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SE CUMPLEN 90 AÑOS DE SU NACIMIENTO

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09/07/2025

Mercedes Sosa y tres historias suyas en Bariloche

La tucumana que se hizo voz de Latinoamérica supo cantar en esta ciudad, además de compartir en Buenos Aires un escenario central con músicos populares barilochenses.
La Negra supo disfrutar del Catedral y cantar en Bariloche.
La Negra supo disfrutar del Catedral y cantar en Bariloche.

En ocasiones hay que escribir para recordar, sobre todo cuando los archivos se perdieron o nadie se tomó el trabajo de organizarlos. Intentemos entonces el cometido: al menos durante la década de 1990, en dos oportunidades estuvo Mercedes Sosa en Bariloche, aunque solo en uno de los casos concretó una presentación en un contexto un tanto extraño. De todas formas, la emblemática cantante también se relacionó con la música de esta ciudad de otra manera.

Navarro, Chehébar y Mercedes Sosa, mientras sonaba "El País de las Manzanas".

Algo más de 30 años atrás, el que firma trabajaba para un diario que dejó de salir a comienzos de 1995 y para otro de alcance regional. Ahora me es difícil precisar cómo se sucedieron los acontecimientos, pero alguien se tomó el trabajo de avisar a una de las dos redacciones que la Negra se alojaba en un tradicional hotel en la base del cerro Catedral. Transcurría una temporada de invierno y como suele suceder, estaban en Bariloche periodistas de medios capitalinos que también se enteraron y con una de la revista Gente compartimos una espontánea ronda de prensa, entre otros colegas.

No sólo porque hoy la enorme tucumana cumpliría 90 años se acrecienta la importancia de aquella charla distendida y profunda que pudimos mantener, sino porque el segundo encuentro sería muy distinto. La cuestión es que, en el lobby del establecimiento hotelero, con los contornos de la montaña a la vista y en una mañana radiante, la voz más emblemática del folklore argentino habló sin prisa de sus orígenes en Tucumán, de la importancia que tenía la naturaleza para antiguas espiritualidades latinoamericanas y bromista, dirigió algunas cargadas mordaces a un compañero de estancia.

Es que también estaba allí en un discreto segundo plano León Gieco, quien se retiró hacia una barra para no disputar el centro de la escena. Pero hombre que venía del rock al fin, en un momento apagué el grabador al prolongarse la charla entre los colegas y Mercedes, para hacerle unas preguntas al prócer santafesino. En este punto, recuerdo con claridad que venía de lanzar “Desenchufado”, un disco en el que un poco en serio, un poco en broma, emulaba a la vez que cuestionaba la moda de los “unplugged” que había instituido la cadena MTV, por entonces en su apogeo. Se escribe para recordar: ese CD salió en 1994, de manera que el encuentro con Mercedes Sosa en Villa Catedral debió producirse en el invierno de ese año.

Ante prensa derechosa

El segundo fue apenas posterior y tuvo ribetes un tanto ríspidos desde el vamos. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) iba a realizar uno de sus cónclaves en Bariloche, con una muestra y deliberaciones en un hotel céntrico. Si bien por entonces el periodismo en su conjunto no sufría el desprestigio que padece en la actualidad, en esa entidad se agrupaban medios que -digamos- no tenían la defensa de los intereses populares en su agenda. Para que se entienda claramente, medios más bien a la derecha del espectro en plena hegemonía neoliberal… Entonces, que Mercedes Sosa fuera a cantar en un concierto exclusivo para sus directivos generaba ruido. A tal punto que cuando llegó la noticia, la primera sensación fue de incredulidad.

Sin embargo, así fue. En este caso, recuerdo que con otros pocos colegas asistimos a la prueba de sonido, presencia que vista desde hoy, fue un auténtico privilegio. Por mi parte, sólo había estado en un concierto que Mercedes compartió con Gustavo Santaolalla, Milton Nascimento y precisamente, León Gieco en la cancha de Vélez. La experiencia del gran estadio, con los artistas a cientos de metros -por entonces no se usaba poner pantallas- no se podía comparar con la intimidad del auditorio hotelero. Editaron un disco con ese concierto, para quien quiera rastrearlo en las plataformas de hoy. Se llama “Corazón americano”.

Nos dijeron que Mercedes hablaría con los periodistas que allí estábamos después del espectáculo y en este caso, la memoria no me falla, me dice que compartimos la grata espera con Teresita Méndez, que por entonces trabajaba para el matutino que todavía se imprime en General Roca. Un privilegio e inolvidable la versión de “Volver a los 17”, pero cuando terminó la música y nos aprontábamos para la supuesta entrevista, la enorme cantora salió disparada en dirección a su habitación, prácticamente nos atropelló y ni siquiera nos devolvió el saludo. Bueno, todos tenemos malos momentos…

El País de las Manzanas

Quien atesora recuerdos sobre la Negra con mayor claridad y total gratitud es Claudio Chehébar, quien durante mucho tiempo conformó un dúo fundamental en la historia de la música popular barilochense con Roberto Navarro. Como del asunto participaron varios intermediarios, sinteticemos y digamos que en formato de casete llegó a manos de la tucumana “El País de las Manzanas”, el primer registro discográfico de quenista y pianista.

No mucho tiempo después, los músicos de aquí supieron que cada vez que subía a su auto, Mercedes solía arrancar con el tema que dio nombre al disco y que tenía “podridas” a sus amistades, de tanto hacerlas escuchar. Más tarde, invitación de aquellos intermediarios mediante, en una de sus visitas a Buenos Aires Chehébar tuvo la oportunidad de conocerla y se reprodujo la escena: en el cumpleaños de un crítico musical, Mercedes Sosa hizo escuchar “El País de las Manzanas” a toda la asistencia. Imagínese el rubor de nuestro vecino.

Antes de que finalizara esa noche, la mismísima cantante propuso que el dúo barilochense fuera parte del ciclo “En familia”, cuatro conciertos que iban a tener lugar en el Teatro Ópera de Buenos Aires, precisamente para tocar la composición de Navarro que evoca el antiguo territorio del lonco Sayhueque. Finalmente, fueron seis las funciones. “El concierto tenía dos partes. Nosotros abríamos la segunda, ella en el centro del escenario nos presentaba y se quedaba ahí sentada. Nosotros tocábamos”, recordó Claudio a pedido de El Cordillerano. Él no tuvo necesidad de escribir para recordar momentos tan impactantes, cuya trascendencia aumenta a medida que pasa el tiempo.

Quince años atrás y a instancias de nuestro compañero en El Cordillerano Radio, Daniel Pardo, se impuso el nombre de Mercedes Sosa a una calle del barrio Valle Escondido (altura km 16,300 de Bustillo). Fue cuando el fanático de los Beatles pasó por la función pública e hizo suya la propuesta del vecino Mario Bevilacqua. La Negra de Latinoamérica nació el 9 de julio de 1935 y la frialdad de las biografías dicen que dejó de existir el 4 de octubre de 2009, pero mientras siga cantando y alimentando recuerdos, ¡qué va a morir! Sólo mueren aquellos que dejamos de nombrar.

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