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10/07/2025

El caso del sacerdote falso: el prontuario del estafador que simulaba ser cura en Bariloche

Fue capturado en 2003 en Costa Rica y tiene antecedentes por falsificación y usurpación de autoridad.
Los contrastes de la edad de un estafador serial / Foto La Nación Costa Rica - Archivo
Los contrastes de la edad de un estafador serial / Foto La Nación Costa Rica - Archivo

La aparición de un supuesto sacerdote en distintas parroquias de la ciudad llamó la atención de la Diócesis, que advirtió a la comunidad que “dicha persona no es sacerdote católico ni religioso de ninguna congregación”, además de señalar que “esta persona, con el mismo nombre, en distintas partes de América Latina ha sido ya denunciada”.

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Más allá de haber vivido un tiempo en México, su país de origen es Costa Rica, y su vínculo con estafas se remonta a su juventud, según informa el medio costarricense La Nación.

Ese medio cuenta la historia de un joven Rojas Barrientos, quien se hacía pasar por abogado de la Policía Metropolitana de San Pedro de Poás, en la localidad de Alajuela, Costa Rica. Fue detenido en 2003, cuando circulaba vestido de policía, asegurando que era abogado de esa fuerza.

                 Así era la vestimenta que utilizaba por las calles de Costa Rica /Foto fotopaises.com

En ese momento, el Ministerio de Seguridad Pública del país centroamericano lo acusó de suplantación de autoridad, pero el hecho fue considerado un delito menor, por lo que no recibió pena de prisión.

Dos años después, en el año 2005,  su nombre volvió a aparecer en los registros policiales, cuando empleados de un importante hotel alertaron a la policía sobre un hombre que solicitaba una habitación, diciendo que realizaba un “trabajo especial” como abogado de la policía.

Al ser detenido nuevamente, la policía revisó el maletín que llevaba consigo, donde encontró cuellos clericales y fotografías de Rojas vestido de sacerdote. En una de las imágenes, incluso, parece estar oficiando un bautismo o una misa.

Las fotos encontradas en el maletín de Rojas / Foto La Nación Costa Rica

Ante las autoridades, el acusado solo respondió que tenía una carta de recomendación firmada por el jefe de policía de Poás, en la que se afirmaba que era un “hombre de buenas costumbres”. Por supuesto, la firma resultó ser falsa.

Se trata de un hombre con un prontuario significativo vinculado a la suplantación de identidad y otros delitos, incluso desde su adolescencia, cuando ya se hacía pasar por sacerdote en su país natal.

Resta saber cuáles serán los próximos pasos en su raid delictivo y quiénes podrían convertirse en nuevas víctimas de este estafador serial.

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