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DESDE EL CRUCE CON LA RUTA 3 HASTA DINA HUAPI

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22/07/2025

El libro “La 23. De la cordillera al mar” hace justicia a la Línea Sur

Es la nueva publicación del fotógrafo y editor Jorge Piccini. El interior profundo de Río Negro a todo color y con relatos que hilvanan el recorrido.
Una ruta que cautiva y emociona. Foto: Jorge Piccini.
Una ruta que cautiva y emociona. Foto: Jorge Piccini.

En sus páginas hay poemas, crónicas de carácter histórico y textos explicativos, pero el atractivo central de “La 23. De la cordillera al mar” son las fotografías que logró Jorge Piccini en sus 605 kilómetros de recorrido. Así se titula el libro más reciente del fotógrafo y editor, quien se aventuró durante 12 años por los recovecos más íntimos de la estepa rionegrina antes de alumbrar su nueva producción. Un acto de justicia editorial para zona tan postergada como entrañable.

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La publicación se originó en su curiosidad. “Cuando llegué a vivir Bariloche -vengo desde Santa Fe- en el año 2002, sentía nombrar a la Línea Sur y no la conocía. Cuando comencé a proyectar el libro Mensajes al poblador rural había muchos mensajes radiales que nombraban a personas de determinados pueblos que me parecían desconocidos como Pichileufu, Pilcaniyeu, Comallo y Jacobacci. De a poco comencé a recorrerlos”, relató, en intercambio con El Cordillerano.

Con el propósito de profundizar, se acercó “a Radio Nacional de Ingeniero Jacobacci para buscar información sobre la importancia de la radio en la zona. Paralelo a ese trabajo, comencé a recorrer la Ruta 23 en su totalidad, muchas veces llevando a mi hija de vacaciones a Las Grutas y otras solo, visitando los pueblos, deteniéndome en cada uno de ellos. En un principio la ruta atravesaba todos los pueblos, pero desde que casi está asfaltada en su totalidad -faltan algunos kilómetros en algunas partes- ya pasa por el costado. Con el correr de los años, de ir tantas veces fotografiando de a poco, le fui dando forma de libro a este proyecto que acaba de salir luego de 12 años”, celebró.

En sus algo más de 150 páginas, “le quise dar importancia a cada pueblo de la Línea Sur en cierto orden, desde su comienzo en el cruce de la Ruta 3 comenzando por Aguada Cecilio, Valcheta y así sucesivamente hasta Dina Huapi, con el cruce de la Ruta 40”, relató Piccini. Precisamente, el volumen se distingue por “darles importancia a los pueblos, ya que, por lo general, el turismo que circula por la ruta en su afán de llegar rápido al destino de vacaciones, no se toma el tiempo de detenerse y circular por adentro”.

Tomarse el tiempo

El cambio que se operó en los últimos años es considerable. “Al principio, para llegar a las estaciones de servicios y cargar combustible tenías que entrar a la localidad. En la actualidad se encuentran sobre la ruta, así que para visitarlos (a los pueblos) hay que tomarse el tiempo y recorrerlo. Luego con el correr de los años me fui enterando y conociendo la importancia que tuvo esta ruta” desde una perspectiva histórica.

En ese punto, “el libro de George Musters, Vida entre los patagones, me abrió la cabeza y comencé a imaginarme cómo fue en ese tiempo, ya que la recorrió desde Pilcaniyeu hasta Carmen de Patagones con una partida aonikenk (tehuelches del sur) en 1870, coincidiendo con la antigua huella mapuche desde fines del siglo XVIII. Libro en mano fui buscando y fotografiando lugares que son mencionados, como el cerro La Figura en Pilca y el monolito que se levantó en las afueras de Ingeniero Jacobacci frente a la laguna Carrilafquen”, que precisamente, señaliza por donde pasaron el inglés y sus compañeros de viaje.

Desde ya, el relato se enriqueció con “los lugares e historias que me iban contando los pobladores” y con Jorge “buscando sus atractivos. Cada pueblo es diferente desde lo geográfico, actividades, puntos de atención y demás”, resaltó.

La tumba del alemán que quedó en Clemente Onelli.

Durante el recorrido, el autor se encontró con situaciones impensadas, por ejemplo, “me fui enterando de historias, como la de la tumba de Wilhelm Engelhardt, un alemán que falleció viajando en el tren y lo enterraron en el cementerio de Clemente Onelli”, puntualizó. “La historia relata un acontecimiento ocurrido en 1953 escrita por Carlos Espinosa, escritor y periodista de Carmen de Patagones”. Las palabras de nuestro colega están en “La 23. De la cordillera al mar”.

Quizás el aspecto más enriquecedor para el fotógrafo - viajero fuera el contacto persona a persona. “Fui encontrando lugares y gente en los pueblos que me motivaban a charlar y fotografiar sus profesiones. Hombres que vivieron toda su vida allí y no cambiarían de lugar, como César Pocholo Ayuelef, que es soguero, ama su trabajo y dedicó toda su vida a esa profesión”.

También es el caso de “Don Tino, habitante de las afueras de Aguada Cecilio, domador de caballos junto a su hijo”, sumó Jorge. Hay otras menciones de recuerdos menos gratificantes, como “como el puente que derribó el agua en Nahuel Niyeu”, señaló Piccini, quien también reparó “en la importancia que tiene el recorrido del Tren Patagónico por todas las localidades”. El autor hizo “un seguimiento por todas las estaciones” en busca de curiosidades, “como en Pilcaniyeu, donde se sigue manteniendo la tradición del Canje: en vía sencilla, a los trenes que deben pasar, la orden de partida será entregada al conductor por medio de un aro”.

Tradición en Pilca.

Escritos y canciones

El editor hilvanó su recorrido a partir de las “historias y escritos de autores como Jorge Castañeda, de Valcheta; Elba González, trabajadora de Radio Nacional de Ingeniero Jacobacci; una canción escrita por Bristela Hermosilla y así sucesivamente, una historia me iba llevando a otra”, confió. Ahora, con el libro en sus manos, “me gustaría hacer una presentación en cada pueblo que atraviesa la ruta antes que en Bariloche”, señaló.

A propósito, “hice un recorrido e inventario de las bibliotecas populares de la Línea Sur y las detallé en un sector del libro: Valcheta, Biblioteca Ceferino Namuncurá; Ingeniero Jacobacci, Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia; Comallo, Biblioteca Mariano Moreno; Clemente Onelli, Biblioteca Museo Clemente Onelli; Los Menucos, Biblioteca Virina Toledo; Sierra Colorada, Biblioteca Popular Nestoria Sánchez; Maquinchao, Biblioteca Popular Presbítero Raúl Entraigas; Pilcaniyeu, Biblioteca Mariano Giménez y Dina Huapi, Biblioteca Popular Dina Huapi”, resaltó.

“Mi intención es dejar un libro en cada una y poder presentarlo por supuesto” en esos reductos de la cultura popular, “o bien en espacios culturales”, anheló Piccini. Pero más allá de ese objetivo que procura el fotógrafo - editor, para cualquier amante del interior profundo rionegrino “La 23. De la cordillera al mar” se merece un lugar en la biblioteca. La de casa, no solo las públicas.

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