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ES LA POSIBILIDAD QUE ARRIESGÓ UN EXPLORADOR NORUEGO

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01/08/2025

¿Hubo jinetes en isla Victoria antes de la llegada de los españoles?

Hay varias pinturas rupestres en las que se ve gente montada, pero ¿sobre qué animales? Durante décadas cobró vida la hipótesis del caballo americano, extinguido antes del arribo de los conquistadores.
Uno de los jinetes de Pedersen.
Uno de los jinetes de Pedersen.

De forma ostensible, se trata de jinetes. A pesar de la aparente rusticidad que caracteriza a las pinturas rupestres, varias de las que se encontraron en isla Victoria representan a figuras humanas que están sobre un animal. Hasta fechas muy recientes los antiguos artistas despistaron a los investigadores, porque la documentación que refiere a la primera expedición española que llegó al Nahuel Huapi habla de 1620. No obstante, las expresiones de arte rupestre serían bastante más añejas. ¿Qué montaban aquellos hombres?.

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Encontró y estudió varios de esos entrañables testimonios Asbjorn Pedersen, un ingeniero de origen noruego que después de explorar las sierras de Córdoba, se interesó por Patagonia. En el verano de 1960, el investigador se adentró en la isla Victoria y en otras zonas de la costa del lago. Como apreció siluetas que semejan caballos, supuso que se trataba de la variante americana, extinta bastante antes de la llegada de los conquistadores.

Pedersen expuso sus conclusiones en el Primer Congreso del Área Araucana Argentina, que se celebró en San Martín de los Andes en febrero de 1961. El cónclave contó con el impulso de la provincia de Neuquén y de la entonces Junta de Estudios Araucanos. Además del europeo tomaron parte de la reunión voces por entonces autorizadas, como Gregorio Álvarez, Juan Benigar, Narciso Binayan Carmona y Milcíades Alejo Vignati, entre otros.

Surgieron del intercambio dos volúmenes que se publicaron dos años después. El aporte de Pedersen se titula “Las pinturas rupestres de la región del Parque Nacional Nahuel Huapi (provincia del Neuquén) (sic) y sus posibles proyecciones prehistóricas”. Además del texto, el apartado incluye la reproducción de varias de las pinturas en cuestión, aunque en blanco y negro.

Informaba a sus pares el investigador: “con el propósito de iniciar la reproducción de las pinturas rupestres ya conocidas de la región del Parque Nacional Nahuel Huapi, y, si fuera posible, realizar nuevos hallazgos, por tratarse de una región arqueológica poco estudiada, recorrí durante enero y febrero de 1959, la isla Victoria y las márgenes del lago Nahuel Huapi. En esa ocasión, pude descubrir, en aquella isla, como así también en los márgenes del mismo lago, varios conjuntos de pinturas”.

Más de sus hallazgos.

Recodaba Pedersen que “en un informe preliminar sobre dichos descubrimientos, opiné que algunas de estas pinturas podían estar en relación directa con ciertos acontecimientos, como ser una posible gravitación incaica en esa región y la llegada de la primera expedición descubridora del conquistador español, salida desde el Perú, por aparecer en ellas, entre otros dibujos, llamas con carga y jinetes a caballo”.

Sorpresa excepcional

Después su primera permanencia y “suponiendo que en esa región aún quedaban pinturas por descubrir, realicé durante enero y febrero de 1960 un segundo viaje a la isla Victoria, recorriendo también, nuevamente, las márgenes del lago Nahuel Huapi. El resultado de este viaje fue excepcionalmente sorprendente ya que una serie de nuevos descubrimientos, no solamente confirmaron mis suposiciones anteriores, sino que dieron lugar a nuevas y más importantes deducciones”, se ufanó.

Hay ya se sabe con suficiencia, aunque siempre habrá por aprender, pero hay que entender el estado de ánimo del investigador 65 años atrás. “Estos hallazgos incluyen varios grandes abrigos en la isla Victoria que demuestran evidentes indicios de haber sido ocupados por el hombre primitivo en la antigüedad, poseyendo dos de ellos, aparentemente intactos, sepulturas pircadas con piedras lajas”, comentaba.

“En cuanto a las pinturas descubiertas, éstas ascienden a un total de doce conjuntos, distribuidos en diferentes lugares de la isla, ofreciendo una de ellas (a la cual identificó con el número 2) un excepcional interés ya que, entre sus numerosos dibujos, puede observarse gran cantidad de soles, cruces y grecas de diferentes formas, hasta ahora poco común en la región”, sostuvo el noruego.

Si bien su texto insiste con la cuestión de las llamas y el parentesco con las culturas del altiplano, el investigador admitía en una nota al pie: “es interesante observar que Cooper, en su trabajo sobre los Araucanos del sur de Chile, indica que la llama era conocida como animal domesticado entre los Huilliches de la región de Ancud desde los primeros tiempos de la conquista española, poseyendo generalmente una familia común de 4 a 8 animales, y los caciques una cantidad aún mayor; siendo algunos de éstos todavía conservados, con mucha estima, hasta finales del siglo XVIII”.

Para contextualizar, digamos que la conquista española de Chiloé comenzó en 1567, aunque algunas expediciones habían pasado antes por sus costas. En la lengua de los investigados, se llamaba a esos animales chiliweke y en general, tiende a suponerse que se trataba de otra variedad de camélido americano que no sobrevivió hasta nuestros días después de la dispersión del ganado caballar, ovino y vacuno que provocaron los españoles.

Caballos extintos

Pedersen hizo algunos cálculos. “Debido a un feliz acontecimiento, ha sido posible concretar una idea relativa respecto a la antigüedad de estas pinturas, ya que un enorme arrayán cuya edad calculada en más de quinientos años, crece junto al paredón obliterando a éstas. Fue necesario cortar una de sus ramas para poder reproducir varios dibujos que, en esta parte, se encontraban enterradas a más de 80 cm debajo de la superficie del terreno. Por lo tanto, estas pinturas forzosamente tienen que haber sido ejecutadas antes de la acumulación de dicha tierra y de que el arrayán pudiera echar raíces”.

Si fueran ciertos sus cálculos, tales testimonios datarían de 1460 aproximadamente, cuando todavía faltaban 80 años para la llegada de los conquistadores a la actual jurisdicción chilena y 160 para la expedición de Juan Fernández al Nahuel Huapi. Quizá de esa diferencia temporal surgieran sus especulaciones sobre el caballo americano: “cuando en 1959 descubrí pinturas con dibujos de jinetes a caballo en un abrigo en las márgenes del lago Nahuel Huapi (siendo éste el primer hallazgo de esta índole realizado en la Patagonia) (paréntesis del autor), opiné que éstas podrían estar en relación directa con alguna expedición, hasta ahora ignorada, del conquistador español a esta remota región”, continúa el relato de Pedersen.

“Sin embargo, al hallar en 1960, durante un segundo viaje, nuevos conjuntos de pinturas con dibujos de jinetes a caballo, pude observar una morfología muy diferente a estos animales comparados con los de las pinturas existentes en el Cerro Colorado (Sierras del Norte), en la provincia de Córdoba, y que datan de la época de la conquista. Por otra parte, estas pinturas se encontraban en un estado muy avanzado de fosilización, aparentando poseer una gran antigüedad”, avisaba.

En consecuencia, especulaba: “si bien hasta ahora, no ha sido posible señalar para nuestro continente representaciones en el arte rupestre de una fauna extinguida, no obstante su comienzo remonta a una gran antigüedad, estas pinturas podrían ser la primera manifestación concreta en tal sentido, ya que posiblemente no representan al caballo común, introducido por el conquistador español, sino al caballo americano que, según Ameghino, vivió en la Patagonia hasta una época relativamente reciente”, arriesgó el nórdico.

Según su criterio, “esta afirmación pudo ser confirmada por Bird, quien durante cinco años realizó estudios arqueológicos en la Patagonia obteniendo en sus numerosas excavaciones, entre otro material, huesos fósiles fragmentados del caballo americano, entremezclado con artefactos de piedra y de hueso pertenecientes a la industria del hombre primitivo, hecho éste que demuestra que constituyó una fuente de obtención de su alimentación. Corresponde este horizonte cultural a la época del 8000 al 7000 a de JC”. Muchísimo antes de la llegada de los ibéricos…

Ahora bien, los estudios más recientes, ¿rectificaron o ratificaron las apreciaciones de Pedersen? Los veremos en próximas aproximaciones de El Cordillerano.

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