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NOS PARECE QUE NO HAY ANTECEDENTES

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19/08/2025

Una banda de Bariloche acaba de tocar en siete ciudades de Bolivia y Perú

Antes de cruzar la primera frontera, los muchachos hicieron otro tanto en Tucumán, Salta, Jujuy y Humahuaca. 7.000 kilómetros de rock y experiencias extremas.
Con los mineros en las entrañas de Potosí.
Con los mineros en las entrañas de Potosí.

Hay que admitir que los muchachos hacen honor a su nombre y, además, son gente de palabra. A comienzos de 2025 anunciaron a través de El Cordillerano que tenían previsto tocar en Lima (Perú) y si alguien esbozó alguna mueca de escepticismo, deberá guardársela. Es que Mathías Rinaldelli (batería), Gus Jara (bajo) y Gabo Chelone (voz y guitarra) no sólo tocaron el fin de semana en la capital peruana, antes hicieron otro tanto en el noroeste argentino y en Bolivia. No sabemos si otra banda de Bariloche hizo alguna vez periplo similar.

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Los Peregrinos cumplieron su objetivo porque “peregrinar es viajar a lugares lejanos por motivos espirituales o religiosos” y “nosotros estamos en una búsqueda artística, humana, de nuestra identidad más profunda”, le dijo el baterista al que firma en un momento que encontró conexión. “La cordillera de los Andes es la columna vertebral que une a toda Sudamérica y quisimos recrear también la ruta de los antiguos libertadores de América: llegar hasta el corazón del antiguo Virreinato del Perú: la ciudad de Lima. ¡Y lo logramos!”

Desafortunadamente no pudo ser de la partida Agustín Trosko (teclados), pero sus compañeros anduvieron y anduvieron para llegar a la latitud más norteña de la gira. “Fueron más de 7.000 kilómetros. La primera fecha fue en Tucumán, luego Salta, Jujuy y Humahuaca. En Bolivia tocamos en Potosí, Sucre, Cochabamba y La Paz. Cruzando al Perú debutamos en Juliaca, luego vino Cuzco y finalmente Lima, nuestro punto norte máximo. Bajando de vuelta a casa tocaremos en Ica y donde se presente”, anunció Mathías. “Todo se armó gracias a viejos contactos de la época fanzinera (por la edición de fanzines) y gente de excelente disposición que nos dio una mano, valorando el esfuerzo que demanda a una banda anónima del fin del mundo aventurarse por tierra hasta estas latitudes”, enmarcó.

Entre tanta intensidad seguro hubo altas y bajas. “Fueron muchas las satisfacciones y aún falta la vuelta”. En la columna de las primeras anotó el músico y escritor: “hacernos amigos de los nobles mineros de Potosí, conocer a fondo su idiosincrasia, emborracharnos con ellos con alcohol puro diluido y adentrarnos 3.500 metros en la mina fue una experiencia extrema”, destacó.

Los Peregrinos y un anfitrión en una parada de la dilatada gira.

Pasa que “solo el minero conoce el rigor de su oficio. Pasamos todo el día con ellos en esas profundidades, volvimos a la ciudad sucios, agotados, enfermos y mareados. Tocamos esa misma noche en un bar de mestizos y blancos”, añadió el vecino de Nahuel Hue. “Los mineros vinieron a vernos y, superando la discriminación que genera su aspecto en la ciudad, pasamos una noche extraordinaria. Son gente generosa y muy decente, de lo mejor que he conocido”, resaltó.

Gente que no

En la columna de las segundas, “lo más desalentador puede ser la informalidad en la organización de los eventos y la mezquindad de algunos dueños de bares o promotores, gente que llora miserias y viven de los músicos y el público que asiste y consume. Pero realmente no nos importan, no existen, nadie recuerda sus nombres”, enfatizó.

No es que la Argentina sea un lecho de rosas, pero en los dos países donde actuaron Los Peregrinos pasan cosas. “En Bolivia estuvimos unos días antes de que se celebren las elecciones y el Bicentenario. Los partidarios de Evo (Morales) son campesinos, mineros, la gente del pueblo en general y la oposición son más bien los acomodados, pequeños comerciantes con ínfulas de burgués y algunos mestizos que se blanquean la cara con cremita”, ironizó el músico. “No sé, esa es la impresión que yo me llevé”.

En la antigua jurisdicción de los incas “la situación es más compleja porque tienen como tres expresidentes presos, todos juntos”, resaltó el barilochense. “En Perú hay mucha corrupción, no tienen la misma unidad cultural, histórica y hasta racial que existe en Bolivia”, comparó. “Ahora están con el teatrito de los problemas fronterizos con Colombia”, porque “siempre se busca un enemigo externo. Veo que el sionismo internacional opera desde las sombras también en nuestros países hermanos, solapados en sectas evangélicas. Por suerte, cada vez somos más los que les decimos No”, celebró.

Lejos de las miradas que estereotipan, no sólo de folklore andino o cumbia viven en los países norteños. “Muy por lo general reciben nuestra música con agrado, pues venimos de la herencia del rock argentino de los 70, que hoy en día es muy valorado en estas latitudes, incluso por la juventud”, apuntó el también integrante de Ácidos Populares. “Además, incluimos algunos clásicos del rock peruano que nos gustan mucho, lo mixturamos con folclore latinoamericano y música chicha”. Entonces, “es muy difícil que les resulte indiferente. Tocamos en formato acústico también, en comederos y en la calle. Uno va con humildad, respeto y buena onda y la gente, naturalmente, responde de primera. Son cariñosos”, ponderó el músico.

El peregrinaje no finalizará una vez que los viajeros retornen a Bariloche. “Nuestra idea es conocer, compartir e ir recopilando grupos para difundir por nuestros pagos. Hay excelentes grupos, muy creativos, tanto en Bolivia, Perú como en el noroeste argentino. Estamos juntando material. La idea es generar alianzas estratégicas e ir conformando un circuito andino, aportar a la unidad sudamericana desde lo sociocultural, lejos de las grandes capitales y la fantochada cosmopolita”, proclamó el batero.

Periplo tan intenso “es muy enriquecedor a todo nivel, somos mucho más parecidos de lo que pretenden hacernos creer”, destacó. “Desde luego, el eje central en esta búsqueda de la identidad sudamericana radica en la valoración y conocimiento de lo indígena, lo genuinamente americano. Y no hay nada más americano que esa generosidad, esa entrega que se practica desde la Patagonia hasta el Alto Perú”, resaltó Rinaldelli, a quien llaman el Gringo. Si embargo, tiene muy en claro qué territorios está pisando. Los Peregrinos todavía están en la senda.

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