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LLEGAR HASTA BARILOCHE COSTABA 420 PESOS

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12/07/2025

¿Quiénes organizaron las primeras “excursiones de turismo” en Nahuel Huapi?

Mientras impulsaba la creación de un área protegida que preservara bosques y lagos de otras actividades económicas, una comisión de notables instituyó servicios turísticos que alternaba tramos férreos con automóvil.
Vista desde el cerro López alrededor de 1935. Foto: Godofredo Kaltschmidt. Colección Hartung en Archivo Visual Patagónico.
Vista desde el cerro López alrededor de 1935. Foto: Godofredo Kaltschmidt. Colección Hartung en Archivo Visual Patagónico.

Una década antes de que se pusiera en marcha el Parque Nacional Nahuel Huapi se constituyó una comisión honoraria para impulsar la creación del área protegida. Si bien no cumplió rápidamente con su cometido, se encargó de organizar los primeros viajes turísticos con características de excursión desde Buenos Aires hasta San Carlos de Bariloche. El periplo alternaba tramos férreos con automóvil y costaba la friolera de 420 pesos.

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Si bien en el sector público la idea de avanzar hacia un espacio que preservara la naturaleza y limitara actividades económicas databa de principios de siglo, la Dirección de Parques Nacionales recién se puso en marcha en 1934. En el período previo “la acción oficial fue secundada por la iniciativa privada, mediante la Comisión Pro-Parque Nacional del Sur, que tomó a su cargo la concentración de todos los esfuerzos tendientes a proteger la zona del parque y activar los trabajos para su mejor accesibilidad”.

A pesar de tratarse de una “iniciativa particular”, resultó reconocida “por el gobierno nacional mediante un decreto de Alvear-Le Breton fechada el 14 de abril de 1924, por el cual se aceptaba la colaboración y se le encomendaba la misión de proyectar una reglamentación general y un plan de obras”. El primero gobernó entre 1922 y 1928 y fue el segundo presidente que surgió de la Unión Cívica Radical (UCR). El segundo fue su ministro de Agricultura hasta 1925: Tomás Le Breton.

El accionar del espacio evidenció desde el vamos que el conservacionismo y la actividad turística caminaron juntos en la zona del Gran Lago. “La comisión organizó las primeras excursiones de turismo al Parque Nacional en febrero de 1924 y ese mismo verano la mesa directiva se trasladó al Nahuel Huapi”, informa someramente Juan Martín Biedma en “Crónica histórica del lago Nahuel Huapi” (Editorial Caleuche - 2003).

Aunque todavía el tren no llegaba a Bariloche, fue el principal medio de transporte para los primeros turistas que se valieron de la iniciativa de la Comisión Pro-Parque. “Los viajes de excursión se realizaban en combinación del F.C. del Sud con los F.F.C.C. del Estado y en pocas horas de automóvil desde punta de rieles a Bariloche. El precio del pasaje era de cuatrocientos veinte pesos”, reconstruyó el autor.

Dos mullidas camas

El primero estaba controlado por capitales británicos. Sin embargo, resaltó Biedma que “los F.F.C.C. del Estado brindaban un servicio muy bueno: dos mullidas camas bajas en cada camarote, baño en los coches dormitorio y un impecable servicio de comedor”, puntualizó. “La guía de turismo de (Hans) Hildebrandt y (Otto) Meiling describía este viaje en 1930 con una duración de dos días con trasbordo en Patagones y Viedma, por no existir puente sobre el río Negro, que recién fue construido en 1936”.

En efecto, además de ser pionero del montañismo y del esquí en Bariloche, junto con su socio Meiling puso en circulación una publicación para que los/las visitantes supieran qué hacer por estas latitudes mientras se prolongaba su estadía, además de contener información básica sobre el clima, fisonomía y otras generalidades. Completaban la publicación numerosos avisos publicitarios.

La publicación pionero de Meiling e Hildebrandt.

“Desde punta de rieles en Pilcaniyeu, en ese entonces se tardaba dos horas en auto”, puntualiza por su parte, el texto de Biedma. Muchos apellidos considerados notables aparecían en su nómina: “los primeros integrantes de esa comisión honorífica fueron Manuel A. Montes de Oca, presidente: Aarón de Anchorena, vicepresidente; Carlos A. Tornquist, tesorero; Horacio Anasagasti, secretario general; Luis Ortiz Basualdo, secretario; Honorio J. Pueyrredón, Fernando Guerrico, John O’Connor, Jorge A. Mitre, Leopoldo Melo, Enrique Saint, Conrado Molina, Ernesto Jewell” y “Fermín Ortiz Basualdo, vocales”.

Pasaron los años y “al fallecer el Dr. Montes de Oca lo sucedió en la presidencia el Ing. Anasagasti, hasta su muerte en 1932. Luego de un interregno, un decreto de Antonio Di Tomaso, ministro de Agricultura de Justo crea una nueva comisión llamada Comisión de Parques Nacionales, constituida por el Dr. Ángel Gallardo presidente, Martín Doello Jurado vicepresidente y vocales Alonso Baldrich, Víctor Pinto, Casimiro Imbert, Teodoro Sánchez de Bustamante, Ernesto Serigós, Ernesto Jewel, Luis Ortiz Basualdo, Antonio Lynch y Exequiel Bustillo”.

Justo era Agustín, quien presidió los destinos de la Argentina entre 1932 y 1938, es decir, plena Década Infame. A pesar del cambio de régimen, la intención de avanzar hacia un área protegida persistió. Por su parte, uno de los integrantes de la nueva comisión se involucró en forma considerable con Bariloche. “El Dr. Ángel Gallardo fue un distinguido hombre de ciencias y de fecunda actividad cultural y política”, contextualiza al escrito.

Fue “durante su gestión como presidente del Consejo Nacional de Educación, cargo que ejerció entre 1916 y 1921”, que “visitó San Carlos de Bariloche con sus hijos Guillermo y Beatriz, casada con Ordoñez (sic). Visita que reiteró y pensó en radicarse. Compró un terreno a Oscar Runge que posteriormente su hijo Luis vendió a las señoritas Estela y Tomasa Saavedra Celaya, hermanas gemelas, quienes construyeron el chalet La Argentina. Una calle de San Carlos de Bariloche recuerda a este ilustre argentino”, resalta el aporte de Biedma.

Además de despertar el interés de potenciales turistas con posibilidades económicas, el Nahuel Huapi también supo atraer a un número considerable de investigadores de diverso cuño. Por ejemplo, “por encargo del Ministerio de Agricultura, el botánico Carl Curt Hosseus realizó en 1913-14 investigaciones en la ciencia de su especialidad, en la zona del río Ñirihuau y del cerro Colorado”.

No mucho tiempo después, “el infatigable explorador, investigador y consumado fotógrafo, reverendo padre Alberto M. de Agostini, recorrió los Andes patagónicos difundiendo sus bellezas por todo el mundo por medio de estudios eruditos y sobre todo con inigualables estampas fotográficas. La zona del Nahuel Huapi, que consideraba las más completa por el conjunto de bellezas que encierra, llamó su atención y mereció sus visitas”.

El sacerdote se caracterizó además por su amor a las altas montañas. “Andador infatigable, fue también un avezado andinista. Tanto es así que en 1919 ascendió uno de los picos del cerro Catedral, que en su recuerdo lleva su nombre, en el cual dejó una imagen de la Virgen, cuyo marco fue hallado años después por el doctor (Juan) Neumeyer”. Como vimos hace poco en otro espacio de El Cordillerano, fue quien introdujo la práctica del esquí en Bariloche y alrededores. Albores de la actividad que hoy es preponderante en derredor del Gran Lago.

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