Publicidad
 

A 30 AÑOS DE UN SUCESO QUE CONMOVIÓ AL PAÍS DESDE BARILOCHE

|
29/08/2025

No estará La Renga, pero sobra entusiasmo para celebrar la Piña de la Dignidad

El 1ro de septiembre de 1995, un vecino que había padecido el Terrorismo de Estado cuando estaba en la escuela secundaria, reconoció a Alfredo Astiz en una parada de colectivos. Su reacción quedó en la historia.
La Renga en el décimo aniversario de la Piña. Detrás de Chizzo Nápoli, a la derecha de la imagen, Alfredo Chávez.
La Renga en el décimo aniversario de la Piña. Detrás de Chizzo Nápoli, a la derecha de la imagen, Alfredo Chávez.

Para celebrar el décimo aniversario de “La piña de la dignidad” estuvo nada menos que La Renga, que también supo hacerse presente en otras ocasiones. Después, por la desafortunada coincidencia en la fecha con la tragedia del cerro Ventana, no hubo ánimos de festejar, pero el próximo 1ro de septiembre será a todas luces especial: 30 años atrás Alfredo Chaves advirtió la presencia de Alfredo Astiz en un parada de colectivos y después de superar la incredulidad y ante la respuesta afirmativa, el rostro del represor recibió una vindicadora trompada. Transcurría 1995 y si la memoria del que escribe no falla, era miércoles.

Lee también: Habrá nuevo foro de Consenso Patagonia: en Bariloche y con el cierre a cargo de Santiago Kovadloff

Con la excusa de las tres décadas, el próximo lunes se reanudará el rito que no contará con la banda de Mataderos, pero sí con un conjunto considerable y diverso de artistas de Bariloche que sonará “en la esquina donde le pegaron a Astiz”, según inmortalizó con su personalísimo humor el inolvidable Roberto Fontanarrosa para la histórica viñeta de Página/12. Quizá no sea atractivo turístico, pero sí lugar de memoria activa.

“Me llama la atención la vigencia que tiene el tema, porque hay un entusiasmo muy grande”, le dijo el entonces guardabosque municipal a El Cordillerano. “No es un festejo porque (la trompada) fue un acto político, no se festeja la violencia sino el sentir popular que se identificó con la piña, que se pudo manifestar en este caso, conmigo como protagonista”, enmarcó Chaves. Fue una parada de mano del pueblo argentino ante la impunidad”.

Quizás haga falta recordar que, por entonces, no solo estaban en vigencia las leyes de Obediencia Debida (1986) y Punto Final (1987), sino también los indultos que cinco años antes había resuelto el entonces presidente Carlos Menem. Las normas se derogaron en 2003 y tres años después, el Poder Judicial consideró inconstitucionales los perdones presidenciales. Como demostró la presencia de Astiz en Bariloche, los ejecutores del Terrorismo de Estado se paseaban libremente por donde fuera.

“Entonces, esa es la celebración: somos capaces ante tanta ofensa de decir No, hasta acá llegamos, aunque fuera a trompada limpia”, señaló Chaves, quien padeció las peores prácticas de la dictadura cuando era estudiante secundario. “En estas épocas de tanto salvajismo capitalista, uno tiene un poco de temor que se retroceda en toda la conciencia y que todo se olvide, pero parece que no fuera así”, ponderó.

El afiche del quinto aniversario, que reproduce la histórica viñeta de Fontanarrosa.

Recordó el vecino de esta ciudad que “lo mismo sucedió durante el macrismo con la pretendida ley del 2x1 que iba a condonar penas de genocidas criminales de lesa humanidad. El pueblo se opuso de la misma manera, el pueblo busca resortes o mecanismos de resistencia y son muy creativos todos”, resaltó. “En eso podemos seguir confiando. Este año se cumplen 30 años y se armó un lindo festejo, ya te digo, con mucho entusiasmo y mucha necesidad de participar o colaborar”.

Arte y memoria

La cita se pactó a las 16 del lunes y al comienzo, “se va a poner en valor la indicación del sitio donde fue el episodio, donde siempre hubo una gran piedra que afloraba en la banquina de la Avenida Bustillo. Será con una obra artística de Federico Marchesi y Andrés Zerneri”, introdujo Chaves. “Marchesi es un escultor en piedra de la ostia y vecino nuestro; Andrés vive ahora en Villa La Angostura, pero fue el que hizo la estatua de Juana Azurduy en Buenos Aires y el monumento al Che Guevara en Rosario”.

Para dar inicio al cronograma “se va a descubrir esa obra y después, se va a invitar al público a pintar el Pañuelo de las Madres, porque tiene que ver con eso la talla que hicieron y todos los 24 de marzo se va a mantener con la repintada en la Plaza de los Pañuelos y los Cultrunes”, anunció el autor de la piña. Después, seguirán “van a ser unas cuantas horas de festival, porque se van a hacer distintas interpretaciones artísticas y también vamos a decir unas palabras”.

Será de la partida gente que era muy joven a mediados de los 90, otra que todavía no vivía en Bariloche y desde ya, artistas que vibraron cuando trascendió el acontecimiento, que tuvo rápidas repercusiones nacionales. Estarán en el Km 1 de la Avenida Bustilo la cantora Anahí Mariluan, el Casalla-Lugano-Bravo Trío, Pelusa en el Pupo (tienen un tema sobre el episodio), Pablo “Chimango” Valette, El Cuerno, Los Herederos de Kazo, la Alizieri Candomband, Trilogía Viajera, la Juanjo Miraglia Band, Los Hienas y el Grupo Grumo, que orienta Kike Mayer.

Música mapuche de proyección, rock en varias de sus variantes, murga, candombe y jazz, además de folklore, sonarán en el escenario para actualizar el repudio a la impunidad. Junto con la música, también serán de la partida las máscaras que aportará la gente de Grumo. “Ojalá que vaya muchísima gente a disfrutar porque hay pocas oportunidades en estas épocas de celebrar algo”, resaltó Chaves.

Anheló que “nos encontremos nuevamente y también con los nuevos. Que seamos muchos y no nos sintamos solos en esta lucha que todavía es mucha y continúa. No tenemos que resignarnos a retroceder en las conquistas obtenidas y a no ceder en las que todavía tenemos por conquistar como derechos humanos y sociales”, exhortó. Desde ya, “los recuerdos, son infinitos. Vamos a tratar de convocar a los compañeros más viejos, para que suban entre banda y banda y cuenten anécdotas de aquella época y de todo este tiempo”, sumó nuestro vecino. “La isla Victoria, el cerro Catedral y la esquina donde le pegaron Astiz”, atractivos indelebles del Bariloche que no olvida.

¿Que opinión tenés sobre esta nota?