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10/08/2025

Andrea Rincón reveló por primera vez cómo fue el exorcismo que le hicieron y qué sintió

Andrea Rincón contó en detalle su experiencia con un exorcismo y sorprendió a todos

Andrea Rincón se animó a contar una experiencia muy profunda y poco conocida de su vida. En una charla para el podcast Dos pendejas de 50 (Resumido), la actriz se abrió sobre un exorcismo que le hicieron hace varios años, en un momento clave de su lucha contra las adicciones y su acercamiento a la fe.

La artista relató que esa etapa fue muy difícil, con insomnio y sueños que la atormentaban. “A mí me empezaron a pasar cosas. Yo no dormía. Estaba grabando una novela, la primera temporada de ATAV, y si me ves yo tenía la cara gordita, cachetoncita, y de repente empecé a estar con unas ojeras qué eran unos pozos. No dormía, empecé a estar mal y soñaba con calaveras que me asfixiaban”, recordó Andrea Rincón. Además, contó cómo en ese momento rechazaba cualquier acercamiento espiritual: “Si venían, me golpeaban la puerta y me decían 'yo te quiero hablar de Dios', yo les decía 'sí, yo soy el diablo, tomátela' y les cerraba la puerta”.

Lo que más la marcó fue la sensación de estar atrapada en un ciclo oscuro. “Yo empecé a sentir como una opresión en el cuerpo y me mandaron unas brujas... Yo dije 'si le hago caso a esta mina, a quién le estoy debiendo algo'. Sentía que no iba a tener salida. Esto es una rueda que no termina nunca más”, confesó, reflejando la angustia que atravesaba.

Un punto de inflexión llegó con la aparición de una amiga de la que se había distanciado. “Nosotras nos íbamos de joda y nos dábamos en la pera. '¿Qué hacés en la iglesia?', le pregunté”, contó Rincón. Esa invitación la llevó a una ceremonia y, luego, a un exorcismo que tuvo lugar en su propia casa. “Vinieron a mi casa y me dijeron que había olor a azufre. Abajo de la cama, acá y allá”, rememoró con asombro.

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Durante el ritual, Andrea vivió momentos intensos y hasta aterradores: “Me ponen una mano en la espalda y me dicen 'Andrea, quedate tranquila'. Mi amiga y el marido se ponen a orar, agarraditos de la mano y yo pensaba 'qué carajo esto'. Parecía ciencia ficción. Me pusieron una mano en la espalda y me dicen 'en el nombre poderoso de Jesús, ¡fuera demonios!' y yo la miraba a mi amiga como diciéndole '¿qué carajo me trajiste?' De repente, me dicen 'Andrea, respira' y ahí se me pegan las manos al cuerpo. Quedo rígida, empiezo a convulsionar y caigo al piso”, contó sin ocultar su asombro.

La experiencia no terminó ahí: “Mi amiga me dijo que gritaba con una voz que no era mía. Adentro mío yo pensaba en qué era lo que estaba pasando. No sabía si me había muerto, si estaba todavía acá. Veía todo naranja. Tenía los ojos dados vuelta y cosas así. Cuando vuelvo en mí, lo primero que hago es mirar el vaso. 'Estos me drogaron', pensé. Ahí la saco una y la saco a la otra hasta que me entrego. Me pongo a llorar, lo veo a mi amiga y mi amigo, los dos estaban llorando agarrados de la mano, cagados hasta las patas, llorando”.

Para Andrea, ese momento marcó un antes y un después. “Las minas me decían que me quede tranquila, que ya era libre. 'Qué carajo pasó acá', pensaba. Ahí dejé que me abracen y no podía parar de llorar porque no entendía que era lo que había pasado”. Hoy, el refugio de la actriz está en su trabajo solidario con personas en situación de calle y en cárceles. “Jesús está en cada uno de nosotros y cuando vos atendés al prójimo, lo estás atendiendo a él. Esto quiere decir que todo lo que hice tuvo resultados. Yo estaba totalmente perdida, realmente en el infierno. Abrí todas las puertas habidas y por haber, hice absolutamente todo mal, todo lo que no tenía que hacer. Fui infiel. Me puso a prueba y por eso dijo 'te merece ser redimida'”, concluyó.

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