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LA LOCALIDAD CHILENA HACE FRENTE A UNA IMPREVISTA DESTRUCCIÓN

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01/06/2025

Puerto Varas y su influencia en el origen turístico de Bariloche

En la década de 1910 funcionaba un servicio diario entre la población que se alza a orillas del lago Llanquihue y su vecina del Nahuel Huapi. Prestaba el servicio la compañía Andina del Sud.
Puerto Varas entre 1915 y 1920. Fuente: Memoria Chilena.
Puerto Varas entre 1915 y 1920. Fuente: Memoria Chilena.

Noticia en los últimos días a raíz de un insólito fenómeno meteorológico que provocó considerables destrozos, la historia de Puerto Varas se relaciona íntimamente con la de Bariloche, aunque la localidad trasandina se anticipó en casi medio siglo al surgimiento de su vecina argentina. Es que, en los albores de la actividad turística barilochense, los pocos turistas que llegaban desde Chile hasta el Nahuel Huapi comenzaban el viaje precisamente en sus muelles, en un periplo que a comienzos del siglo XX demandaba dos jornadas.

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Puerto Varas tiene su origen en la inmigración alemana que propiciaron los gobiernos chilenos desde mediados del 1800. Su población, en el contexto más amplio del lago Llanquihue y alrededores, comenzó en 1853, cuando la zona donde hoy se alza Bariloche era poco menos que un misterio para las autoridades argentinas. Con su nombre homenajea desde 1859 a un ministro de la época, Antonio Varas.

Si bien los primeros pasajeros que se consideraron turistas arribaron al Nahuel Huapi en 1902, el primer establecimiento hotelero había abierto sus puertas seis años antes. Fueron los viajeros Aarón Anchorena, Carlos Lamarca y el doctor Esteban Lavallol, a quienes no hace mucho se refirió El Cordillerano. Llegaron provenientes desde Puerto Madryn, pero además de ser pionera, su excursión fue además una suerte de excepción.

Lejos de florecer rápidamente, los comienzos de aquel primer hotel fueron vacilantes, a tal punto que otro que abrió sus puertas en 1916, se contentó con hospedar como pensionistas a los maestros de la Escuela 16 a precios módicos, para equilibrar sus cuentas. La génesis de la actividad está descripta en “Estado, frontera y turismo. Historia de San Carlos de Bariloche” (Prometeo Libros – 2010), de la historiadora Laura Méndez.

En sus inicios, no solo la demora del ferrocarril proveniente del Atlántico conspiró contra el rápido desarrollo turístico de la zona, sino también la escasa infraestructura. No obstante, “ya en 1896 había posibilidades para que los turistas se hospedaran en la ciudad. Carlos Wiederhold había construido un albergue de once habitaciones, en tanto que para 1902 eran tres los establecimientos que ofrecían alojamiento. El hotel Perito Moreno fue el primero en albergar turistas, con un salón de fiestas y capacidad para veinte pasajeros. Completaban la oferta una pensión y una fonda-albergue”, según la investigadora.

El tiempo pasó, pero no hubo muchos cambios. “En los años 1912 y 1913 se había iniciado la construcción de un edificio de madera destinado a un hotel con doce habitaciones, que abrió sus puertas en 1916 con el nombre de Los Lagos. La vida comercial del hotel no logró colmar las expectativas de sus propietarios, ya que, si bien era punto de arribo de la línea de automóviles desde Neuquén -a través de la empresa La Veloz representada por Celso Fernández-, solo un auto con cinco o seis pasajeros llegaba cada martes”.

Poco movimiento

Además, “el auto partía de regreso el viernes por la tarde. Tan pequeño movimiento comercial obligó al propietario del hotel, Camilo Garza, a recibir pensionistas de la Escuela 16 por precios muy módicos, cuyo establecimiento se encontraba frente al hotel”, estableció Méndez. Por entonces, era mayor la afluencia turística desde el país vecino, aunque era mínima la proporción de viajeros que se animaba hasta Bariloche. “Con respecto al turismo trasandino, era importante el número de turistas que llegaban desde Chile por vía lacustre, aunque la mayoría se quedaba en Peulla -territorio chileno-, en el extremo oeste del lago Nahuel Huapi, lugar donde se amarraba el barco”.

Fue un ex contador de la Compañía Chile-Argentina, Ricardo Roth, “quien formó la compañía de navegación Andina del Sud al disolverse la Sociedad, siendo propietario de las embarcaciones, los muelles y los hoteles de Puerto Blest, Frías, Peulla y Petrohué, que fueran propiedad de la Chile-Argentina”. Por entonces, era mucho más previsible llegar a Bariloche desde el oeste cordillerano que desde el este.

El lago Llanquihue y Puerto Varas alrededor de 1890.

En efecto, “el cruce Bariloche-Puerto Varas se hacía en dos días y la Empresa Andina del Sud, que tenía su administración en Chile, ofrecía todos los días esa combinación, previa reserva de pasajes”. No obstante, “según informe de Ricardo Roth de 1917, de los 1.400 pasajeros que se alojaron en Peulla, solo 200 siguieron hasta Bariloche”, justamente, “debido a la carencia de hoteles y transportes”.

Como se sabe, la historia turística de esta ciudad recién comenzó a revertirse en la década del 30, cuando después de muchos contratiempos se finalizaron las obras del ferrocarril. Desde entonces y junto con el impulso de Parques Nacionales, el turismo cambió de origen y mayoritariamente, empezó a llegar desde Buenos Aires. No obstante, como rémora de aquel pasado binacional está vigente en nuestros días la excursión que se titula Cruce Andino, que precisamente, une Puerto Pañuelo en el Nahuel Huapi con Puerto Varas en el Llanquihue. Un periplo con historia.

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