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09/07/2025

¡Proponen que en Bariloche los juguetes bailen!

Una obra singular está por llegar al Puerto San Carlos.
Una artista que sobre el escenario combina la creación artística mexicana y la argentina (imágenes gentileza).
Una artista que sobre el escenario combina la creación artística mexicana y la argentina (imágenes gentileza).

Entre las sorpresas artísticas del período vacacional invernal en Bariloche a través de distintas propuestas en el Puerto San Carlos, puede destacarse la que se anunció para el sábado 12 de julio a las 18, con un show a la gorra que sale de lo común, ya que se presentará la gestora cultural mexicana Vanessa Alanís, quien llegará a la ciudad con el espectáculo Bailan los juguetes como parte de su proyecto Canta y no llores.

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Ella define la puesta como “un concierto basado en canciones de un compositor mexicano que se llamaba Cri-Cri (nombre artístico que utilizaba Francisco José Gabilondo Soler), que es como María Elena Walsh, pero mucho más antiguo”.

Justamente, de algún modo, la intención es combinar los universos artísticos del citado mexicano y la autora de Manuelita. De esa manera, Vanessa cuenta: “Cuando yo le empecé a mostrar las canciones a músicos argentinos, encontramos que había cosas en la obra de Walsh y en la obra de Cri-Cri que se relacionaban”. En tal sentido, habla de “mucha fantasía, objetos animados que cobran vida, muchos brillos… De ahí salió la idea de Bailan los Juguetes”.

“Al sonar las tres de la mañana, los muñecos se paran a bailar. La casa está dormida, nadie los verá, y salen de sus cajas dispuestos a gozar”, comienza una vieja canción de Cri-Cri con la que abre el show. La artista detalla que, así, en el inicio, “los muñecos salen de un ropero de una abuela mexicana”.

Una puesta para niños que también disfrutan los grandes.

“Yo, en escena, siempre intento invitar a algún bailarín o artista del movimiento. En esta ocasión, en Bariloche, tal vez vengan a bailar unos folkloristas la Chacarera de los Gatos, de María Elena Walsh”, apunta Vanessa, para luego sumar: “En general, voy mostrando algunos objetos y juguetes antiguos mexicanos que representan cada canción”.

La mujer indica que Gabilondo Soler (Cri-Cri), quien falleció en 1990 a los ochenta y tres años, estuvo en la Argentina durante la época dorada del tango, lo cual llevó a que compusiera piezas en 2x4. Como ejemplo, cita el tema Medroso, “la historia de una lechuza que caza pesadillas, con una letra fantástica”.

Cabe destacar que los músicos que acompañan a Vanessa, Alejandro Montaldo en piano y Agustín Barbieri en percusión y guitarra, tienen un perfil tanguero y tocan con la reconocida banda La Chicana. Precisamente, Acho Estol, uno de los impulsores de aquella agrupación, es el productor artístico del proyecto y tuvo mucho que ver con las versiones de las canciones que suenan en la obra. “Le gusta mucho lo lúdico, pero, a la vez, construir música compleja para las infancias, por lo que esta es una propuesta de complejidad sonora muy rica en géneros y matices”, afirma Vanessa.

“Yo soy historiadora, y entre las canciones explico un poco el contexto para ir hilando una historia para los pequeños”, señala la artista.

“El espectáculo tiene, por un lado, una propuesta para los adultos, de alto contenido cultural, y, por otra parte, lo dirigido a los chiquitos, con juguetes, música, baile… Así que lo disfrutan todos por igual”, aprecia.

Vanessa, en escena.

Vanessa nació en México, pero desde hace veinte años reside en la Argentina. “Ya se me mezclan los acentos”, bromea.

A partir de un profesor argentino/mexicano que fue su tutor en la Escuela Nacional de Antropología e Historia mexicana, llegó a territorio argentino para trabajar en el Programa de Historia Oral de la Universidad de Buenos Aires.

“Después me casé, tuve hijos y ya me quedé”, sintetiza riendo.

Justamente, a partir de la maternidad, ella, una licenciada de Historia que solía meterse más con la “música renacentista”, dio un golpe de timón y adoptó el arte para niños. "Cuando me hice mamá, me volqué a las actividades para la infancia. Como tantas mujeres, reinventé mi carrera para poder estar más tiempo con mis hijas. Y después terminé recuperando expresiones, volviendo a escribir sobre historia oral y sobre la importancia de la canción como un documento histórico para la infancia que resulta tan valioso como un libro. Así que cantar los clásicos también es un compromiso”, destaca.

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