición, donaciones y compras oficiales”, introdujo la especialista.

Efectivamente, “no existe un espacio destinado de forma específica a la exposición de la pinacoteca de forma permanente, ni un museo municipal físico que pueda albergar, conservar y difundir el patrimonio local. El acervo se encuentra al resguardo de la Subsecretaría de Cultura y se exhibe en contadas ocasiones. En esta oportunidad, se pudo gracias a su interés y su valiosa colaboración, acceder al patrimonio para poder exponerlo en la Casa Bachmann”, enmarcó Débora.

El desafío no era menor, pero “gracias al trabajo de puesta en valor que realizaron artistas y restauradores en 2021, muchos de ellos/as de la Asociación de Artistas Plásticos de Bariloche, pudimos acceder a un inventario con información detallada e imágenes de todas las obras”, explicó la curadora. “A partir de allí hicimos una selección que procuró explorar la diversidad de obras”. Precisamente, como “sería una selección más bien reducida por motivos de espacio, intentamos contemplar cierta heterogeneidad respecto de técnicas, temáticas, tamaños, épocas y estilos”, aclaró.

El sello inconfundible de Pablo Bernasconi. Foto: Facundo Pardo.

La que se puede apreciar “es una colección que abarca producciones que datan de la década de 1950” y “de muchas obras no se tiene fecha de realización”. También se conforma con trabajos que se originaron en “todas las décadas siguientes hasta los últimos años. Se podrá encontrar por ejemplo un retrato infantil realizado en 1953 por el artista Guido Rotondaro, reconocido maestro de nuestra ciudad; hasta la obra contemporánea titulada Un día, creada en 2017, de Alejo Díaz, artista que nos honró con su presencia en la inauguración del viernes. Aprovechando la división de espacios de la Casa Bachmann hemos destinado la Sala 2 para toda la obra contemporánea y la 1 para aquella obra realizada con anterioridad”.

El Cordillerano: En la pinacoteca hay mucho paisaje o naturaleza. ¿Qué nos dicen algunos de esos cuadros que tienen décadas hoy?

Débora Alegret: Es cierto que reúne una gran cantidad de obras que retratan paisajes de nuestra ciudad y nuestro entorno. Son paisajes naturalistas que evocan cierto espíritu de estudio e investigación respecto de la técnica, propios del oficio del artista. Esto, creo, se ve motivado por variables históricas y sociales propias de nuestra historia. Pensemos que, durante las décadas del 50, 60 y 70 muchos artistas se instalaban en Bariloche conmovidos por su belleza natural y a su vez, nuestra ciudad se consolidaba como un centro turístico nacional. Hoy en día esto sigue pasando: ese encantamiento pareciera seguir intacto, aunque las vistas del paisaje natural y de la ciudad han cambiado bastante. Es posible entender, imaginar, captar a partir de la observación de estos testimonios visuales los intereses, inquietudes, impresiones de artistas que habitaron este territorio y que lo plasmaron artísticamente, a través del retrato o el paisaje. Como dice Didi-Huberman, el acto de mirar es un acto de resistencia al olvido, este acto de observar nos demanda una acción deliberada y muy poderosa que impide el olvido de un testimonio, valioso para dar sentido al pasado, pero sobre todo valioso para darle sentido al presente que vivimos.

Georges Didi-Huberman es filósofo e historiador del arte y Débora está familiarizado con sus contribuciones porque en estos tiempos, culmina su tesis para acceder a una Maestría en Crítica de Artes. “Tuve el honor de ser invitada por la AAPBA para trabajar en conjunto con los curadores y artistas Aurelio García y Natalia Lukacs. Trabajar en una propuesta que implique colaborar de alguna manera con una iniciativa de la entidad me resulta muy valioso. Por otro lado, trabajar con obra histórica de la ciudad fue un verdadero placer: hacer una curaduría con testimonios tan importantes que reflejan la trayectoria artística de Bariloche resulta muy interesante. A su vez, tener la posibilidad de seleccionar obra para su exposición, además de que implica una gran responsabilidad, contribuye a la idea inicial de cualquier pinacoteca: mostrar el talento, las impresiones, los testimonios, las inquietudes de nuestros/as artistas a lo largo del tiempo”, confió la curadora.

Atención a las explicaciones durante la apertura. Foto: Facundo Pardo.

“Pinacomuestra. Constelando el patrimonio” busca “no solo poner en valor el patrimonio artístico local, sino también invitar a los/as visitantes a repensar el lugar de la memoria visual en la construcción de nuestra identidad. Cada obra perteneciente a la pinacoteca es un testimonio artístico que revela cómo se imaginó Bariloche y su entorno en distintos momentos históricos”, subrayó la especialista.

Volver a contemplar

En efecto, “la memoria visual de una comunidad no está dada de por sí, se actualiza cada vez que una obra vuelve a ser contemplada. Siento que la pinacoteca es un espacio vivo de supervivencias, en el cual las imágenes tienen algo para contar, reclaman ser vistas y merecen ser reinterpretadas en la actualidad. En el texto curatorial, escrito por Aurelio, está magistralmente plasmado en sus palabras: las obras buscan su sitio, y su sitio es siempre delante de alguien que las quiera mirar”.

Dice también el aporte de García: “Ante el impresionante espectáculo visual que es la Pinacoteca Municipal de Bariloche no queda más que abrir los ojos por un buen rato. La notable colección abre una serie de ventanas en nuestras mentes como para ver Bariloche a través de sus propios cuadros. Hay varias décadas en danza sobre las paredes de la sala en un panóptico de miradas que desde múltiples épocas descifran, interrogan lo local, regalan visiones, reclaman justicia, o nos miran a los ojos. Nos ven con paisajes, con retratos, con formas osadas, con fragmentos de sentido, con furia, con bucólica inocencia. También nos miran desde las horas en las que fueron pintadas, desde el momento que estuvieron listas, o desde aquel instante cúlmine en el que fueron premiadas y un poco desde el olvido”.

Reflejos del Bariloche que tal vez se fue. Foto: Facundo Pardo.

La muestra puede visitarse de lunes a viernes de 9 a 15 y de 16 a 19. En su marco se llevarán adelante distintas actividades como talleres, visitas guiadas y charlas. La próxima tendrá lugar el sábado (20 de septiembre) a las 17 y consistirá en una charla/conversatorio sobre “la Puesta en Valor de la Pinacoteca Municipal realizada en 2021 y que hoy se exhibe en nuestra Casa Bachmann. Patrimonio artístico cultural de todos los barilochenses”. Estará a cargo de Silvina Russo. Una manera de mirarnos a nosotrxs mismos/as.

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